Temporada made in Argentina

El corralito también complica a los productores de shows de música popular; se prevé que vengan menos artistas extranjeros
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31 de enero de 2002  

Uno de los sectores más ensombrecidos por el actual panorama económico –en el que se destaca la imposibilidad de retirar los depósitos del sistema bancario y la de transferir recursos al exterior, sumado a un evidente proceso recesivo– es el de los espectáculos musicales, que tras mostrar en 2001 interesantes propuestas artísticas, en el año que transcurre debe asumir una quietud parecida a los tiempos en que la Argentina sobrevivía con una economía cerrada.

Si bien la gravedad de la situación que vive el país pone a los hechos culturales en lugares secundarios, lo concreto es que existe una clara indefinición en materia económica que no permite establecer planes de inversión, ni proyectos en los que estén involucrados bienes extranjeros, rubro que incluye a los artistas.

El concepto de vivir con lo nuestro –que, en su momento, difundía el economista Aldo Ferrer– puede ser positivo para defender la industria pero, en materia cultural, ¿es lo mejor?

“Los artistas son irremplazables; Keith Jarrett no es reemplazable por un pianista argentino, tampoco Mercedes Sosa es reemplazable por una cantante caribeña, es decir, no son cucharas o zapatos”, señala Marcelo Fígoli, de Fénix Entertainment.

Hoy, los principales productores musicales, en cada rubro, mantienen una política de extrema prudencia, que obligó a la cancelación de los conciertos del guitarrista Mike Stern y del famoso contrabajista Ron Carter. Por otra parte, de una serie prevista de diez shows del cantante Chayanne sólo quedó una presentación en Ferro, que se hará el 2 de marzo.

La actuación del gran pianista francés Michel Legrand, prevista para fines de febrero o comienzos de marzo, está estrechamente atada a lo que ocurra con la política económica argentina, que debe definir con qué tipo de cambio se manejará el área cultural o de entretenimientos, y cuál será el grado de la libertad que habrá para mover recursos desde el país hacia el exterior.

En medio de la crisis, Rock & Pop Internacional S.R.L., en asociación con la empresa internacional ClearChannel Entertainment, confirmó el concierto del bajista Roger Waters, ex integrante de Pink Floyd, que se presentará en el estadio de Vélez Sarsfield el 7 de marzo. La actuación del legendario cantante escocés Rod Stewart, el 27 de febrero en el Campo de Polo, también está garantizada, aunque está en manos de la productora AKE Music.

Respectivos diálogos de La Nacion con Roberto Menéndez, de Contemporánea, Fernando Moya, de Rock & Pop Internacional y Marcelo Fígoli, de Fénix –todos ellos productores que trabajan con artistas extranjeros–, permiten inferir que si no se mantiene cierta apertura económica (que incluye, naturalmente, un proceso de desmantelamiento del llamado corralito financiero), Buenos Aires quedará cerrada a las visitas del exterior.

Ante todo, vale la aclaración de que los productores trabajan sin subsidios del Estado, es decir, el riesgo es del sector privado, y que los conciertos representan un claro generador de actividad económica.

El problema es complejo debido a que no sólo hace falta definir el tipo de cambio sino también un esquema de transferencia de divisas. Caetano Veloso aún no pudo cobrar su cachet debido a las trabas a la salida de dólares; tampoco pudo cobrar sus actuaciones Ricardo Montaner. Hay que tener en cuenta que en estos casos los dólares que el Gobierno ahora no permite enviar al exterior se adeudan por contrataciones de artistas que ya actuaron y están lejos de ser catalogadas como fuga de divisas, como las que se permitieron en el último trimestre de 2001.

“Tenemos varios escenarios contemplados, definidos por distintos valores en el tipo de cambio; a esta variable hay que sumarle el próximo esquema de transferencia de divisas. En este momento, Contemporánea no puede hacer nada. ¿Con qué moneda pagaríamos, si está todo capturado por el sistema bancario? Tenemos la programación suspendida hasta que se fijen las reglas”, señala Menéndez, que tenía una agenda para este año con músicos como Brad Mehldau, Maria Bethania, Wayne Shorter, Danilo Pérez, Elis Marsalis y Chucho Valdés, entre otros.

