Tres y tres: dos tríos de jazz

Nicolás Guerschberg combinó en el nuevo disco dos grupos de sonido bien local
Mauro Apicella
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9 de octubre de 2009  

A cualquiera que conozca la actividad musical de Nicolás Guersberg le costará imaginar qué repertorio puede incluir este pianista al grabar un nuevo disco solista. Guerschberg da clases, toca con grupos como La Camorra y Escalandrum, recrea orquestas como las de Canaro o Piazzolla por encargo del festival de tango de Buenos Aires y escribe música que se podría alistar en el terreno de la fusión jazzística y otra que algunos definen como tango contemporáneo o de cámara.

En resumen, tango y jazz podrían ser algunas de las pistas; y, además, dos géneros que Guerschberg frecuenta y combina con bastante éxito. Entonces: ¿qué hay en ese nuevo disco solista que se llama Encuentro ? Dos tríos clásicos de jazz (piano, contrabajo y batería) y un repertorio de temas propios a los que les suma un par de versiones de los dos Carlos, García y Gardel.

"Como transito y trabajo con muchas cosas en simultáneo, además de proyectos en los que uno se va involucrando, obviamente hay una reflexión sobre lo que quiero hacer en un disco mío. Tuve la posibilidad de estudiar y trabajar en el tango y en el jazz. Cuando hago una música creo que hay que hablar en su lenguaje sin que esto sea algo cerrado. Pudiendo ir y venir con libertad. En este caso, que se trata de un trío de jazz, no pensé ir contra la corriente, ni hacer algo raro. Ante todo quería que sonara bien sin cerrarme al hecho de que suene swing porque es un trío de jazz. Tal vez en los proyectos tangueros o de cámara uno escribe más por los códigos de esas músicas. En este caso la pluma no fue tan pesada", dice el pianista.

Quizás uno de los riesgos mayores (sobre todo al momento de ser escuchado por oídos exquisitos) fue el hecho de trabajar con dos tríos. Es decir, alternar a los dos bateristas (Leandro Savelón y Daniel Piazzolla) y los dos contrabajistas (Juan Pablo Navarro y Mariano Sívori). "Me pareció que era notable la diferencia y que se balanceaba bien, creí que eso aportaría al trabajo", piensa.

Tendrá que ver en esto que casi desde el principio de su carrera Guerschberg eligió combinar esos dos universos, el jazzístico y el tanguero. "No es que uno tenga dos caras, pero sí matices. Cuando se hace música eso se nota. No cambio de chip al tocar una cosa y la otra. Lo importante es hablar con propiedad cada idioma. Siempre me llamaron la atención esos músicos que tuvieron la libertad de hacer. Keith Jarrett hace lo que quiere, aunque pueda gustarte más en trío, o solo, o cuando toca Bach o Stockhausen. Stravinsky es otro que me inspiró por su música pero también por su actitud. Sé que hay gente que necesita definición, sobre todo cuando uno empieza a interactuar en los medios musicales. ¿Y éste qué toca?, piensan. En algún momento me dejó de importar."

Otro de los factores del desarrollo de su música es la época, más allá de los espacios. "Los espacios a veces son difíciles -dice-. Nosotros, por ejemplo, entre un grupo de amigos creamos una asociación, Tango Contempo, para hacer música cercana al tango. Hay mucha gente que está haciendo esta música. Desde los consagrados como Néstor Marconi, Gerardo Gandini, Juan José Mosalini o Tomás Gubitsch hasta nosotros o chicos de 20 años que están tocando fenómeno.

Para agendar

Encuentro , Nicolás Guerschberg presenta su nuevo CD, en formación de trío. Hoy, a las 21.

Café Vinilo, Gorriti 3780. Entrada: $ 20.

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