Por una cabeza... de madera

El Grand Prix des Etoiles, carrera de caballos-hamaca
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30 de abril de 2004  

La idea se le ocurrió en un paseo de fin de semana por el Tigre. "Vi un caballo-hamaca de madera y tuve un arrebato místico: compré catorce y se los mandé a trece pintores para que los recrearan a su gusto", comentaba la marchand Niko Gulland, bajo una enorme capelina azul, el lunes último en la embajada de Bélgica, cuando su arrebato místico había llegado al punto máximo: con fines benéficos, los caballitos corrieron el Grand Prix des Etoiles.

Los convocados: Julián Althabe (autor de Constructivo); Remo Bianchedi (Remo); Hugo De Marziani (La Pastosa); Jorge Diciervo (Bambi); Fermín Eguía (Compadrito); Enrique Fornielles (Fornito); Antonia Guzmán (Babieca); Gustavo López Armendía (Negro Tizón); Héctor Médici (Arde Troya); Luz Reynal (Blau Reiter); Josefina Robirosa (La Ruborosa); Giancarlo Puppo (Poupée) y Clorindo Testa (Cloro). "Me reservé el número catorce, El del comisario, que pintamos con la marchand Luisa Ugarte y no participó de la carrera oficial", agregó Gulland. Se corrieron tres carreras con cuatro participantes cada una. El ganador del Gran Premio Solvay fue Arde Troya; el Gran Premio Croix du Sud fue para La Pastosa, y el Gran Premio Dior, para Cloro.

Incidentes y sombreros

"Apenas Niko pensó en hacer una muestra con los caballos pintados, y posterior carrera con dados, le ofrecí los jardines de la embajada. Y organizamos una especie de Ascot, pero mucho más ocurrente", completó Christiane de Langhe, esposa del embajador de Bélgica.

A su alrededor, chicas vestidas de jockey (a cargo de mover los caballos), el embajador Ronald de Langhe con la bandera belga (para dar la esperada señal de largada), enormes dados de colores, varias damas con sombreros desmesurados, autoridades del Jockey Club, y una docena de caballos-hamaca.

"¿Pero no eran trece?", preguntó Roberto Giordano, de curiosa galera-bombín. Y Gulland deslizó: "Shhhhh... Falta Compadrito, de Fermín Eguía. No puede correr porque llegó tarde a la inscripción. Pero, para que la carrera no pierda nivel, no lo diremos: leeremos el informe de un veterinario amigo, asegurando que Compadrito sufre una obstrucción intestinal muy común en los cracks de pura sangre a esta altura del año".

La invitación establecía el uso obligatorio de sombrero, guantes y binoculares. Entre los transgresores figuraban personajes impensables como el arquitecto José María Peña, y artistas como Médici o Diciervo.

Transgresora en otro estilo, Antonia Guzmán, disconforme con el aspecto de su caballo, le serruchó la cabeza y se la rehizo. "Así nació Babieca, un auténtico matungo".

Un sospechoso dado negro correspondía a El del comisario, que en su corrida no oficial acumuló 18 tantos en tres tiradas. El jurado, finalmente, descubrió que el dado marcaba seis puntos en todas sus caras. Gulland y Ugarte juraron no tener participación en el hecho.

Para el final, concurso de sombreros con Josefina Robirosa como jurado. Ganadores: Gabriela Salas y su marido, Ignacio Miguens, de frac y galera, con un raro aspecto de maestro de ceremonias de cabaret berlinés de los años 20.

Beneficios

  • El destino del dinero recaudado con la carrera es la construcción del Centro de Asistencia y Promoción del Isleño del Tigre, que incluye la capilla de Nuestra Señora de la Ternura, un proyecto a cargo del Grupo San Isidro. "Nunca –y eso que he trabajado en movimientos de ayuda solidaria en muchos países del mundo– encontré gente tan entregada y humilde, sin ningún interés en figurar", sostuvo Christiane de Langhe, comentado su experiencia con el grupo.
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