Palabras

Ibn Arabi
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29 de noviembre de 2002  

Un joven enloquecido de amor,

fue a llamar a la casa de su amada.

Tras la puerta,

ella preguntó:

¿Quién anda ahí?

Respondió él:

¡Soy yo!

A lo que la amada replicó:

No hay lugar para ti

y para mí,

bajo el mismo techo. Vete...

Marchóse el enamorado a meditar al desierto

y, pasados unos años, volvió a llamar a la puerta

de la muchacha.

La voz de su amada preguntó:

¿Quién anda ahí?

Respondió él:

¡Soy tú misma!

Y la puerta se abrió...

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