Valeria Mazza, sobre el Papa Francisco: "En un día con él aprendí y crecí mil años"

La exmodelo y empresaria habló con ¡Hola! tras su viaje al Vaticano para oficiar de maestra de ceremonias de una reunión convocada por el Sumo Pontífice
La exmodelo y empresaria habló con ¡Hola! tras su viaje al Vaticano para oficiar de maestra de ceremonias de una reunión convocada por el Sumo Pontífice
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30 de julio de 2015  • 11:31

Marcó un antes y un después en su vida. Por eso, Valeria Mazza no olvidará jamás el día que ofició de maestra de ceremonias en la cumbre Modern Slavery & Climate Change, the Commitment of the Cities, convocada por el papa Francisco para discutir sobre el cambio climático y la esclavitud moderna. El encuentro, que se llevó a cabo el martes 21 en el Vaticano, contó con la presencia de alcaldes y gobernadores de todo el mundo y estuvo organizado por la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales de la Santa Sede. No bien se bajó del avión y antes de tomarse otro vuelo rumbo a Bariloche, donde ya descansa con toda su familia, la modelo compartió con ¡Hola! la experiencia.

–¿Cómo fue que te convocaron?

–Monseñor Guillermo Karcher –encargado de ceremonial del Vaticano– me sorprendió con su llamado avisándome que me estaban buscando para proponerme algo. Al tiempo recibí un mail de monseñor Marcelo Sánchez Sorondo –canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias del Vaticano– con la invitación concreta. Y me encantó, porque sentí que podía sumar un granito de arena. Cuando eligieron a Bergoglio como Papa, la Pontificia Academia le mandó una carta poniéndose a su disposición. El, de puño y letra, les respondió que quería trabajar en el tema de la trata de personas y en el cambio climático, así que empezaron a organizarse. Fue superinteresante escuchar lo que se está haciendo en distintos lugares con respecto a estos temas. Siento que en un sólo día con Francisco aprendí y crecí mil años.

–¿Qué sentiste cuando te paraste frente al auditorio?

–Al principio estaba muy nerviosa, pero pude aflojarme. Terminé exhausta pero muy feliz. Fueron diez horas, con apenas un receso para almorzar, pero nunca salí del salón porque no me quería perder de nada. Cuando les di la bienvenida, dije que estaba ahí para apoyar estos proyectos del papa Francisco. Como madre, mujer y ciudadana, entiendo que hay emergencias que tenemos el compromiso moral de revertir. Y me di el gusto de decir que yo, cuando era chica, escuchaba mucho eso de qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos. Hoy, en cambio, pienso ¿qué hijos le estoy dejando al mundo? Tenemos que estar comprometidos con la educación y dar el ejemplo porque eso educa más que las palabras.

–¿Pudiste intercambiar algunas palabras con el Papa?

–Sí, fue muy cálido y me preguntó por Alejandro y por los chicos. Después dio su discurso y firmó el acta que se llevará a la ONU para su tratamiento. Antes de bajar del estrado para sacarnos la foto grupal, me animé a pedirle que me firmara su última encíclica, Laudato Si, que habla de estos temas, para llevarla a casa. Y antes de irse lo saludó a Alejandro, que estaba al fondo. Terminado el encuentro, y ya sin el Papa, se hizo una comida en Casina Pio IV, en la sede de la Academia Pontificia, que tiene unos jardines divinos. Después, el alcalde de Roma nos invitó al Foro Augustus, un show de luces muy recomendable donde se cuenta la historia romana. Una vez que terminó volvimos al hotel, me cambié los zapatos y salimos con Ale y con mi peinador, Diego Impagliazzo, a caminar por Piazza Navona y a tomar un helado. ¡Queríamos bajar la adrenalina! Fue una experiencia que jamás podré olvidar.

Texto: Lucila Olivera

Fotos: The Pontifical Academy of Sciences

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