Judy Garland: una vida marcada por la tragedia y un mito que se convirtió en ícono gay

Judy Garland en "El Mago de Oz", la película que, a los 17 años, la lanzó a la fama
Judy Garland en "El Mago de Oz", la película que, a los 17 años, la lanzó a la fama Fuente: Archivo
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16 de octubre de 2019  • 00:01

El 25 de marzo de 1969, Judy Garland subió al escenario del Centro Falkoner, en Copenhague. Cuando llegó al clímax con "Over The Rainbow" -la canción que la convirtió en una estrella mundial a los 17 años-, el público desconocía que esa sería su última presentación en vivo.

Cuatro meses después, la actriz de 47 años fue encontrada muerta en su departamento de Chelsea, Londres, tras una sobredosis accidental de medicamentos. Se trataba de los mismos medicamentos con los que se venía automedicando desde chica. Uno de los títulos de la época decía: "La voz de Judy se calmó. El arco iris se ha ido".

Cincuenta años más tarde, el fan de Judy Garland, Ross Semple, todavía escucha religiosamente ese concierto en Copenhague. "Lloro cada vez que escucho esa grabación", cuenta. "Podés escuchar todo en esa grabación, el dolor en su voz sabiendo lo que vendría poco después", agrega este joven de 27 años.

La canción que la transportó a la inmortalidad: "Somewhere Over the Rainbow"

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"La Elvis de los homosexuales"

Ross Semple está lejos de ser el único hombre gay que siente una afinidad tan fuerte con el trabajo y la vida de Garland. La revista gay The Advocate una vez la llamó "La Elvis de los homosexuales". Además, en una reseña sobre un concierto de la cantante en el Palace Theatre (Nueva York), en 1967, la revista Time afirmó que una "parte desproporcionada de su público nocturno" era gay.

Dos años antes, a la propia Judy Garland se le había preguntado, durante una conferencia de prensa en San Francisco, si le importaba tener tantos seguidores homosexuales. Ella respondió: "No podría importarme menos. ¡Le canto a la gente!".

El periodista, autor y devoto confeso de Garland, Robert Leleux, escribió en 2012 en el New York Times que el amor de la comunidad LGBTQ+ por la actriz y cantante -que denominó "Judyism"-, se estaba convirtiendo en un "poco más que un recuerdo cultural".

Y ahora, se podría predecir que el "Judyism" conquistará a una generación completamente nueva con el lanzamiento de Judy, la película biográfica protagonizada por la actriz norteamericana Renée Zellweger, que debería llegar a nuestros cines en los próximo meses.

La biopic que protagoniza Renée Zellweger

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Ambientado en 1969, el largometraje se centra en un momento específico de la vida de la cantante, cuando llega a Londres para una serie de conciertos (todos con las entradas agotadas) durante cinco semanas.

Estrenada en los festivales de cine de Telluride y Toronto, en septiembre, la película -asociada con la nueva versión de Nace una Estrella, de 2018, film que también fue protagonizado por Garland en 1954 y por el que logró una nominación a los premios Oscar de ese año-, recibió buenas críticas, en especial por la actuación de Zellweger.

¿Por qué se transformó en ícono gay?

Para muchos hombres homosexuales, Judy Garland es la madre de todos los íconos. Pero, ¿por qué?

Mientras la cantante aún estaba viva, los críticos hicieron intentos forzados para responder a esta pregunta. Una revisión de la revista Esquire sobre su espectáculo en el Palace Theatre, en 1969, dice: "Los homosexuales tienden a identificarse con el sufrimiento. Son un grupo perseguido y entienden el sufrimiento. Y Garland también".

Sin embargo, el historiador de cine queer Justin Bengry advierte que esa es una "generalización". "Es importante preguntarse: ¿para quién Judy Garland es icónica?", sostiene ante BBC Culture.

Judy Garland en sus últimos años
Judy Garland en sus últimos años Fuente: Archivo

"Parece ser un grupo significativo de hombres homosexuales que, en particular, se dedican a las celebridades o a la estética del mundo que encarna Garland. Pero también es importante reconocer que no son la totalidad de los hombres homosexuales", agrega Bengry.

Por su parte, Jack Babuscio, también historiador de cine queer, señala que hay cuatro pilares que forman la base de la personalidad pública de Garland: "ironía, esteticismo, teatralidad y humor". La historia de su vida, afirma, es prácticamente un modelo para nuestra comprensión moderna de lo que hace a un ícono gay.

Así, analizar su historia, desde la educación hasta su muerte, ayuda a comprender cómo y por qué algunos hombres homosexuales miran a mujeres famosas para ayudarlos a navegar por el mundo.

