Palabras

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16 de mayo de 2003  

El Genio dijo al pescador que lo había sacado de la botella de cobre amarillo:

"Soy uno de los genios heréticos y me rebelé contra Salomón, hijo de David (¡que sobre los dos haya paz!). Fui derrotado; Salomón, hijo de David, me ordenó que abrazara la fe de Dios y que obedeciera sus órdenes. Rehusé: el Rey me encerró en ese recipiente de cobre y estampó en la tapa el Nombre Muy Alto, y ordenó a los genios sumisos que me arrojaran al centro del mar.

"Dije en mi corazón: a quien me dé la libertad, lo enriqueceré para siempre. Pero un siglo entero pasó y nadie me dio la libertad.

"Entonces dije en mi corazón: a quien me dé la libertad, le revelaré todas las artes mágicas de la tierra. Pero cuatrocientos años pasaron y yo seguía en el fondo del mar.

"Dije entonces: a quien me dé la libertad, yo le otorgaré tres deseos. Pero novecientos años pasaron.

"Entonces, desesperado, juré por el Nombre Muy Alto: a quien me dé la libertad, yo lo mataré. ¡Prepárate a morir, oh mi salvador!"

Fragmento de una de las historias de Las mil y una noches, recopilación de cuentos anónimos hindúes, persas, árabes y egipcios.

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