Un viaje emocional por Santiago

El grupo lanzó su nuevo disco, Taquetuyoj , en el que rescata sus raíces, con la mística de sus primeros trabajos
El grupo lanzó su nuevo disco, Taquetuyoj , en el que rescata sus raíces, con la mística de sus primeros trabajos
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26 de abril de 2008  

Si hay algo que es imposible discutirle al dúo Coplanacu, desde que pegaban afiches allá por 1986 hasta que se consagraron en Cosquín en 2000, es que siempre fueron fieles a su momento, y que en los caminos musicales que suelen emprender hay un trabajo macerado, producto del encuentro y de la vivencia profunda con sus canciones. Posiblemente, hayan conseguido discos mejores que otros, pero Julio Paz y Roberto Cantos siempre siguieron con honestidad su estrella. En su nuevo álbum Taquetuyoj , (nombre en quichua de un pueblo de teleras al norte de Santiago, que significa "entre árboles"), el dúo santiagueño redondea uno de sus mejores discos conceptuales, que refleja la solidez que acuñaron en estos treinta años tocando chacareras, vidalas, gatos, zambas y canciones, nacidas como resultado de esa mirada hacia dentro de su identidad.

El dúo, que integran indisolublemente Julio Paz (voz y bombo) y Roberto Cantos (guitarra y voz), va a buscar en el inagotable pozo de la tradición y se envuelve de melodías movilizadoras y emotivas, que son la memoria de la raíz santiagueña. Las composiciones de Roberto Cantos y otros autores contemporáneos de su región como Horacio Banegas, Marcelo Mitre, Peteco y Juan Carlos Carabajal se suman a piezas clásicas de los Hermanos Díaz, el "Cuchi" Leguizamón y Abel Mónico Saravia. Con ese sonido popular de color norteño, Los Copla logran conectar con la mística de primeros discos como Retiro al norte (1995) y Paisaje (1997).

El álbum abre con la chacarera "Desmonte", un nuevo himno de Roberto Cantos, que recuerda canciones como "Peregrinos": " Qué será de los veranos sin el árbol, sin la sombra sin coyuyos, en la tarde sin colores sin aromas. Ande aprenderán a llorar los pájaros que se han ido, nadie sabe del Sachayoj, es un desaparecido. La tierra me daba todo, le daba todo a la tierra, me he quedao sin a quien darle mi esperanza y mi tristeza ".

El sonido criollo de guitarra, bombo, violín y bandoneón (que ejecuta con sensibilidad Omar Peralta) logra una perfecta simbiosis con temas que transmiten el sentir del hombre criollo de campo y su empatía con el paisaje en "Si yo fuera río"; el pulso danzarín de los patios de tierra en "Don Fermín"; la canción universal de Violeta Parra en "Volver a los 17"; la evocación ribereña de "La causaleña" o el tono universal de "Donde alguien me espera".

En el repertorio combinan esa madurez testimonial de temas como "Taquetuyoj", una vidala profunda que cuenta la historia y la lucha de un pueblo de mujeres teleras, con una selección de chacareras, escondidos y gatos para encender a los bailarines. " Santiagueño, repicador, como que no bailarlo con el corazón [...]. Levantando polvareda, vení zapateámelo, changuito y bailá. Me voy a chinitear, pa el carnaval ", cantan y arengan con ese riff "pechador" y entrecortado de la guitarra que es como un remolino.

A esa selección de chacareras, el dúo suma un tríptico invencible de zambas antiguas como la inolvidable "Velay no sé", (sucesora de esa versión memorable de "Agitando pañuelos") y "Zamba de los mineros", de Leguizamón y Dávalos, en las que el cantor Julio Paz logra la síntesis expresiva de emoción y musicalidad, que demuestran que las zambas son la especialidad del conjunto.

Para despedirse, evocan el sonido criollo y la atmósfera de las carpas carnavaleras de antaño con el clásico "Zamba alegre", una de esas canciones fijadas en la memoria de los norteños. La introducción instrumental del bandoneón y esas voces que suenan a vieja memoria de la tierra definen el espíritu de estos guitarreros que siguen tras su estrella. " Suenen esas guitarras que quiero alegrar mi corazón [...]. Que toquen la zamba alegre, que vengan las mozas a bailar, que lo hagan soñar al bombo, que se oiga por todo el quebrachal. Mañana cuando me vaya, quién sabe por dónde yo andaré, vidalas y chacareras, quién sabe qué cosas cantaré ". Queda claro que a lo largo de catorce temas, Los Copla trazan un viaje emocional por su región.

DUO COPLANACU

Taquetuyoj

Desmonte, La causaleña, Velay no sé, Don Fermín, Taquetuyoj, A don Ponciano Luna, Volver a los 17, Mirando lejos, Si yo fuera río, Zamba de los mineros, Donde alguien me espera, Yo soy de aquí (canción de los abrazos), Escondido de los bombos y Zamba alegre (DBN).

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