Septiembre, el mes del rock duro

Adriana Franco
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31 de agosto de 2001  

En un año caracterizado por los pocos conciertos internacionales, la cartelera del mes de septiembre sorprende con una avanzada del rock más duro: el heavy metal y el hard rock.

Y no se trata de bandas nuevas. No es Slipknot, un gran éxito de ventas, sino grupos que llevan años levantando las banderas del metal. Mañana tocará por primera vez en la Argentina, en el estadio Obras, Judas Priest. El próximo sábado, otro debutante en el país -Vince Neil, cantante de Mötley Crüe- subirá al mismo escenario para recrear temas de su producción solista, aunque no faltarán, seguramente, los éxitos de su banda. Luego, el 16, en El Teatro, volverá a presentarse un prodigio de la guitarra eléctrica: Yngwie Malmsteen, un sueco que combina los sonidos metálicos con su pasión por la música clásica y, especialmente, por Bach, Beethoven y Paganini. Por último, los más fuertes y agresivos en su sonido, los brasileños de Sepultura, presentarán el jueves 27, en Obras, su último disco, "Nation". Cercanos, pero definitivamente pertenecientes al punk rock, llegan a Buenos Aires los británicos U. K. Subs, formados en 1976, en la primera oleada del movimiento.

El debut metálico será con los que más tiempo han estado en la ruta, Judas Priest, un grupo originario de Inglaterra que lleva treinta años de actividad y que fue una de las puntas de lanza de lo que se conoció como "new wave of British heavy metal". Uno de sus miembros fundadores, el guitarrista K. K. Downing, habló telefónicamente con LA NACION antes de su presentación en Buenos Aires en la que, dice, tocarán temas nuevos, pero "también los clásicos, porque imagino que como nunca estuvimos, la gente querrá escucharlos".

Hace treinta años que el grupo dio su primer recital en Essington, Inglaterra, mostrando su combinación de veloces riffs a lo Led Zeppelin con cierta oscuridad heredada de Black Sabbathe. El nombre, aunque suene paradójico, lo tomaron de un tema de Bob Dylan, "The ballad of Frankie Lee and Judas Priest". Así eran aquellos años. Y hoy, todavía, cuenta que uno de los discos que tiene últimamente clavados en su equipo es "The essential Bob Dylan", junto al de Neil Young.

Judas Priest tiene nuevo disco, "Demolition", su álbum número quince, en el que regresa a su sonido tradicional, el de rock duro al que no le falta melodía, luego de haber entregado las canciones más duras y agresivas de su carrera en su trabajo anterior "Jugular". Ambos con el nuevo cantante, Tim "Ripper" Owens, que reemplazó a Rob Halford.

"Siempre cambiamos un poco en cada álbum, pero en este caso tiene que ver con que, después de "Jugular", hicimos una gira por buena parte del mundo. Y ves que cada lugar tiene sus demandas o sus gustos un tanto diferentes. Alguna gente prefiere sonidos más actualizados y otros siguen prefiriendo el metal clásico. Pero todos disfrutan de las clásicas canciones de Judas. Así que lo que intentamos es que en el nuevo álbum haya algo para cada uno."

-¿Fue difícil encontrar un reemplazante para Rob Halford?

-Sí, muy difícil. Nos llevó un largo tiempo y cuando descubrimos a Ripper nos dimos cuenta de que él podía cantar cualquier cosa de nuestro repertorio. Así que sí, fue difícil, pero creo que logramos lo imposible. Fue una alegría poder sentir que la banda seguiría adelante.

Tim "Ripper" Owens era un verdadero fan del grupo, tanto que cantaba en una banda dedicada a hacer covers de Judas Priest. Se sabía todos los temas y había trabajado duro para parecerse a Halford. Pero su historia atrapó la atención general. Un artículo aparecido en 1997 en The New York Times contaba la historia del fan que se convirtió en cantante. Una nueva versión del viejo sueño americano.

Las cosas no quedaron allí, ya que la historia tentó a la industria del cine para convertirla en película. Así, a mediados de septiembre se estrenará en los Estados Unidos "Rock star".

-¿La banda avala la película?

-No tenemos mucho que ver con el resultado final. En principio, cuando se comunicaron con nosotros dejamos claro que si íbamos a estar involucrados queríamos cierto tipo de control sobre el asunto. La industria cinematográfica no tiene muchos reparos en hacer de la historia algo espectacular y sensacionalista que podía presentar las cosas de un modo incorrecto. Es lógica nuestra posición, queríamos controlar cómo nos irían a presentar, porque podrían ridiculizarnos o traicionar nuestras maneras de pensar. Pero ellos estaban poniendo 30 millones de dólares en esto y no tenían ningún interés en que unos tipos de mediana edad de una banda de heavy metal quisieran supervisarlo. Así que reescribieron el guión para que no fuera sobre Judas Priest en ningún sentido. Tampoco permitimos que usen nuestras canciones.

-Para algunos el dúo de guitarras y de composición que conformás con Glenn Tipton es una de las claves del grupo. ¿Cómo trabajan juntos?

-Mucha gente cree que es algo así como una fórmula mágica, pero no es verdad, también hay mucho trabajo. En general, componemos por separado y luego nos reunimos para terminar de darles forma a las canciones.Cuando juntamos nuestras ideas vemos qué sirve y qué no; entonces comienza otro momento o etapa. Cada música tiene que evolucionar, y a veces sale bien y otras no. Un álbum es como un embarazo, con canciones que no llegarán a nada y otras que sí. Lo que siempre esperamos es tener la experiencia y la intuición para saber cuáles son las correctas.

-En algunas letras del nuevo álbum, como "One on one" o "Lost and found", vuelven a tocar el tema de la lucha contra la adversidad, una suerte de "nosotros contra ellos". ¿Cuál es la postura del grupo?

-Creo que cualquier banda que tiene que desarrollarse dentro de la industria discográfica tiene que tener una noción de cómo son las cosas, que no siempre son fáciles. Igualmente, debemos ser cuidadosos con las letras para no encontrarnos en medio de situaciones complicadas.

-¿Te referís al juicio que les hicieron en 1990 por el intento de suicidio de dos fans? (N. de la R.: uno de ellos fue mortal)

-Sí, claro. Parece que a las bandas de heavy metal las han catalogado como que ejercen cierta influencia extraña sobre la gente. Podés nombrar a Ozzy Osbourne, Slayer, Judas Priest o Marilyn Manson. El tema es que alguna gente tiende a leer más en nuestras letras de lo que nosotros leemos. Es algo medio loco. La música es para entretener y el rock implica mucha energía y emoción. Pero es cierto que hay gente que está sola o que se siente sola y busca cosas donde no las hay. Pienso que pasa en la música en general, aunque se tiende a pensar que los "chicos malos" no escuchan jazz, blues, folk o pop, sino heavy metal. Pero no es así, nosotros que tenemos ya una larga carrera vemos que muchos de nuestros fans han crecido y tienen posiciones altas en la sociedad. Hay abogados, doctores, dueños de negocios, que vienen a ver a Judas Priest porque han crecido escuchando nuestra música. Simplemente.

Agenda metálica

Judas Priest: mañana, a las 21, en el estadio Obras, Av. del Libertador al 7300.

U. K. Subs: el viernes 7, a las 22, en Cemento, Estados Unidos 1234.

Vince Neil: el sábado 8, a las 21, en el estadio Obras.

Yngwie Malmsteen: el 16, a las 21, en El Teatro, Federico Lacroze y Alvarez Thomas.

Sepultura: el jueves 17, en el estadio Obras.

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