Un grupo que vive un saludable crecimiento

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24 de mayo de 2003  

Presentación de Rave Cuarteto , con Ada Rave en saxo tenor, Ismael Grossman en guitarra, Martín Lecuyer en contrabajo y Hernán Rodríguez en batería. En La Revuelta, Alvarez Thomas 1368.

Nuestra opinión: bueno

Comienza a tener una mayor presencia la segunda ola del actual movimiento jazzístico encarnada en un puñado de jóvenes músicos, muy orientados a la composición, y con una bastante definida identidad, aunque evidentemente nadie escapa a la influencia como el caso del grupo de la saxofonista Ada Rave, que edificó durante su actuación en La Revuelta un interesante show no sólo por el carácter de las composiciones sino también por las atmósferas logradas.

Con la Rave en el saxo tenor, Ismael Grossman en guitarra, Romain Lecuyer en contrabajo y Hernán Rodríguez en batería mostró una fluida interacción colectiva, apoyados en una sólida técnica y nivel muy parejo. Estilísticamente, el grupo hace hard bop, pero tocado con cierta originalidad y apertura.

La música de este cuarteto sin piano suena aérea, liviana con un andar ágil. El repertorio se basó en material original compuesto por Grossman, Lecuyer y Rave en los que quedó en evidencia una suerte de coherencia conceptual en cuanto a propuesta. Si bien los temas del contrabajista tiene un mayor énfasis o presencia rítmica, se observa una forma de componer que tiene puntos en común, un criterio compartido que refleja algo tan valioso como la identidad en un género que sabe valorarlo.

"El borrachito", de Rave, tiene un clima abierto sostenido por el excelente pulse que construyó a lo largo de la noche Rodríguez junto con Lecuyer. Los solos de Rave nos remiten a Rollins, pero en su faz lírica. Su fuerte melodismo, su sound redondo y de tono suavemente dorado que demuestran un trabajo elaborado en la emisión de aire; creativa, la saxofonista muestra un crecimiento permanente.

El estilo del guitarrista contrasta de manera adecuada sus líneas, mayormente abstractas, como contrapartida del melodismo. Grossman mostró ser un buen armonizador, con ideas propias. Sin abusar de los pedales, su guitarra, una Fernandes Stratocaster, nos condujo por distintos caminos sin alejarse de la veta hard bop , otro reflejo de la sólida estructura musical del cuarteto que más allá de sus composiciones respiran un estilo concreto.

La sección rítmica es decididamente sólida. Lecuyer y Rodríguez tienen una respiración similar con la que logran establecer no sólo fuertes contrapuntos sino también un groove consistente que consigue realzar el trabajo del saxofón y la guitarra.

En "Atardecer en Cabo Polonio", la Rave acomete un solo intenso, casi riguroso que transunta una fuerza que una vez que se suelte será arrasadora: a su lado, Grossman desarrolla un solo basado en escalas quebradas por acordes que generan un clima potente. Contrabajo y batería aportan corazón y una marcha sin altibajos.

Este grupo es un claro reflejo del nivel actual: comprometido con el mensaje y de sólida técnica.

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