Orly Benzacar

Arte, familia y... en la variedad, el gusto
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24 de mayo de 2003  

Tenía ocho años cuando su madre (Ruth Benzacar), casi sin darse cuenta, transformó su casa de Barrio Norte en una galería de arte. "Surgió por necesidad económica y se transformó en estilo de vida. En casa siempre había obras lindísimas porque tanto mamá como papá, de profesión ingeniero agrónomo, eran verdaderos coleccionistas. Desde ya, mi infancia estuvo marcada por el arte. Para mí, era natural sentarme en la falda de Castagnino, Battle Planas... Recuerdo que cuando tenía 11 años, Berni me llevó a su atelier y, casi compulsivamente, me retrató. Luego enrolló el dibujo y me lo regaló. Mis sábados no eran como los de los otros chicos. Yo paseaba por Florida, iba a la Galería del Este, al Instituto Di Tella", recuerda la galerista Orly Benzacar.

A pesar de todo, un poco por vocación y otro por rebeldía, se recibió de bióloga. Y trabajó en eso durante diez años. "Por supuesto, amaba todo lo relacionado con el arte, seguía leyendo, viendo. ¡Es que lo había mamado! Pero no estaba lista para dedicarme a esto. Llegó la etapa de los embarazos, los chicos, las responsabilidades de madre. Decidí relajarme. Pero en 1990 empecé a trabajar muy seriamente con mamá. Fue una etapa maravillosa porque ella era increíble. Sabía mucho, era reconocida en el mundo y querida por todos."

Orly, que vive en pleno corazón de Barrio Norte con su marido (Carlos Bacal) y sus dos hijos (Mora y Nicolás), madruga. Pero nunca con despertador. "Tengo el reloj en la cabeza. En realidad, trato de levantarme con tiempo porque he decidido cuidarme un poco más. Así que ahora nado. Luego del desayuno me voy a una pileta, cosa que me hace muy bien ya que mi actividad es bastante sedentaria. Ojo, mi actividad. Porque yo soy una polvorita. Subo y bajo escaleras, corro todo el día. Y paseo con mi perro, Alfonso. Me encanta salir a caminar con él, y los sábados lo llevo a la galería."

Cuenta que durante las mañanas se dedica a ella, a las cosas domésticas, a sus amigas. "Es que la actividad en la galería comienza cerca del mediodía. ¿Cómo sigue el día? Hablando con gente hasta las 19.30 o bastante más. Recibo clientes, artistas, visito talleres, preparo muestras, atiendo todo lo que es la gestión internacional de la galería. Pero el día no termina ahí, porque después siempre hay algún cóctel, una cena afuera o en mi casa. Este trabajo es absolutamente social, así que eso forma parte de mi rutina. Además, tengo un lindísimo grupo de amigos y me gusta mucho recibir. Todos dicen que soy buena anfitriona, sin duda herencia de mi madre. Por otra parte, a mí me resulta más fácil porque también heredé una estructura, una manera de hacer las cosas, gente superpreparada por ella. Me gusta mucho recibir y compartir."

Comenta que no todas las noches logra juntar a la familia, pero que son muy unidos y compañeros. "Nicolás está terminando la secundaria y es un excelente músico. Mora estudia mucho, está por entrar en Medicina. Y sí, hay gente que le hace la broma típica, le preguntan por qué quiere ser doctora si finalmente terminará en la galería...Veremos. Esas son cosas que no se planean, que van surgiendo solas. Lo importante es que vivan con pasión, que sean responsables. ¿Cómo es mi casa por la noche? Bueno, yo tengo mis cosas de trabajo, los chicos estudian y tienen sus horarios. De todas formas, con mi marido siempre nos hacemos un tiempo para charlar y disfrutar. Leemos, miramos algo de televisión. Y voy a ser muy sincera: miro canales culturales, pero también estoy muy enganchada con Resistiré, la novela de Pablo Echarri. Tengo mi parte cholula y me encanta. Creo que la vida es un poco eso, la mezcla de sabores, colores. Como pasa en un cuadro..."

Fórmula

Dice que el secreto, en el oficio de galerista, consiste en una sola cosa: honestidad en lo ético y lo estético. "Eso significa que uno debe ser muy honesto con las dos puntas, los artistas y los compradores. Mi madre me enseñó que lo básico es creer en lo que uno está mostrando, tener un compromiso estético. Tiene que ver con que lo que muestres realmente te guste; no hacer tal cosa porque se vende más o porque lo pintó tu amigo. Hay que ser absolutamente riguroso y profesional."

Orly exprés

Lugares: "Madrid me encanta y siempre vuelvo. Tengo mis lugarcitos, como el café Olivier, en la zona de Chueca. Y el Coke, en la calle de la Reina, donde se juntan intelectuales y artistas. Es muy interesante, porque como no está permitida la prensa, lo frecuentan verdaderos personajes. No es raro encontrar allí a Almodóvar o al mismísimo príncipe. Me divierten esas cosas".

Zapping: "Adoro el control. Espío todo, pero me encantan las series del estilo Sex on the city. A veces miro sin ver nada, lo que pasa es que no soy de dormirme temprano".

Vicios: "Soy una ex fumadora que volvió a caer en la trampa hace un año. Pero dejé otra vez. Hoy no tengo vicios. Puede haber una copita de algo cada tanto, pero no tengo dependencia. Sólo soy esclava de mi trabajo. ¡Y adoro hablar por teléfono con amigas! Es un momento íntimo, lindísimo".

Sensaciones: "Me marcó mucho el primer viaje al exterior junto a mamá. Yo sabía quién era ella, pero me impactó muchísimo el reconocimiento afuera. ¡Qué orgullo! Fue una experiencia muy fuerte y tomé conciencia de muchas cosas. Cuando falleció, me pasó algo parecido. Decenas de páginas necrológicas, la reacción de la gente. Fue casi como si se hubiera muerto un estadista, pero ¡era mi mamá! Yo estaba muy conmocionada y, a la vez, asombrada de todo lo que estaba sucediendo".

Gustos: "Adoro el cine y el teatro. Lo último que vi fue Lejos del paraíso y Cuando la noche cae. Me gusta ver cosas alternativas, acompaño a Nicolás en su música, lo voy a ver siempre. Soy bastante inquieta".

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