Dorothy y Judy

Judy Garland nació en 1922 bajo el nombre de Frances Ethel Gumm, en la ciudad de Grand Rapids, Michigan, Estados Unidos.

Cuando tenía cuatro años, su familia se mudó a California tras los rumores de que su padre, Frank -bisexual encubierto-, había realizado acercamientos sexuales con hombres jóvenes.

Renée Zellweger en la biopic sobre Judy Garland
Renée Zellweger en la biopic sobre Judy Garland

Después de que la familia se estableció en California, su madre, Ethel Gumm comenzó a promocionar a sus hijas como un trío, conocido como The Gumm Sisters. Fue la madre de Garland quien la introdujo por primera vez en las drogas. Según Gerald Clarke, autor de la biografía de la cantante, Get Happy, Ethel le daba a sus hijas píldoras por la mañana y por la noche. "¡Tengo que lograr que estas chicas salgan adelante!", solía decir.

Finalmente, después de que sus hermanas mayores se casaron, Judy firmó un contrato por siete años con la Metro-Goldwyn-Mayer. Luego, a los 17 años, protagonizó el papel de Dorothy Gale en "El mago de Oz", que la lanzó a la fama.

Este período en la vida de Garland ha contribuido significativamente a su condición de ícono gay. Al igual que su alter ego, Dorothy, que fue arrastrada por los vientos a un mundo mágico y tecnicolor, Judy Garland fue sacada de la oscuridad para convertirse en un ícono cultural.

En su libro Heavenly Bodies: Film Stars and Society (Cuerpos celestiales: las estrellas de cine y la sociedad), el profesor Richard Dyer explica que algunos hombres homosexuales se identifican con el rechazo de Garland hacia la normalidad a la que parecía estar destinada cuando era niña.

Judy Garland
Judy Garland Fuente: Archivo

Dyer afirma que convertirse en alguien fuera de la norma después de estar "saturado de lo ordinario" es un punto donde las historias de Garland y Dorothy se alinean con la experiencia de algunos hombres homosexuales.

Trastornos alimenticios

La llegada de Judy Garland a ser una gran estrella de Hollywood se vio complicada por una serie de relaciones personales desastrosas, especialmente con ella misma.

Desde temprana edad, su imagen fue criticada sin descanso por los ejecutivos de cine que creían que no era atractiva. Junto a su madre, los ejecutivos de MGM controlaron su figura y la alentaron a tomar drogas para mantenerse delgada. Los elogios de la crítica por sus actuaciones destacadas en "Meet Me in St Louis" y "Till the Clouds Roll By" coincidieron con elogios sobre su apariencia. Pero los momentos bajos en la carrera de Garland a menudo estuvieron acompañados por un aumento drástico de peso y varios intentos de suicidio. Sin embargo, sus luchas por mantener su peso posiblemente la convirtieron en una figura que era percibida con cariño por la gente.

"Judy no se parecía al resto de las estrellas de MGM. Se convirtió en este avatar para los rechazados: no lo suficientemente sexy, no lo suficientemente bonita", dijo en 2014 la periodista cultural Anne Helen Petersen en un episodio del podcast You Must Remember This.

Esta inseguridad sobre su físico es algo con lo que muchos hombres homosexuales se identifican, pues es un grupo demográfico más propenso a combatir la dismorfia corporal, a sufrir trastornos alimenticios, a dañar sus cuerpos. En el libro Cambiando las identidades masculinas homosexuales, el autor Andrew Cooper sugiere que el cuerpo puede ser un campo de batalla complejo para muchos hombres homosexuales. Según Cooper, el cuerpo se convierte en un sitio clave para proyectar el "éxito" de sí mismo con sus pares gays, pero también para la sociedad en general.

Una "sobreviviente"

La vida profesional y personal de Garland estuvo llena de turbulencias. Se casó cinco veces y dos de sus esposos eran, como su padre, homosexuales o bisexuales.

La cantante contrajo matrimonio por primera vez a los 19 años cuando se fugó a Las Vegas con el músico David Rose. Un año después, tras quedar embarazada, su madre la convenció de hacerse un aborto ilegal. Las drogas y la inestabilidad financiera también estuvieron constantemente en su vida. El estudio MGM, de hecho, la suspendió varias veces por ausentarse en días de rodaje o por estar intoxicada y ser incoherente en el set.

A los 28 años, MGM la dejó caer, reemplazándola por Ginger Rogers en The Barkleys of Broadway (1949). Pero el papel protagonista de Garland en Nace una estrella, de 1954, marcó su regreso a la pantalla grande.

