Ponce: un juglar argentino en el país de los poetas

El actor y cantante regresa a España para presentar su unipersonal
René Vargas Vera
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18 de enero de 2014  

Está viajando a España. Va camino de las Españas, donde se gestó la poesía que canta.

Aquella de los herederos de los íberos y celtíberos, fenicios, visigodos; la del legado greco-romano, del mozárabe que del latín vulgar fue lengua romance; la España de la epopeya musulmana y cristiana con el sello indeleble de la cultura islámica, la de moros y vascos. Encuentros y desencuentros de todas las razas imaginables. Era de esperar este reencuentro de Hugo Ponce con tal pluralidad de fuentes que entretejieron las raíces de nuestra lengua en la voz de los celebrados poetas españoles porque a ellas se consagró desde hace años con su excelente espectáculo "A galopar".

Porque es Hugo Ponce el cantor y actor de este unipersonal que viene ofreciendo desde julio de 2011, tanto en el teatro IFT como en el auditorio de Radio Nacional, y que deambuló, desde su ciudad, La Plata, hasta las provincias de Córdoba, Tucumán, La Pampa?; en varios encuentros teatrales y en un festival internacional de teatro.

Nuestro artista acaba de emprender este regreso casi triunfal a España, gracias al auspicio de la Cancillería argentina y la Embajada de España. Y se lleva bajo el brazo, a modo de trofeo de su quijotada estética, el flamante disco de este original espectáculo que recoge entre lo mejor del manantial inagotable de la mejor poesía de habla hispana, a la que puso música el admirable compositor y cantor Paco Ibáñez. Más su homenaje a Vilches. Este recorrido deambula desde aquellos juglares, los medievales cantares de gesta; los del romancero anónimo que ellos alimentaron en tiempos del celebérrimo poema del Mio Cid de 1140, atravesando el Renacimiento, el retrato de época del Arcipreste de Hita, el maravilloso Siglo de Oro Español, hasta llegar a la admirable poesía testimonial de la República Española y la guerra civil.

-¿Cómo nace la idea?

-Mirá, fue desde que escuché cantar a Paco Ibáñez con parte de este tan rico bagaje.

-Claro. Pero pudiste haberte conformado con ofrecer un recital con este cancionero, no?

-Sí. Pero en cambio me surgió la idea de un guión, porque el dramatismo (en términos de acción teatral) me inspiró imágenes teatrales para ir atravesando esta historia. Por otro lado tuve la oportunidad de ver a José María Vilches en el teatro Refasi, ofreciendo su unipersonal "Donde madura el limonero". Y esto fue un fantástico acicate.

En este caso tu camino fue más complejo, por disponer tanta diversidad poética.

-Yo lo asumí porque ya había escrito unos guiones para enlazar el canto con lo teatral. Por ejemplo, con algunos lieder de Schubert, junto al piano de Enrique Premolí. En "A galopar" tuve apoyo de maestros teatrales: Jorge Lira, Mario Camerano y Rubén Pires.

Esto se nutre, además, de una concepción ideológica y estética, al insertar, como contrapartida de la picardía y las triquiñuelas del juglar, la canción testimonial de los republicanos españoles de mediados de los años 30, que reclamaban la libertad de conciencia y acción. Una propuesta contrastante, a modo de las dos carátulas del teatro.

Por cierto que todo fue fruto de una intensa y profunda indagación sobre giros del idioma, la época, las costumbres, los ámbitos físicos, el vestuario. Incluso búsqueda de una acertada transición teatral desde el juego juglaresco, la poesía humorística medieval del Arcipreste de Hita, el espíritu satírico de Samaniego y la profunda poesía del Siglo de Oro Español (Quevedo, San Juan de la Cruz), hacia el humanismo liberador de conciencias y de tabúes, la tragedia y la esperanza de los poetas García Lorca, Miguel Hernández, Rafael Alberti, León Felipe, Blas de Otero, Cernuda, Goytisolo, Celaya. Lo cierto es que Hugo Ponce visitará Madrid, Barcelona, Vigo y Tenerife hasta el 8 de febrero para ofrecer, además del espectáculo, seminarios gratuitos de técnica vocal para coros y actores. Y el director de "A galopar", Humberto Lío, dictará cursos sobre elaboración del personaje y de acción, para actores. La asistencia técnica la asume Ana Ruhl. Argentinos en España. Quizá porque en aquel secundario de mediados del siglo XX pudieron vivir esa poesía que hoy se ha extraviado en medio del vértigo y del ruido.

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