Los tres productores opinaron que este cuadro de situación no puede prolongarse. Coincidieron en señalar que el país no puede avanzar en un contexto de fuerte incertidumbre como la que hoy rodea la actividad en la Argentina. “No tenemos interlocutor; al no haber sido aún nombradas las autoridades de Cultura no hay con quién analizar los inconvenientes por los que atraviesa la organización de espectáculos musicales con artistas extranjeros”, añade Fígoli.

Las inquietudes tienen un tono similar aunque, claro, con matices que no modifican la esencia del problema: las trabas económicas dificultan o incluso impiden las inversiones en cualquier materia, no sólo la artística.

Megaconciertos

Para Moya, la situación interna es complicada, ya que a la escasa oferta económica del país se suma que las empresas tienen sus presupuestos congelados, lo que dificulta sus apoyos en términos de publicidad. “De todos modos, la venta de entrada para el show de Roger Waters sigue avanzando, suave, pero sostenida; vamos a llegar al sold out (localidades agotadas)”, afirma. El productor revela que la programación de Rock & Pop Internacional incluye cinco nombres importantes que Moya prefiere no adelantar (“se pueden generar falsas expectativas”), pero que pasarían por Buenos Aires en mayo, agosto, octubre y noviembre.

“Prefiero no adelantar los nombres porque los artistas están estudiando las condiciones económicas de las propuestas en México, Brasil y Chile”, explica, y sabe que en estos casos no sólo cuenta el dinero, sino también las distancias que separan una ciudad de otra, las que no siempre son bienvenidas por los grupos que hacen tours por los Estados Unidos y Europa. Rock & Pop Internacional se ha asociado desde hace unos meses atrás con la poderosa empresa norteamericana CleanChannel Entertainment.

Prevén que durante 2002 habrá inflación, pero que no podrá ser trasladada completamente al precio de las entradas. “No sería justo y, además, la elasticidad de la demanda no permite que levantemos los precios; el mercado no va a pagar cualquier suma por las entradas”, agrega.

Lo cierto es que los cachets de los músicos muestran subas importantes, en tanto que las entradas reflejan una caída vertical en término de dólares. Moya sostiene que mantendrán la actividad en la Argentina y que no están pensando en buscar otra plaza para instalarse. “No vamos a cambiar de ciudad como sede de nuestra empresa. Sencillamente estamos esperando que baje la incertidumbre.”

Trabajo en dos frentes

La actividad en Fénix es incesante, su fuerte expansión se refleja en su cartera de artistas, que tiene a Luis Miguel, Shakira, Chayanne, Montaner y Christian Castro, mientras que aquí encaminan los destinos de Mercedes Sosa, Los Nocheros, Pimpinella, Marcela Morello, Víctor Heredia y hasta del grupo de bailanta Ráfaga.

La posición de Fígoli es clara y refleja un trabajo a dos frentes. “Haremos lo que se pueda; este año bajará la llegada de visitas extranjeras por lo que nuestra estructura en la Argentina, en la que trabajan 30 personas, la sostendremos con artistas locales. Por el momento, estamos programando a Chayanne en marzo y a Luis Miguel en octubre o noviembre”, señala.

Dice que en este contexto se debe poner el énfasis en la exportación de artistas como generador de divisas y que simultáneamente planea llevar a cantantes como Shakira, Chayanne y Castro al mercado español. “Nuestros planes apuntan a aprovechar las ventajas comparativas; el mercado español nos conviene (Shakira está primera en ventas en España) y hacia allá vamos”, admite Fígoli. Otro mercado es el Festival de Viña del Mar, en él estarán Chayanne, Los Fabulosos Cadillac, Paulina Rubio y Montaner.

