Para memoriosos

Norberto Firpo
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25 de abril de 2004  

La bandera que Manuel Belgrano enarboló en cercanías de Rosario, el 27 de febrero de 1812, era azul-celeste y blanca, pero su diseño no se correspondía con el de la bandera reconocida como emblema nacional, un año después, por la Asamblea General Constituyente. Los historiadores discrepan todavía en cuanto a la distribución que Belgrano asignó a esos colores: ¿constaba de dos paños horizontales, blanco el de arriba; o bien eran verticales, con el blanco más próximo al asta? Armando Alonso Piñeiro, en su libro La historia argentina que muchos argentinos no conocen (Depalma, 1992), agrega que la insignia original habría tenido tres franjas horizontales, como la actual, pero con los colores invertidos: el azul-celeste en la banda central. Si llama a extrañeza que San Martín, durante la campaña del Ejército de los Andes, iniciada en enero de 1817, haya prescindido de la enseña consagrada por el Congreso de Tucumán seis meses antes, no pocos estudiosos conjeturan que el Libertador no quiso emprender su gesta emancipadora bajo un pabellón que sólo representaba a las huestes de un lado de la Cordillera, dado que ese ejército incluía fuerzas chilenas.

Miembro activo de la Asamblea del Año XIII, un sacerdote imbuido de fervoroso patriotismo y primer director de la Biblioteca Nacional, concibió la idea de que la bandera incorporara un sol, en el centro de la banda blanca, así identificada como "bandera de guerra" en 1818. ¿Quién era ese sacerdote? A mediados del siglo XIX, cuando el rojo-punzó se convirtió en divisa de adhesión a Juan Manuel de Rosas, la bandera de la llamada Santa Federación reemplazó las franjas celestes y sufrió otras mutaciones. ¿Cuáles eran las principales características de ese emblema? Las respuestas, abajo.

















La idea de que la bandera argentina luciera un sol amarillo sobre la franja blanca fue de Luis José Chorroarín (1757-1823). LA NACION del 31 de diciembre del año último publicó un artículo que incluía una ilustración del emblema rosista: dos franjas de azul intenso, casi negro; dos gorros frigios en cada una y estas inscripciones: "¡Viva la Federación! ¡Vivan los federales! ¡Mueran los unitarios!" Incorporaba un sol en la franja blanca central.

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