Richard Hawley dispara canciones como si fueran balas

Alejandro Lingenti
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25 de junio de 2019  

Por primera vez en veinte años, Richard Hawley ha decidido no usar en el título de un álbum propio una referencia a algún lugar de su ciudad natal (Sheffield, la misma en la que nació Pulp, banda de la que ha sido integrante temporario en más de una gira). El gesto podría interpretarse con una voluntad de cambio, pero en realidad Further no refleja exactamente eso. Es más bien una especie de síntesis escueta (apenas 36 minutos de música) y más o menos equilibrada de todas las facetas que maneja a la perfección este artista sobrio y elegante: el crooner sensible, el autor de baladas de atmósfera nocturna, el cultor de la psicodelia nacida en los ya lejanos 60.

Pero a diferencia de los discos más celebrados de su carrera -Lowedges (2003), Cole's Corner (2005), Lady's Bridge (2007)-, Further tiene bastante pasta rockera en su argamasa, la misma que tenía Longpigs, la banda que Hawley tenía en la época de explosión del brit-pop. E incluso más, asumiendo de hecho el riesgo de pasarse un poco de rosca. En ese plan, "Alone", que remite en sonido y temperamento a The Coral, funciona mejor que "Galley Girl" y "Time Is", dos temas en los que las referencias parecen ser el Springsteen más concesivo y convencional o los Rolling Stones menos sofisticados.

Fuente: LA NACION

Donde más rinde Hawley, queda claro, es en esos midtempos que son su marca registrada: esta vez sin tanto usufructo de los arreglos orquestales que ha usado siempre con criterio y buen gusto, canciones como "My Little Treasures", "Further", "Emilina Says" y "Midnight Train" logran levantar vuelo igual. En ellas se filtran las sombras de Roy Orbison y el recientemente fallecido Scott Walker, figuras claves de su árbol genealógico. "My Little Treasures" es quizá la cumbre: quintaesencia del estilo Hawley, cuenta además una historia conmovedora, la del encuentro de dos amigos de su padre, fallecido en 2007, lo que da pie para una aguda reflexión sobre el paso del tiempo y las deudas impagas ("De niño no podía seguirte / De mayor, no te recuerdo bien / Durante un tiempo brindaré por vos / Y llenaré mi copa de rabia", canta Hawley).

Aun cuando el disco puede leerse como un accesible, y pequeño, manual de ingreso al universo de este notable músico británico, el propio autor lo ha desmentido: según él, la intención fue dar un paso adelante y dar cuenta de su estado de ánimo a los 52 años y de sus búsquedas artísticas actuales. Todo con un repertorio de temas cortos y eficaces que, también de acuerdo con sus propias palabras, "puedan expresar su mensaje como si fueran balas". Esas balas, hay que decirlo, son certeras algunas veces, pero otras suenan como un mero tiro al aire. Nada que no pueda corregirse cuando haya que llenar el cargador de nuevo.

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