Para el productor, la incertidumbre no permite desarrollar estrategia alguna. Concretamente, el problema está centrado en la decisión de las autoridades económicas para definir en qué tipo de cambio se harán estas contrataciones. “Si es en el dólar oficial o si tendremos que salir a comprarlo en el libre. Y, además, está el bloqueo a la salida de divisas”, explica.

Para Fígoli, no mantener abierta la economía “sería dar un paso atrás”. Otra de sus dudas es la llamada ley de competitividad, que permitía disponer del IVA en espectáculos, que es del 21 por ciento; para compensar Sadaic, que es el 12 por ciento; Ingresos Brutos, que es el 3 por ciento, e IVA compras, que es fluctuante y queda derogado, a lo que hay que sumarle el alto impuesto del 24,5 por ciento que se cobra sobre el cachet de los artistas extranjeros. “Como verá, el negocio con esos costos no resistiría”, añade.

Recuerda también que complica la situación la falta de nombramientos en el área de Cultura. “No tenemos con quién tratar estos temas, pero es obvio que en poco tiempo esto se irá aclarando. Para la actividad económica hacen falta certezas y reglas de juego claras”, finaliza el empresario.

En el mundo del jazz

Si bien el crecimiento de la escena del jazz es importante, su mercado en proporción es pequeño. De ahí que las medidas económicas representen un duro golpe a la actividad. Uno de los históricos sostenedores de este género, Roberto Menéndez, ya debió suspender dos conciertos. Los shows de Mike Stern y Ron Carter quedaron para mejores tiempos. “Habíamos cerrado una variada programación para este año, teniendo como escenario para 2002 la salida del esquema de convertibilidad y los ajustes en el tipo de cambio. Pero en la actualidad no hay moneda con qué pagar a los artistas, de ahí las suspensiones”, explica el productor, que aún no sabe si el gran Michel Legrand podrá tocar en Buenos Aires.

Menéndez trabaja en Brasil y en Chile y, de manera pragmática, afirma que si puede llegará con sus artistas hasta aquí y si no se quedará con esos países vecinos. “Es la primera vez que debo suspender conciertos porque el país no permite acceder a los dólares e impide las transacciones con el exterior”, enfatiza.

Señala que las decisiones económicas obligan a renegociar contratos, al tiempo que algunos músicos comienzan a tener algunas objeciones. “Que no se le pueda pagar a Caetano porque no dejan sacar el dinero es algo que comienza a correr de boca en boca, de manager a manager, y después nos pueden pedir mayores porcentajes del cachet como adelanto”, añade.

El congelamiento de los presupuestos de las empresas determina que limiten al máximo sus gastos en publicidad, lo cual afecta al negocio de manera profunda. Para Menéndez, es necesario la definición de una ley de mecenazgo que apoye la actividad. “Los artistas que traigo claramente entran en lo que se puede llamar actividad cultural; de ahí que si hubiese instrumentos que permitieran a las empresas privadas apoyar, a través de ciertas desgravaciones o bajo el modelo de fundaciones, la realización de estos conciertos, la actividad ganaría en solidez. Recuerde que en Brasil, una buena parte de su actividad artística está financiada por el sector privado, de una manera transparente y con los riesgos económicos mínimos”, concluye Menéndez.

Buenos Aires es una de las ciudades que se han destacado a través de los años por tener una vida cultural intensa, aun en sus peores momentos. Esperemos que la política económica no jaquee está bien ganada fama.

Planes de Contemporánea

Febrero : Michel Legrand

Marzo : Bill Bruford Sextet

Abril : Al Jarreau

Mayo : Bela Fleck y John Pizzarelli

Junio : Chucho Valdés y Ellis Marsalis

Julio : Brad Mehldau

Agosto : Moreno Veloso y Jane Monheit

Septiembre : Wayne Shorter Quartet con el pianista Danilo Pérez

Octubre : Maria Bethânia

Noviembre : Ibrahim Ferrer

Diciembre : Dave Holland Big Band

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