Anamá Ferreira tras sufrir el robo de su celular: "Me da miedo salir a la calle"

Antonela Minniti
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13 de agosto de 2019  • 18:51

Este fin de semana, Anamá Ferrerira se dedicaba a aprovechar un día libre para ocuparse de asuntos personales, cuando un hecho de inseguridad en la vía pública le arruinó la jornada. "Llevé a lavar el auto a un lugar cerca de Córdoba y Agüero, y como no me gusta quedarme adentro del coche mientras lo limpian, me bajé y me senté a esperar en una silla", contó en charla con LA NACION. "De golpe siento que viene un chico a mucha velocidad y me saca el celular de la mano, casi lastimándome un dedo porque lo tenía agarrado fuerte".

"Fue muy feo, justo pensaba que uno tiene confianza y deja las llaves del auto adentro mientras lo limpian, y qué fácil es que venga alguien y se lo lleve", reflexionó la modelo, que quedó en shock. "Siempre tengo el gas pimienta en la mano, pero este chico vino de atrás y no lo vi. Salí corriendo pero estaban en dos motos y no pude alcanzarlos".

A la impotencia por el robo se le suma la poca ayuda que recibió de quienes estaban a su alrededor. "Nadie te ayuda cuando pasa eso. Los chicos que lavaban el auto no hicieron nada, aunque les pedí. Esta es la segunda vez que me pasa algo y nadie colabora. La primera fue en el 2000, cuando tuve un accidente. Un colectivo me subió arriba del monumento a los españoles, yo quedé con sangré ahí, el auto chocado, y la gente pasaba, miraba y se iba. Fue terrible. En esa oportunidad me ayudó un taxista, acá nadie".

"Yo uso el teléfono por trabajo, no es que estaba jugando a algo. Tengo todo ahí, me quedé en bolas de repente, no podía llamar a nadie. El único teléfono que sé es el de mi hija, pero estaba de viaje. Encima llego a mi casa y mi perro de dos meses, Coco, se había comido el cable del teléfono fijo", dijo entre risas, desdramatizando un poco la situación.

Este hecho la dejó un poco asustada. "Me da miedo salir a la calle, no quiero caminar. No se puede andar más, imaginate si te manotean el bolso con los documentos, me muero", expresó. "Lo peor es la desprotección, porque no podés hacer nada. Vas a la policía y te van a decir que roban miles por día, lo anulás al teléfono pero seguís sin tenerlo... La impotencia es grande".

"Un teléfono de estos, con el dolar de hoy, vale 100 mil pesos. Yo estoy terminando de pagarlo, se lo compré a Diego Ramos y mañana le tengo que llevar la plata, era nuevo", reveló Anamá. "Pobre Diego, debe estar pensando que no le voy a pagar", volvió a acotar con un toque de humor.

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