Por la vuelta al escenario

Cantó en la Casa Rosada y fue trofeo de campaña electoral
Mauro Apicella
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25 de septiembre de 2005  

Había pasado más de un año y medio de su última actuación (fue en diciembre de 2003). Desde entonces, por problemas de salud, Mercedes Sosa se alejó de los escenarios. Durante ese tiempo lo que la mantuvo cerca de la actividad musical fue una propuesta de grabación de una casa disquera alemana. El proyecto quedó plasmado en "Corazón libre", un disco que salió a la venta a principios de este mes y que sirvió de excusa para dar el paso siguiente, los recitales. Será por eso que, anteayer, dio, a modo de prueba, un minirrecital en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno.

No debió ser fácil para una persona que, además de haber pasado por diversos problemas de salud, el 9 de julio último cumplió 70 años. Las expectativas eran muchas: las de la cantante y las del público, que pretendía escucharla como siempre la escuchó. Había invitados desconocidos y famosos de la música entre una selecta platea. Políticos en campaña como Cristina Fernández de Kirchner, junto con ministros que compartían la primera fila con Ernesto Sabato. Cuando fue presentado, al promediar el show, el escritor no dudó en levantarse de su silla para saludar a la intérprete. En cambio, la primera dama aprovechó los minutos previos al show para conversar con la tucumana y llevarse una foto (un buen trofeo en tiempos de campaña). La cantante le dedicó unas palabras durante el concierto, pero evitó que se colara en escena cualquier otro gesto ligado a las elecciones de octubre próximo.

Durante el show se dedicó más a las canciones que a los parlamentos. El mayor intervalo que tuvo el recital fue para nombrar a amigos músicos que la fueron a escuchar: Eduardo Falú, Jaime Torres, Suna Rocha, Leopoldo Federico, Suma Paz. Varios de ellos estuvieron en el Congreso Nacional cuando el mes último la cantante fue reconocida con el "Diploma de Honor Domingo Faustino Sarmiento", que el Senado entrega a personalidades destacadas de la cultura, el deporte y actividades profesionales.

Ese día sugirió durante una charla con periodistas que si cantaba sentada podría soportar un show. Y eso fue lo que hizo para esta actuación. Se sentó tranquila frente al micrófono y al atril y, para empezar, eligió los temas sociales y urgentes. "Los niños de nuestro olvido", de Víctor Heredia y René Vargas Vera, y "El otro país", de Teresa Parodi. Y enseguida, para completar ese bloque, fue la Parodi quien interpretó su "Canto labriego", minutos antes de subir a un escenario de la avenida Corrientes, donde la esperaba su público. Es que Teresa no quiso rechazar la invitación. Tampoco otros músicos -varios preferidos de la protagonista- que pasaron por el Salón Blanco de la Casa Rosada en dúos o en solitario. León Gieco junto con Abel Pintos, Guillermina Beccar Varela, el mendocino Pocho Sosa y el catamarqueño Federico de la Vega y el Quinteto Tiempo; luego Coqui y Claudio Sosa, que cantaron, con su tía Mercedes, "Como la cigarra".

Además de sentirse acompañada, las visitas le sirvieron para tomar un descanso y seguir hasta completar un repertorio de doce o trece canciones. "Jamás tuve tanto miedo de cantar", dijo. La situación era comprensible. Y la actitud es bienvenida. Porque sabe que, a estas alturas, con la carrera artística que ha hecho, el público puede ser capaz de perdonarle todo. Pero se ve que ella no se perdonaría el cansancio físico, con todos los defectos de la voz que eso trae detrás. Por eso va de a poco; por eso hizo una prueba con un repertorio corto que seguramente le dará más confianza para volver a los escenarios periódicamente. Así podrá meterse en esos endemoniados saltos melódicos de Cuchi Leguizamón, como lo hizo con la "Zamba de Argamonte", en su último disco. Es cierto que no es lo mismo cantar en un estudio de grabación que frente al público. Ojalá que anteayer se haya sentido tan cómoda como se sintió la audiencia al escuchar toda esa polenta puesta en la chacarera "Déjame que me vaya", o la delicadeza en los pasajes de "Alfonsina y el mar" y "Serenata para la tierra de uno".

Algunos hablan de una voz fresca (seguramente los que no la escucharon en vivo hace varias décadas o en discos grabados por aquellos años). No es fresca, tiene 70 años. Es madura, con todo lo bueno que eso implica si hay cuidado y talento de por medio. Mucho oficio, afinación, expresividad y belleza en el fraseo se funden en la garganta de Mercedes Sosa.

El minirrecital fue impecable. No tuvo un título en particular, más allá del que lleva este ciclo de conciertos: "Música en el Salón Blanco". Sin embargo, "Por la vuelta" hubiera sido un buen enunciado (o pronóstico). Ojalá.

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