Patricia Sosa: entre el teatro de revista y la ayuda social

Las dos caras de Patricia Sosa: en función y en Chaco
Las dos caras de Patricia Sosa: en función y en Chaco Crédito: Archivo y patriciasosa.com
En diálogo con lanacion.com, la cantante pidió celeridad al Gobierno para solucionar la "muy delicada" situación de los tobas, mientras participa de un heterogéneo show en la avenida Corrientes; mirá el video
Julieta Nassau
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20 de enero de 2011  • 09:53

Era uno de los últimos días de 2010. Patricia Sosa había terminado la prueba de vestuario para La revista de Buenos Aires y recién dos horas más tarde tendría que volver al teatro Broadway, para ensayar. Entonces emprendió un camino de sólo media cuadra pero que separaba dos escenarios totalmente distintos: desde las plumas y brillos hasta las banderas de colores que representan a los pueblos originarios y carpas alrededor del imponente Obelisco. Allí, Félix Díaz, el líder de la comunidad toba La Primavera, estaba en plena huelga de hambre, en reclamo tras una violenta represión en Formosa. Allí Sosa se instaló por dos horas, para hacerle compañía.

"Es muy delicada la situación de los tobas. Supongo que el Gobierno de la Nación tomará cartas en el asunto, pero con un poquito más de velocidad", reclama a lanacion.com la cantante que desde 2008, y con una conmovedora historia de por medio, decidió sumar a la Fundación Pequeños Gestos, Grandes Logros la ayuda social para los tobas del Impenetrable, en Chaco.

"La solución es darles las tierras y que las tierras sean comunitarias, como ellos quieren. La solución es darles agua. No es verdad que no hay agua. Nosotros encontramos agua en terrenos donde originalmente no había", enumera, mientras avala el campamento instalado desde el mes pasado en la intersección de las avenidas de Mayo y 9 de Julio, para defender los derechos de los pueblos originarios, en medio de un conflicto con la Casa Rosada. Sin embargo, Sosa, quien escribió en su blog una emotiva nota de despedida a Néstor Kirchner al día siguientes de su muerte, asegura mantenerse al margen de la política. "Yo no hablo con políticos. No porque no quiera o no pueda, sino porque mi fundación labura independientemente", explica, sobre la ONG que durante 2010 juntó doce camiones de donaciones para enviar a Villa Río Bermejito.

"De ninguna manera me gustaría participar en política", asevera, y cuenta que rechazó propuestas de distintos partidos que la invitaban a hacerlo. "Primero que uno no se puede meter donde no sabe, y segundo, que tengo un espacio creativo maravilloso dentro mío que lo tiraría a un costado y no estoy preparada para eso", argumenta la ex integrante del grupo La Torre, banda que compartió con su ex marido, padre de su hija, y ahora pareja "con cama afuera", Oscar Mediavilla.

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Sosa se enorgullece cada vez que habla de su fundación, desde donde comenzó la campaña "Huellas de amor", que contó con la participación de más de un centenar de famosos. "Cuento siempre con mas gente de la que llamo", se alegra, y rescata aquellos que "con buena voluntad y buenos deseos" se acercan a la fundación porque "ven que es una fundación honesta, que no persigue otra cosa más que ayudar al prójimo". "No tenemos subsidio ni nada", remarca.

Así como aquel día en que aprovechó su tiempo libre entre la prueba de vestuario y el ensayo de La revista de Buenos Aires para acompañar a Félix, Patricia Sosa organiza su vida entre su carrera artística y la ayuda social. Cada tres meses viaja a Chaco: la próxima visita será al finalizar la temporada teatral. En el medio, prepara la salida de dos discos (uno de rock, que saldrá en abril; otro de baladas, a mitad de año) y comenzará a grabar una película dirigida por Roberto Maiocco. La televisión, en cambio, dice que no le tienta, aunque no descarta "meterse de jurado" en algún reality cazatalentos, aunque opina que esos programas "sólo sirven para darte a conocer, no para formar estrellas".

Una figura de revista. Desde el 5 de enero, sin embargo, la mayor parte de su energía está puesta en La revista de Buenos Aires. Allí, en un elenco tan heterogéneo que va desde Miguel Angel Rodríguez, pasando por María Eugenia Ritó, se dedica a darle un toque musical junto a Raúl Lavié y hasta se anima al baile. "No desentono, pero no soy bailarina. Hago lo que puedo", advierte.

"No tengo prejuicios con la revista. No sé qué es el teatro de revista", dice sobre este género que recién esta conociendo, y da su definición: "Es un teatro con bailarines maravillosos, con gente que se cuelga de telas y que hacen piruetas que no podés creer, gente que me hace reír mucho...son artistas".

Para ella, el teatro de revista es arte, y no escándalos. Conceptos que suelen mezclarse en la batalla por el borderaux. "Yo no pertenezco al escándalo. Mucha gente por ahí cree que sí, hay periodistas que te pinchan, pero sinceramente no entiendo mucho esos códigos y quedo como tonta, entonces prefiero no meterme".

Así, entre el canto, el teatro de revista, la actuación y la solidaridad, Patricia Sosa tiene una vida intensa, que intercala con su familia y sus amigos. Basta con ver su página personal para ver cómo todo está relacionado para ella. Allí, Sosa vierte algunos de sus pensamientos, que van desde su nueva experiencia del teatro de revista ("Falta encontrar un poquito cierta armonía en las diferentes personalidades, pero eso se hace con un poco de tiempo. Es toda gente muy buena"), sus giras como cantante ("A las tres me pasa a buscar mi micro para salir a la ruta. Una ruta que me vio crecer, llorar, planear. Allá vamos, llenos de música en el equipaje") y hasta de política ("En la desesperación y la violencia en las calles, cuando ya no creíamos en nadie, llegó Néstor para poner este país en marcha"), en un texto que concluyó con un mensaje personal: "Acabo de llamar a Oscar para decirle que lo amo. Necesitaba hacerlo".

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