Teté Coustarot: "Nunca me casé, yo de esa manera sentí que era libre para decidir todo"

Las noches de domingo en Radio 10 son su sana costumbre: el espacio para hablar sin correr y pasar la música que ella misma selecciona
Las noches de domingo en Radio 10 son su sana costumbre: el espacio para hablar sin correr y pasar la música que ella misma selecciona Crédito: Alejandro guyot
Fernanda Iglesias
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31 de mayo de 2019  • 00:01

Impacta primero por su belleza. Pero después, Teté Coustarot impacta más por su discurso, su forma de pensar y sus explicaciones tan claras. A los 68 años es una mujer segura y firme, que sabe lo que quiere y cómo lo quiere.

Hace diez años conduce su propio programa en Radio 10, los domingos a la noche, con un título que es muletilla nacional: "Qué noche Teté". Además, hace otros dos programas en cable y recorre el país conduciendo eventos. Desde que fue elegida como Reina de la Manzana en Río Negro no paró, hizo de todo y hoy sigue igual, vigente.

-¿Cómo llegaste a la radio?

-Acababa de terminar Siglo XX Cambalache y me convocaron de Radio Mitre. Me vinieron a buscar Hugo Ferrer y Jorge Porta para ofrecerme la tarde de Mitre. Yo era modelo pero antes había estudiado Periodismo en la Universidad de La Plata.

-¿Por qué quisiste estudiar Periodismo?

-Porque cuando tuve que elegir una carrera elegí esa: era la que más me gustaba. Yo vine de Río Negro, había terminado el secundario a los 15. Así que desde los 16 a los 19 hice la carrera.

Teté terminó el secundario a los 15 y a los 19 se recibió de periodista
Teté terminó el secundario a los 15 y a los 19 se recibió de periodista Crédito: Alejandro guyot

-¿Por qué terminaste a los 15 años el secundario?

-Porque mi mamá nos mandó a mí y a mis tres hermanos al colegio directamente, porque no había jardín de infantes. Ella era maestra, nos llevaba con ella. En un pueblo o una ciudad chica, las cosas son más simples. Empezamos como oyentes y después nos fueron pasando.

-O sea que el tema de ser modelo llegó porque eras bella, nada más.

-Llegó por características físicas, sí, y fue un trabajo divino, que amo. Me encanta haberlo hecho y me sirvió muchísimo.

-¿Para qué?

-Para saber lo que es una profesión, para disciplinarme, para darme cuenta que todo es una respuesta a cómo uno se comporta en el plano laboral. Un verano yo cubrí la temporada de Punta del Este para la revista Gente. El director era Chiche Gelblung. Ahí me di cuenta de que no podía hacer las dos cosas: ser modelo y trabajar en los medios. Así que terminé como modelo y empecé en la tele.

-¿Te costó dar ese salto? En general hay prejuicio con las chicas lindas

-No. Por supuesto que había alguna crítica pero enseguida me di cuenta de que no hay que darle tanto peso a lo que piensan los demás, si vos no sos lo que ellos piensan. La única forma de que me conocieran era haciéndolo. No había que explicar que yo leía el diario todos los días: lo demostraba trabajando.

"En los noticieros donde trabajaba me daban las noticias amables. Yo era la conductora, pero los temas más fuertes los tocaban los hombres. Cuando me di cuenta dije: yo también quiero hacerlo", recuerda Teté
"En los noticieros donde trabajaba me daban las noticias amables. Yo era la conductora, pero los temas más fuertes los tocaban los hombres. Cuando me di cuenta dije: yo también quiero hacerlo", recuerda Teté Crédito: Alejandro guyot

-A veces te tratan mal porque sos mujer o porque creen que al ser linda, sos tonta. Eso te va erosionando un poco la autoestima. ¿Nunca te pasó?

-Me pasó que, a veces en los noticieros donde trabajaba, me daban las noticias amables. Yo era la conductora, pero los temas más fuertes los tocaban los hombres. Cuando me di cuenta, dije "yo también quiero hacerlo. Planteándolo bien, lo conseguí. Me preocupé en cuidar lo que hacía, en hacerlo bien. Ser responsable, honrarlo y no entrar en situaciones que no tenían que ver con discutir. Yo en general he sido bastante segura en la vida. Descubrí muy chica que te da un enorme poder darte cuenta lo que te gusta, hacerlo y ya está. No tener que dar explicaciones.

-¿Es tu personalidad o es algo que te inculcó tu familia?

