Napster, la piedra de toque

(0)
4 de junio de 2000  

NUEVA YORK (The Sunday Times).- Las compañías discográficas lanzaron una andanada de juicios contra la piratería en Internet, pero acaso su batalla esté perdida de antemano. Metallica, la banda de heavy-metal, demandó a Napster, el más popular y novedoso emprendimiento norteamericano en la Internet, por estafa y usurpación de derechos de autor.

Los integrantes de la banda se presentaron en las oficinas de Napster, en San Mateo, California, con 13 cajas que contenían un listado con los 335.000 usuarios de Napster que, según denunciaron, han estado intercambiando y compartiendo canciones de Metallica pirateadas en la Red.

Las cosas no parecen favorables para la incipiente Napster. Pronto podría ser clausurada por orden de un juez que también dio lugar a una demanda presentada por la Asociación de la Industria Discográfica de los Estados Unidos y 18 compañías.

Pero acaso Napster sea la que ría último. El golpe publicitario de Metallica esconde potencialmente la crisis más grave de la historia de la industria musical.

La brillantemente simple tecnología de Napster, que permite a quienes naveguen en la Red tener acceso a las computadoras de otros y "bajar" canciones almacenadas allí, se propagó como un virus. El éxito de Napster dio paso a media docena de imitadores. Aumentan rápidamente y lo que es más temible para la industria discográfica, experimentan con nuevos recursos para eludir la ley y evitar que su actividad sea clausurada.

En la revista Fortune, William Gurley, empresario y capitalista de Benchmark Capital, escribió: "¿Se podrá detener el libre intercambio de música en Internet? La respuesta más probable es que no. Aunque un juez proscriba a Napster, ya hay cinco o seis compañías más que han lanzado productos similares. Soy igualmente pesimista respecto de que una legislación pueda poner fin a esa actividad. Si se la declara ilegal, alguien la lanzará desde cualquier otro país. Para suprimirla se necesitaría algo equivalente, en la Internet, a interceptarla , lo cual pondría frenéticos a los defensores de la privacidad".

Cosa de chicos

La popularidad de Napster fue impulsada por la aparición de los nuevos dispositivos portátiles MP3, que caben en el bolsillo y pueden almacenar hasta 80 horas de musica "bajada" de la Red. Como tantas ideas en la Red, Napster fue creada en la Universidad del Noreste, en Boston, por un estudiante, Shawn Fanning, que actualmente tiene 19 años.

Eileen Richardson, directora ejecutiva de Napster, sostiene que no viola derechos de autor, porque no almacena música en sus servidores.

Otra compañía de la red, MP3.com. está negociando con cinco empresas discográficas que la denunciaron judicialmente un acuerdo que podría permitir que sus clientes que paguen sigan escuchando música de su base de datos de 80.000 discos compactos.

Pero acaso esa sea una victoria fugaz para la industria. Los diseñadores de software de America Online produjeron hace poco una versión perfeccionada de Napster, llamada Gnutella, que ni siquiere requiere de un sitio central en la red. Gnutella permite a los usuarios conectar sus computadoras directamente y "descargar" y "cargar" la música que se les antoje. En contraste con los servidores de Napster, que podrían ser clausurados por la Justicia, esto no será posible en el caso del sistema Gnutella.

American Online, que mantiene tratativas para fusionarse con Time Warner, una de la principales compañías discográficas, exigió a sus programadores que rompan todos los lazos con el nuevo producto. Pero Gnutella adquirió vida propia. Cientos de programadores trabajaron en su tiempo libre para mejorar el producto y transformarlo en algo imparable.

El mes pasado, Michael Ovitz, el superagente de Hollywood, puso otro clavo en el ataúd de la industria discográfica cuando su compañía, Scour.net, lanzó un servicio similar al de Napster. WorldPlanet. También Gigabeat tiene previsto el mes próximo lanzar un servicio para intercabiar y compartir música. Las compañías discográficas tratan tardíamente de competir. La semana pasada Sony y Universal anunció la creación de un servicio por suscripción online y ofrecerán a los abonados la música que quieran por una tarifa mensual reducida.

Los observadores advierten que en pocos años los músicos tendrán que ganar su dinero no con discos compactos, sino a partir de recitales, patrocinios, y la venta de productos relacionados con su actividad. El futuro, en cambio, parece ser más sombrío aún para las compañías discográficas.

Traducción Luis Hugo Pressenda.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.