Terrasson, estrella de una fiesta del jazz

Se presentó anteanoche en La Trastienda
Marcelo Stiletano
(0)
10 de mayo de 2003  

Jacky Terrasson es un músico de muy pocas palabras. Sólo habló ante el público que anteanoche llenó La Trastienda antes del intervalo y en el final de un concierto desbordante de musicalidad y que seguramente quedará entre las mejores noches de jazz vividas aquí en los últimos tiempos.

Consecuente con su variopinto origen étnico (nació en Berlín, de padre francés y madre norteamericana), Terrasson ensayó un breve discurso de agradecimiento en el que mezcló, agitadamente, dichos en francés, en inglés y en español. Nadie supo bien lo que dijo, pero todos lo entendieron, quizá porque esos dichos no hicieron más que ratificar casi simbólicamente la materia prima de un recital cuyos testigos seguirán recordando por un buen tiempo: en escena, Terrasson fue un prodigio de musicalidad y humor, de arrebatos de inspiración y de juegos permanentes con sus no menos talentosos laderos, el contrabajista Sean Smith y el baterista Eric Harland.

Fueron dos generosas horas de entrega permanente. Había que ver a Terrasson dejando a cada momento gotas de sudor sobre el piano en plena improvisación, mientras su voz volaba en un scat intenso y en el rostro se le dibujaba una sonrisa rotunda. O cuando invitaba a sus compañeros a dialogar musicalmente (tal como lo anticipó César Pradines en estas páginas el martes último) a través de un idioma que no encontraba límites en sus posibilidades de expresión.

No fue posible saber cuál fue la estructura del show a partir de una enumeración de los temas interpretados, sencillamente porque Terrasson y los suyos lucen dispuestos a resistirse de plano a aplicar esa fórmula. Es que hay momentos en que el pianista parece estar en el aire buscando la nota apropiada para seguir una estimulante conversación entre piano, contrabajo y percusión que tiene un comienzo más o menos acordado, pero puede abrirse hacia rumbos inesperados en clásicos de distintas épocas y orígenes como "Love for Sale", de Cole Porter, o "Isn´t She Lovely", de Stevie Wonder. O cuando el leitmotiv del "Bolero", de Ravel" comienza a conjugarse casi frenéticamente con acordes que remiten al estribillo de "La bamba". Igualmente lúcido en el piano acústico y el eléctrico, Terrasson va de la balada al funk y del clasicismo puro al free jazz con la misma convicción y solidez.

Terrasson y sus compañeros de viaje musical derrochan lirismo en los tiempos más lentos y se dejan llevar por un frenesí casi incontenible cuando colocan el acelerador. El pianista, que llegó a la Argentina para presentar "Smile", su último CD, dejó en una encrucijada a quienes fueron anteanoche a escucharlo. Aún satisfechos a pleno por una noche musical llena de sorpresas, inspirada y festiva, muchos se preguntaban al salir cuándo estará de regreso entre nosotros.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.