-Es mi personalidad. Yo prestaba mucha atención a todo. Siempre, hasta el día de hoy. Soy bastante perceptiva para darme cuenta cómo es la gente. Sobre todo en los grupos de trabajo. Para mí, trabajar en un buen clima es muy importante. Y siempre cuando empiezo un trabajo con un grupo, hago una reunión y les digo: "No quiero que nadie se vaya a su casa pensando algo malo del programa o que le dí poco espacio. Lo plantean antes de irse porque a la noche, cuando piensan, la cosa se empieza a agravar. Pasan los días y se convierte en una pesadilla". Y otra cosa que hago, si estoy con mucha gente, cada tanto los hago cambiar de lugar.

-Como en el colegio.

-Más que nada porque es interesante ver la dinámica de todos. Yo también cambiaba.

-¿Eso cómo lo aprendiste?

-De eso me di cuenta sola. Noté que había gente que se iba con mala cara y no hablaba. Si no la estimulás, la gente no dice lo que le pasa.

-Quizás por miedo.

-Claro. Entonces es bueno explicarles que si a una persona no le das tanto espacio, quizás es porque no es interesante lo que está diciendo y tiene que buscar otra cosa. No todo es un complot. Nadie es tan importante para que la gente se junte a complotar. Nadie.

-¿A vos te trataron siempre bien en los grupos?

-Sí, sí. Yo creo que uno tiene la respuesta de cómo es.

La conductora y periodista se considera buena jefa: "Tengo relación con todos los grupos con los que he trabajado", comenta
La conductora y periodista se considera buena jefa: "Tengo relación con todos los grupos con los que he trabajado", comenta Crédito: Alejandro guyot

-¿Te considerás una buena jefa?

-Sí, creo que sí, por lo menos tengo relación con todos los grupos con los que he trabajado. Me interesan en serio las vidas de los otros. No es pour la galerie. Hay algo que detesto y para lo que tengo un radar: la truchada.

-¿Alguna vez te pasó de enfrentar a alguien por algo? Así como sos buena onda, también tendrás tu carácter.

-Sí, soy muy firme. Yo tengo poco rollo. No es un mérito, soy así. Eso te evita mucha cosas.

-¿Cuál es tu debilidad?

-Mi debilidad sería justamente esa: me gusta tener todo controlado.

-¿Te relajás poco?

-No. Pero es una pelea inútil. Nadie puede controlar nada. Y en este trabajo muchas veces te dicen "hasta acá llegamos, muchas gracias".

-¿Eso lo toleras bien?

-Aprendí a tolerarlo.

-¿Cuándo fue la primera vez que te pasó?

-La primera vez que hice radio, justamente. En Mitre. Estuve un año y después la pusieron a Nancy Pazos en mi lugar.

-¿Te sacaron?

-Me dijeron: "Terminó". Entonces, ahí aprendí que este trabajo es así. La precariedad la tenemos incorporada. No somos como un operario que está acostumbrado a trabajar en la fábrica durante cuarenta años. Yo pasé por Del Plata, Continental, Nacional, Belgrano y ahora Radio 10: es el lugar en el que hace más años que estoy, pero a veces pasa que cambian al gerente y ese nuevo que entra tiene que hacer cambios.

-Era tu primer trabajo en radio, ¿te dio bronca que te sacaran?

-Me dio pena. Por eso cada vez que yo voy a un trabajo a reemplazar a alguien, le doy un ramo de flores a la persona que se va. Le agradezco el lugar que me deja. A mí me hubiera gustado que me lo hagan. Esta cosa que uno atraviesa, el otro también la atraviesa. Cada vez que yo he ido a una radio he ido a reemplazar a alguien.

-Ahora hace mucho que no reemplazás a alguien.

-Estoy feliz en La 10. Yo empecé con Daniel Hadad, venía de hacer durante muchos años programas diarios tanto en radio como en tele y yo quería organizarme para tener algo semanal, porque sentía que estaba cansada. Entonces le dije a Daniel que me gustaría hacer un programa el domingo a la noche. Es un momento de la semana que me agarra como cierta depresión y me dio el horario de las 21. No especulé con que iba contra el fútbol, ni que había pocos programas a esa hora. Simplemente dije: "Vamos a hacerlo". Es un momento donde ya estás saturado de la economía, la política. Quise hablar de los temas importantes de la vida que para mí no son esos. Es un buen horario para relajar, para escuchar un tema musical completo, por ejemplo.

-¿Elegís vos la música?

-La llevo yo. Me voy a la calle Corrientes a comprar CD. Hay disquerías con tipos sabios que conocen todo. Si les pido algo difícil, ellos lo tienen.

-¿Ya no te agarra más esa depresión de los domingos?

