Nuevos lazos familiares

Fox es un periodista que vuelve a trabajar después de cinco años de descanso hogareño tras su diagnóstico de Parkinson: su familia, feliz
Hernán Iglesias Illa
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3 de noviembre de 2013  

NUEVA YORK.– Los estudios Silvercup están escondidos bajo un nudo de autopistas y vías de tren en Queens. Allí se han filmado varias de las series más exitosas de la televisión reciente: Los Soprano, Mad Men y 30 Rock, entre otras. Buena parte del edificio principal está ahora ocupado por el amplio departamento de la familia Henry, protagonista de El show de Michael J. Fox,que se estrenará mañana en el canal Comedy Central. El diseño del set es detallista y elegante, desde el parqué del living hasta las molduras en las paredes y el cielorraso, para copiar el edificio en el Upper West Side, al otro lado del río, donde se filmó el piloto de la ficción. Las bibliotecas y mesitas de luz están ocupadas por libros reales: el personaje de Michael Fox tiene al costado de su cama un ejemplar de Black Hawk Down, de Mark Bowden, en el cual se basó la película del mismo nombre. En la cocina, la heladera está enchufada y guarda comida de verdad. Si uno se olvida de las luces que cuelgan del techo o los cables que serpentean por el piso, parece el departamento de una familia normal de clase media-alta de Nueva York. Esta sensación refleja la intención de los creadores de la serie, hacer una comedia tradicional en todo menos en una cosa: el mal de Parkinson que sufre el padre de familia, que vuelve a trabajar cinco años después de haber recibido el diagnóstico.

Para Michael Fox, al que se le diagnosticó Parkinson en 1991, la serie también es un regreso al trabajo. Aunque ha tenido roles recurrentes en series como Curb Your Enthusiasm y, especialmente, The Good Wife , este programa es su primer protagónico desde que abandonó Spin City , en 1999, a causa de su enfermedad. Acompañado por actores que vienen de hacer series prestigiosas, pero para públicos específicos (Betsy Brandt, la Marie de Breaking Bad , es allí su esposa; Wendell Pierce, el inolvidable Bunk de The Wire , es su jefe), Fox intenta hacer del Parkinson un tema con el que se pueden hacer chistes e incluso pasar por alto, como si no existiera, en un canal de aire como NBC. En una falsa sala de reuniones al costado de la falsa redacción del canal donde trabaja Mike Henry, Fox conversó con LA NACION.

-¿Cómo se siente estar de vuelta?

-Genial. Es una gran sensación. Pero también es muchísimo trabajo. Me había olvidado de eso. Además, trabajar con este elenco y este equipo técnico es fácil, nadie hace locuras. Ya llevamos grabados 16 episodios, es un ritmo muy intenso de trabajo, y ha salido todo bien. Es una sensación muy linda.

¿Cuánta influencia tuvo en la elección del resto del elenco?

-Participé del casting. Lo más importante para mí, además de que fueran talentosos y buenos actores, era encontrar gente con la que quisiera vivir siete u ocho meses todos los días (y potencialmente a lo largo de seis o siete años). Y lo conseguimos. Los chicos [sus tres hijos en la ficción] son geniales. Betsy es tan buena actriz y tan graciosa que a veces le digo que este programa parece El show de Betsy Brandt . A Wendell lo conozco desde que hicimos juntos Pecados de guerra [Brian de Palma, 1989], pero esto es muy distinto de pasar ocho meses en la selva con Sean Penn. Más divertido.

-La cadena NBC encargó 22 episodios de la serie aun antes de ver el piloto. ¿Por qué cree que lo hicieron y cómo influye eso en la producción?

-Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Por un lado, es bueno que hayan tenido fe en nosotros. Les gustaron la historia y los personajes. Les gustó que mi personaje fuera conductor de un noticiero local. En los Estados Unidos, estos presentadores de noticias no son famosos a nivel nacional, pero muy conocidos y apreciados en sus comunidades locales. Eso, fundido con mi propia historia con el mal de Parkinson, los convenció. Había varios canales interesados, pero como NBC se comprometió a financiar los 22 episodios de la temporada, vinimos con ellos. Ahora tenemos que devolver esa confianza.

-Ha escrito varios libros sobre su vida con Parkinson. ¿Por qué eligió una sitcom para llevarlo a la pantalla y no, por ejemplo, un documental o un reality show?

-No podría hacer un reality show. Sería muy raro, soy muy poco kardashianesco . A mí hija menor seguro le habría encantado. Lo que yo quería era volver a trabajar, eso vino primero. He tenido personajes recurrentes en otras series y los disfruté mucho. Me di cuenta de que podía encontrar una manera de manejar un programa entero. Me junté entonces con Will Gluck y Sam Laybourne, los productores, y al final de la primera reunión ya sabíamos que podíamos armar una serie basada en mi experiencia con el mal de Parkinson, más ciertos embellecimientos. Pasó todo muy rápido.

-Su personaje en The Good Wife es manipulador, ambicioso y no tiene problemas en usar su enfermedad para sacar ventaja. ¿Por qué decidió que Mike Henry fuera tan buen tipo?

-Mike es un personaje con el que tengo que vivir ocho meses al año. Durante varios años, si las cosas salen bien. Además, es más fácil interpretar a un buen tipo. Pero lo que me gusta de mi personaje en The Good Wife es poder mostrar que las personas con discapacidad también pueden ser imbéciles y atorrantes.

¿Hay una línea, escrita o no escrita, que marca sobre qué se puede bromear y sobre qué no?

-¿Por el Parkinson, decís?

-Sí.

-No, no necesito trazar una línea porque nunca nadie ha tratado de cruzarla. Los próximos episodios tratan sobre una familia común y corriente, pero lo que quisimos hacer en los primeros es poner los cimientos de la historia, explicar cómo vive Mike y cómo vivo yo con el mal de Parkinson. Y mi manera de vivir con la enfermedad está coloreada por el humor, por tratar de ver lo mejor de la vida. Es como cuando mi hija en la ficción dice: "Basta de historias inspiradoras, ¡tenemos hambre!". Una de las cosas que me gusta de la serie es poder decirle a la gente con discapacidades que no hay por qué esconder la situación o negarla. Hay que mostrarla y hacer lo que tenés que hacer.

-En el primer episodio, hay una escena en la que la gente en la calle reconoce a su personaje en medio de una filmación.¿Le pasa a usted también?

-Esa escena, como decimos nosotros, es muy meta . Entre toma y toma de una escena en la que la gente me reconoce por la calle, la gente me reconoce por la calle. La gente siempre ha sido muy cariñosa conmigo, no sé por qué, pero estoy muy agradecido. Mi mujer me dice: "Señor alcalde", porque la gente me paga cafés y se me sienta a hablar. Hay algunos que me gritan: "Ey, Marty McFly" [su personaje en Volver al futuro ], otros que se me acercan para decirme: "Mi madre tiene Parkinson". Y tengo que estar preparado para lo que venga. Pero es siempre interesante.

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