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Otra reunión cumbre

Oscar Alem y Hamlet Lima Quintana editan un nuevo disco.
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25 de marzo de 2000  

El poeta Hamlet Lima Quintana y el pianista, bajista y compositor Oscar Alem se conocieron en Editorial Lagos, de la calle Talcahuano, en 1971. En esos momentos asomaba sin querer, en un tema que tocaba Alem en el piano de la editorial, el bellísimo ciclo coral "La pampa verde". Un triunfo y una milonga estaban predestinados, sin ellos saberlo, a convertirlos en una sociedad artística de música y poesía sin fines de lucro.

Alem le sugería entonces a Lima Quintana -dado el entusiasmo del poeta por su música- que intentaran completar un ciclo de canciones. Alem estaba muy motivado en esos años, porque él había tocado el contrabajo en la grabación de "Mujeres Argentinas", el ciclo de Ramírez-Luna que cantaba Mercedes Sosa. Su idea era dedicarle otro ciclo a la pampa argentina.

Así fue gestándose hasta nacer, en 1973, y editarse en 1976 "La pampa verde".

El tiempo justo

Pero debieron pasar nueve años para su estreno, en marzo de 1985, en Olavarría (patria de Alem) con el grupo Añoranza.

-Esto, en cambio, es muy distinto, enfatiza Hamlet. No hay canciones, porque nos propusimos hacer un diálogo entre mis palabras y el piano de Oscar. Tampoco se trata de palabras con "música de fondo".

-Yo tenía compuestas algunas obras, cuenta Oscar, a las que luego agregué una obertura y las nuevas que escribí especialmente.

-Es posible, barrunta sutilmente Hamlet, que algunas se transformen en canciones con el tiempo...

Con letra y música

Las de "La pampa verde" fueron las primeras composiciones de Alem y Lima Quintana. El proceso creador se desarrollaba, sin ellos saberlo, de igual manera que el emprendido por Ariel Ramírez y Félix Luna. Alem componía la música y Lima Quintana colocaba sobre ella sus textos. Alem y Hamlet Quintana se toparon de nuevo en el camino, y de su reencuentro surgió la idea de otro tributo a la pampa de sus amores. El que ellos denominan, sin tabúes ni complejos, "Sinfonía de la llanura".

-Aquí, subraya Hamlet, se percibe el diálogo y la compenetración entre la palabra y la música. Nunca se pierde la hilación del pensamiento.

-¿Hay un hilo conductor?

-Sí, sostiene el poeta. Empieza con la génesis de la pampa, el hombre original; luego se incorporan los trabajos, los frutos de la tierra, los animales mágicos, las leyendas... Luego la ruptura de nuestra cultura; la invasión foránea, que corta raíces; una nueva generación que no sabe adónde está parada. Nada de pintoresquismo. Los dos somos de la llanura, la conocemos y amamos. Yo soy de Morón; me crié en el campo y aprendí a caminar en un rancho. De allí me vienen personajes y circunstancias, como en "La pampa verde". En toda mi obra late la llanura.

-Y en la música, Oscar, ¿vuelven los ritmos pampeanos?

-Por cierto. Trabajé con la letra del poeta, como si tuviera un guión. La voz de Hamlet y el piano se van buscando. Yo digo con sonidos lo que él pronuncia con palabras. A veces me anticipo a lo que va a relatar; en otros desarrollo el tema cuando concluye la poesía. Los silencios que va dejando el texto se van uniendo con notas.

-Tus textos, Hamlet, ¿son todos nuevos?

-Una parte fue seleccionada de cuatro libros y encaré una reconstrucción con textos creados ex profeso.

-¿Lo graban ya y lo presentan?

-Encontramos un sello grabador nuevo, Gobi.

Nuestro disco es el segundo o tercero que hacen. Aparecerá probablemente en octubre, y luego veremos de presentarlo.

Oscar Alem y Hamlet Lima Quintana se conocen de alma. No solamente por aquellos temas de "La pampa verde", sino por habernos dejado canciones que han de ir brotando por entre la vorágine finisecular, como la milonga "El árbol fiel", la huella "Cielo de barro", la vidala "Pueblo de alfareros", el triunfo "Y así nos ve, compadre", y las zambas "Vamos gestando una flor", Floración del viento" y "Canción para no estar solo".

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