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Pequeños y grandes

Marcelo Stiletano
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23 de agosto de 2000  

Hace siete días, en esta columna, hicimos referencia a una de las curiosas paradojas de la TV abierta: el programa "Agrandadytos" -cuyo eje consiste en festejar las espontáneas ocurrencias y el casi involuntario humor de un grupo de chicos que nunca superan los diez años-, que se emite los jueves entre las 23 y las 24, horario en el que no se espera que los menores estén precisamente atentos a lo que pasa en la pantalla.

Pero, si se lo mira bien, detrás de estas bienvenidas ocurrencias infantiles hay más de un interrogante. ¿Por qué Dady Brieva, conductor del programa, intercala entre cada intervención de los chicos bromas y chistes de doble sentido y dudoso gusto? ¿Cuál es la razón para que el animador esté empeñado, casi como idea fija, en hacerles a los chicos preguntas del tipo "de dónde vienen los bebes" o forzar situaciones que invariablemente terminan en gratuitas palabrotas?

Cabe preguntarse si "Agrandadytos" es más un curso acelerado para iniciar prematura y peligrosamente a los chicos en las rutinas cómicas de Midachi (el grupo al que pertenece Brieva) que un intento por celebrar el transparente humor infantil.

Esto último sí ocurre, afortunadamente, del otro lado de la cordillera. Los domingos, también cerca de la medianoche, llega a través del cable, por la TV chilena, "Esos locos bajitos", un programa que nace con el mismo espíritu que "Agrandadytos", pero no induce a los chicos a comportamientos que están fuera de su alcance natural.

En el ciclo trasandino, las charlas entre los chicos y algunas figuras invitadas son un prodigio de frescura y de ocurrencias; en "Agrandadytos" se convierten en el monótono repaso a un cuestionario prefabricado que los pequeños parecen repetir de memoria y sin entusiasmo. Y el conductor chileno, César Antonio Santis, es un dechado de mesura y discreción que contrasta con la actitud de Brieva de hacer girar el programa en todo momento alrededor de su persona. Actitudes diferentes que dejan en claro, a uno y otro lado de los Andes, quiénes son los verdaderos protagonistas.

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