-Estoy motivada y a las doce de la noche, cuando vuelvo, siento que está la misión cumplida. No es que el lunes tengo que empezar. Puedo pasar temas completos y me voy para cualquier lado. Paso música italiana, francesa, española, portuguesa, lo que venga. Tengo tiempo, por ejemplo, para hacer una nota de media hora con un cantante, con un grupo. No hay apuro. Es lo más parecido a la vida. La vida no es frenética. Entrevisto a escritores, investigadores. Tengo oyentes en Japón, entonces hablo con ellos.

-Y sos curiosa, a todos tenés algo para preguntarles.

-Desde ya, aparte no hay límite, hablás con cualquiera en el mundo.

-¿No te ves ahora haciendo algo de lunes a viernes?

-Con la actualidad, no. Lo hice toda la vida, pero ahora no tengo ganas.

-¿En tu programa hablás de vos, de tu vida, de tus cosas?

-No. Nadie me parece tan interesante para que todo el tiempo hable en primera persona. Hago comentarios pero mi vida no es el eje. No me parece interesante.

-¿Tu vida?

-Mi vida es súper interesante, pero no para hablar todo el tiempo de mí. Siempre siento que soy un vínculo entre el oyente y el que tiene algo bueno para contar.

-¿Te gusta más estar sola en la conducción o con un conductor?

-Ahora ya estoy tan acostumbrada. Estoy sola con la locutora, Irene Córdoba, hablo con ella.

-Quedó en el imaginario popular tu dupla con Fernando Bravo.

-Sí, claro.

Me comunico por WhatsApp con Roberto (Giordano). En general hablamos de Boca, cuando gana. Yo le mando chistes a Roberto. Lo quiero mucho

-Y también con Roberto Giordano.

-¡Obviamente! Fue una época divina la de los desfiles.

-¿Seguís en contacto con él?

-Me comunico por WhatsApp. En general hablamos de Boca, cuando gana. Yo le mando chistes a Roberto, lo quiero mucho. El no está más en su peluquería, pero sus empleados formaron una cooperativa, así que sigo yendo a hacerme el color.

-Él tuvo muchos problemas legales.

-Pero salió sobreseído, lo que pasa es que se publicó muy chiquito en todos lados. Roberto siempre fue un tipo muy creativo. Lo que hizo rompió con todo lo que se hacía. Me gustaba trabajar con él, me gusta estar con alguien.

-Se nota que tenés el ego bien colocado.

-Yo pienso que la vida está hecha de hombres y mujeres. Yo siempre prefiero estar con un hombre porque hay una dinámica diferente, en televisión sobre todo. Yo trabajé con Víctor Hugo Morales, con César Mascetti, con Claudio Rígoli.

-¿No te ves conduciendo con otra mujer?

-Sí, también. No tengo un problema de género, para nada, al contrario.

-¿Cómo es la vida llevándose bien con todo el mundo?

-Siendo consciente primero de por qué te vas a llevar mal. Obviamente, no vas a tener siempre gente buena alrededor, pero si estás tan mal en un lugar, andate de ahí. No pelees. No vale la pena. La pelea es muy extenuante.

-Y si te convocan para trabajar con alguien que no te bancás, ¿qué hacés?

-Amablemente agradezco muchísimo, pero digo que no.

-¿Siempre trabajaste?

-Toda la vida. Me organicé para hacerlo. Yo no entiendo la vida sin trabajar. Desde muy chica me di cuenta de que la única manera de ser libre era ser independiente económicamente.

-¿Te casaste?

-Nunca me casé. En la época en que conocí al padre de mi hija, no había divorcio y él estaba separado y cuando apareció la ley de divorcio, yo ya estaba para separarme. Entonces no. Entiendo a la que se quiere casar, que haga todo lo que tenga ganas, pero yo de esa manera sentí que era libre para decidir todo. Ahora estoy en pareja, pero sigo legalmente soltera.

-¿Nunca tuviste una pelea mediática, no?

-La pelea para mí es algo muy paralizante. Puedo discutir pero no con esos niveles de violencia que hay hoy. Me parece una pena utilizar la posibilidad de estar en los medios para eso. A veces es como una reacción infantil para llamar la atención.

-¿Te quedás viendo cuando ponés la tele y hay algo así?

-A mí me gusta mucho ver televisión. Me divierte ver chismes, pero cuando empiezan las discusiones, cambio.

-¿Y alguna vez te pasó estar en un programa y que de repente se armara una discusión?

-Sí, pero yo no entro. Si me salta la chaveta, es con argumentación. No peleo para ganar.

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