A los 32 años, Judy ya se había divorciado dos veces y había sufrido numerosas crisis. Por lo mismo, el film era visto como su última posibilidad en Hollywood. Su interpretación de Esther Blodgett, una aspirante a cantante que se enfrenta a los problemas de adicción de su pareja, es considerada como una de las mejores actuaciones cinematográficas de todos los tiempos.

En una escena crucial, ella dice: "No sabes lo que es ver a alguien que amas desmoronarse, poco a poco, día a día, frente a tus ojos, y estar allí indefenso... Odio sus promesas de parar, odio ir a casa por la noche y escuchar sus mentiras. Lo odio por fallar y también me odio a mí". Es difícil escuchar estas palabras sin conectarlas con sus propias luchas contra la adicción.

Sin embargo, los elogios que Garland recibió por su papel en este film se vieron empañados por su bajo rendimiento comercial. La película tuvo que cortarse considerablemente, lo que condujo a una edición fallida que dejó a los espectadores decepcionados. Y aunque se esperaba que ganara el premio Oscar por su actuación, finalmente el reconocimiento se lo dieron a Grace Kelly.

Luego, la compañía Warner Bros. canceló el contrato de Judy Garland (a pesar de que se esperaba que realizara varias películas más). Todo indicaba que la estrella de Hollywood no volvería a recuperarse. En este punto, la imagen de la cantante como una "sobreviviente" se convierte en el centro de su atractivo gay.

En "Nace una estrella", Judy Garland desdibuja aún más la línea entre su trabajo y su vida. El académico Richard Dyer afirma que este momento, en que aparece la imagen de Garland como una mujer "dañada", se convierte en una parte esencial de su personalidad de estrella y su estado de ícono gay.

Dyer argumenta que, a partir de entonces, el trabajo y la vida de la cantante se transforman en una historia de supervivencia y de alguien que intentaba tomar el control en un mundo creado para destruirla.

Reinvención y shows en vivo

Como una verdadera sobreviviente, Garland se recuperó del fracaso comercial tras "Nace una estrella". Encontró un nuevo nicho como cantante en vivo, apoyándose en las drogas en una gira interminable después de que los problemas financieros la dejaran en quiebra permanente.

El público, entre el que había muchos homosexuales, reía a carcajadas ante su rápido ingenio y validó su actuación. Una grabación en vivo de su concierto en el Carnegie Hall (Nueva York), en 1961, ganó cuatro Grammys, incluido el de álbum del año, convirtiendo a Judy Garland en la primera mujer en lograr ese premio.

El fan Ross Semple dice que existe una tensión entre la admiración por su trabajo y la fascinación por la historia de su vida. "Me molesta cuando se reduce su historia a lo trágica que era", afirma. "Porque sus actuaciones fueron tan brillantes y ella hizo algunas películas hermosas. Es perjudicial pintarla como una figura trágica... pero estaría mintiendo si dijera que no estaba obsesionado con la historia detrás de la cortina también", agrega.

Semple, además, asegura que el amor gay por estas mujeres "sobrevivientes" continúa hasta el día de hoy. "Las artistas femeninas que son olvidadas en gran medida por la sociedad todavía encabezan los eventos gay cada año. Judy fue una encarnación temprana de eso".

Algunos hombres homosexuales encuentran más afinidad en las estrellas heterosexuales que en las de su propia comunidad, un proceso que el académico del cine queer José Muñoz llama "des-identificación".

Como ejemplo, el académico sugiere que cuando un hombre gay "se identifica" con Garland es porque está "comenzando su camino hacia la cultura dominante en la que su propia historia nunca podría ser contada".

Trágica muerte

Es una verdad inevitable que la trágica e inoportuna muerte de Judy Garland también ha contribuido a su condición de ícono gay, convirtiéndola en una figura atemporal.

El día del funeral de la cantante, hombres homosexuales se alinearon en las calles y lloraron por ella. Richard Dyer señala que, en ese momento, reunirse para ver su funeral les dio "permiso, por una vez, para ser gay en público".

Pero décadas después, no debemos mirar muy lejos para entender que Garland fue la primera de un listado continuo de celebridades femeninas "trágicas" que han adquirido el estatus de íconos gay. Se pueden encontrar elementos de la historia de Garland en la de Diana, Princesa de Gales, y el maltrato que vivió en manos de la prensa. Lo mismo sucede en el caso de la Princesa Margarita (hermana de la Reina Isabel II), con sus continuos problemas de drogas y el matrimonio con un hombre que se rumoreaba que era homosexual.

Otra de estas mujeres con historias trágicas es la cantante estadounidense Britney Spears, cuyo estrellato infantil culminó en un divorcio público y problemas de salud mental. En fin, la lista es larga y tiene otros nombres como Amy Winehouse, Whitney Houston, Lily Allen y Demi Lovato.

Por Louis Staples

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