Una obra mestiza, contemporánea, superior

La Pasión..., un encargo para homenajear a Bach
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14 de marzo de 2012  

En 1996, Helmuth Rilling, tal vez la máxima autoridad sobre Bach en lo que va de las últimas décadas, le encomendó a Osvaldo Golijov la composición de una cantata, "en el espíritu de Bach", definición tan inexacta como altamente sugestiva, para ser estrenada en el Festival Bach de Oregon. La resultante fue Oceana, una bellísima cantata sobre un poema de Neruda extraído de sus Cantos ceremoniales. La satisfacción de Rilling, y de todos aquellos que presenciaron su estreno, saludado con ovaciones absolutamente infrecuentes en el campo de la composición académica, quedó reflejada en el segundo encargo que le realizó. Para los doscientos cincuenta años del fallecimiento de Bach, en 2000, Rilling, ahora como director de la Academia Bach de Stuttgart, sacó de la galera el proyecto Pasión 2000 e invitó a cuatro compositores, de distintas geografías y culturas, para que, cada uno, escribiera, precisamente desde esa peculiaridad geográfica y cultural, una Pasión sobre alguno de los cuatro evangelios. Los cuatro elegidos fueron la rusa Sofia Gubaidulina, el chino Tan Dun, el alemán Wolfgang Rihm y el argentino Osvaldo Golijov. En realidad, no sólo argentino, sino, más precisamente, platense y judío, condición, esta última, que, para algunos –no para Rilling, por supuesto– podía llegar a significar algún impedimento o limitación.

Golijov asumió la tarea y entendió que las prácticas eclesiásticas de vastos territorios americanos, salvo mínimas alteraciones, siguen la tradición europea. Ante esta situación y entendiendo la singularidad del pedido de Rilling, optó por indagar en los sincretismos religiosos que tuvieron lugar en América latina para así apartarse de los modelos europeos, esencialmente, aquellos devenidos de España e Italia. Puso el ojo en las conductas, rituales y usos que se desarrollaron en Brasil y en Cuba, y elaboró una obra mestiza, contemporánea y superior en la que conviven la tradición de la academia musical europea y de las pasiones oratoriales, establecidas hacia 1700, con técnicas de absoluta modernidad y elementos compositivos e interpretativos de las músicas y las culturas populares de América latina, esencialmente de las mencionadas Brasil y Cuba, pero también con toques andinos y tangueros. Multicultural y osado, Osvaldo, además, agrega extrapolaciones que sólo caben en la fantasía de un compositor de imaginación fecunda como ser la musicalización de un poema gallego para la escena de las lágrimas de Pedro, un atinadísimo canto llano para la Eucaristía, toques de jazz en scat, una adaptación de "Todavía cantamos", de Víctor Heredia, transformada en un bella pieza coral, y el Kadish, la plegaria fúnebre judía, en arameo, que se entona en memoria de los muertos y con la cual, entreverada con una de las lamentaciones de Jeremías, en latín, se cierra la obra.

La Pasión..., desde su estreno clamoroso en Stuttgart se ha transformado en un hito de la música contemporánea. El orgánico incluye a una soprano lírica, una mezzo latinoamericana, cinco percusionistas, bronces, piano, cuerdas y un amplio coro. Lejos de ser una mera obra de concierto, este espectáculo escénico incluye danza –aislados pasos de capoeira–, vestuarios, movimientos del coro, juegos de luces y actuaciones, hechos que, además, justifican plenamente que la obra haya sido incluida dentro de una temporada lírica.

Por último, esta Pasión es una obra admirable, de intensa espiritualidad y de un devenir dramático y musical contundente, que culmina con un silencio rotundo y conmovedor. Acá están todos los perfiles de Golijov, un creador de auténtica originalidad cuyo credo es la suma y la resemantización de músicas, formas, técnicas y prácticas en significados y totalidades nuevas y diferentes. Algunos, desde la intriga, el desconocimiento y, quizás, algún resentimiento –porque las búsquedas de Osvaldo se apartan de ciertos dogmas que se han establecido como únicos para determinar la contemporaneidad de una obra o un estilo–, lo acusan o ningunean con una impiedad llamativa e injustificada. Seguramente, desde hoy, en el Colón, serán muchos quienes se sentirán sacudidos y admirados por la música de un compositor argentino que supo darle al Evangelio según San Marcos una lectura profunda, distinta, latinoamericana, de altísimo arte y una inmensa potencia expresiva.

PARA AGENDAR

La Pasión según San Marcos: de Golijov. Hoy, mañana y el sábado, a las 20.30, y el domingo, a las 17. Teatro Colón, Libertad 621. Entradas: desde $ 43.

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