Profetas en el extranjero

Como Matías Piñeiro, celebrado en el circuito global de festivales y casi desconocido en el país, varios cineastas analizan los desafíos que enfrentan para darse a conocer al público argentino
Como Matías Piñeiro, celebrado en el circuito global de festivales y casi desconocido en el país, varios cineastas analizan los desafíos que enfrentan para darse a conocer al público argentino
Alejandro Lingenti
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29 de julio de 2015  

Ganador del premio mayor de la competencia argentina en el último Bafici, La princesa de Francia es el cuarto largometraje de Matías Piñeiro. Cuando se estrene en la Argentina, el próximo jueves 6, no serán tantos los que sepan aquí quién es este director. Sin embargo, fuera del país, sobre todo en el circuito de festivales dedicados al cine independiente, Piñeiro es una figura conocida y valorada. La princesa de Francia, parte de un proyecto de investigación del director sobre las comedias de Shakespeare, fue exhibida en los festivales de Locarno, Toronto, San Sebastián y Nueva York. Ya con Viola (2012), otro largo que forma parte de la serie que el propio director bautizó "las shakespireadas", había llegado a los festivales de Toronto y Berlín, además de quedarse con el premio de los críticos de Fipresci en el Bafici y el Especial del Jurado en Valdivia, Chile.

Piñeiro estudió en la Universidad del Cine, pero hoy vive en Nueva York. Supone que sus películas suelen tener más repercusión en el exterior "porque en la Argentina hay más competencia y menos canales que en los mil focos internacionales. Yo siempre quiero que la mayor cantidad de personas acceda a cada película que hago, pero también puedo entender que económicamente hay películas que necesitan 800.000 espectadores, otras 100.000, otras 10.000 y otras 1000 para sentirse en equilibrio con su proyecto", agrega.

El director trabaja ahora en dos nuevas películas: mientras edita Hermia & Helena, largometraje inspirado en algunos pasajes de Sueño de una noche de verano y filmado parte en Buenos Aires y parte en Nueva York, prepara con el cineasta español Lois Patiño un nuevo largo, Ariel, otra "shakespireada" que cuenta con el apoyo del festival CPH:DOX y que empezará a filmar pronto.

Otros directores

Pero el de Piñeiro no es un caso aislado. Hay otros cineastas argentinos cuyas películas recorren festivales internacionales, reciben elogios y ganan premios, pero son muy poco conocidos en su propio país. Marco Berger, quien está filmando ahora su quinta película, Dos elefantes, protagonizada por Guillermo Pfening y Lautaro Delgado, estrenó su primer largometraje, Plan B (2009), en el Festival de Cine de Roma. La película pasó también por La Habana, Toulouse, Canadá y Australia, y se comercializó en Francia, Inglaterra, Italia, Alemania, Holanda y Estados Unidos. Con Ausente (2011), Berger ganó el Teddy Award en el Festival de Berlín y cosechó elogios en Valdivia, Bielorrusia y Río de Janeiro. Hawaii (2013) le permitió llegar a Asia (se estrenó en el Corea Puchon Film Festival) y fue exhibida en Turquía. Su último film, Mariposa (2015), debutó en Berlín, estuvo en el Miami Film Festival y acaba de ganar el premio Sebastiane Latino del Festival de San Sebastián. "Creo que la diferencia entre lo que pasa con mis películas acá y en el exterior tiene que ver con la forma de estrenar. Plan B, Ausente y Hawaii son películas muy independientes que, al no tener capitales para hacer un buen estreno, terminaron en circuitos alternativos. Si no empapelás la ciudad para que la gente se entere del estreno, es difícil, aún con premios y buenas críticas. Después de ganar en Berlín, Ausente se estrenó en el circuito comercial de París, pero en ese caso los distribuidores tenían la fuerza suficiente como para llenar de publicidad todo el metro de esa ciudad."

Socia fundadora de El Pampero Cine, hiperactiva productora de cine independiente de la que nacieron películas tan importantes para el cine argentino de los últimos años como Historias extraordinarias y Castro, Laura Citarella dirigió La mujer y los perros con la actriz Verónica Llinás (también protagonista del film). La película se estrenó en el Festival de Rotterdam (gracias a un premio que obtuvo de la Fundación Hubert Bals), fue exhibida en la última edición del Bafici (Llinás ganó el premio destinado a la mejor actriz de la competencia internacional) y pasó también por festivales de Dinamarca, México, Rumania, Italia, Rusia, Inglaterra y Sudáfrica. En septiembre se estrenará comercialmente en Buenos Aires. Ya con Ostende, su film anterior, Citarella había llegado a Londres, Viena, Roma, Münich, Toulouse y Santiago de Chile. "Cuando hablamos de por qué algunas películas argentinas con recorrido internacional no encuentran su público acá, deberíamos pensar de qué películas estamos hablando y en qué marco se estrenan. Las que produce El Pampero tienen un circuito completamente diferente al de otras que se hacen con sistemas de producción más tradicionales. Y no creo que los films con «recorrido internacional» estén tan cuidados en otros países del mundo. Los festivales cada vez concentran más sponsors y necesitan ser más visibles. En los festivales más grandes, los films chicos que participan de secciones paralelas (las selecciones oficiales ya quedaron fuera del alcance de estas películas) se pierden entre otras 200 películas porque quedan devorados por esas estructuras gigantescas. No siento que las películas tengan un camino tan fácil afuera y tan difícil acá. Creo que el panorama se ha puesto hostil en general y que las tendencias en muchos festivales han sido muy conservadoras en los últimos años. Habría que también preguntarse por el estado del cine en el mundo", afirma Citarella, abocada hoy a la filmación de un proyecto monumental, La Flor, nueva película de Mariano Llinás que se empezó a rodar en 2009 y recién estará terminada en 2016, y a la preproducción de La vendedora de fósforos, largo de Alejo Moguillansky (Castro, El loro y el cisne). Citarella también empezará a escribir el guión de un nuevo film propio, Trenque Lauquen, en sociedad con la actriz Laura Paredes, protagonista de Ostende, de la que vale la pena dar un dato muy interesante: cuando la película estuvo disponible gratis en el sitio cinemargentino.com, sumó 25.000 visualizaciones.

Matías Lucchesi llegará al estreno de su ópera prima, Ciencias naturales (el 3 de septiembre), avalado por premios y buenas críticas en el exterior. Ciencias naturales fue elegida mejor película de la sección Generation K Pluz del Festival de Berlín, se llevó los premios a la mejor película, el mejor guión y la mejor actriz (la jovencita Paula Herzog) en el Festival de Guadalajara, obtuvo una mención especial del jurado en la sección Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián, fue película de clausura del Festival de Toulouse y de apertura del Festival de Lima. También pasó por Miami, Cartagena, Los Ángeles, San Pablo, La Habana, Bousan (Corea del Sur) y recibió muy buenos comentarios en la edición 2014 del Bafici porteño. "El gusto y el interés de los programadores y los jurados de festivales importantes no siempre coinciden con los del público en general. Pero además las películas independientes no tienen el dinero necesario para un lanzamiento razonable. Esto es algo clave. Si hubiera suficiente promoción, la respuesta del público podría mejorar, siempre y cuando la película no decepcione, claro. Igual creo que la mayoría de la gente se amigó con el cine argentino. Ya no se escucha tanto eso de «yo no veo películas argentinas». Eso se debe al talento de algunos directores y productores que han llegado a equilibrar lo comercial con lo interesante, con aquello que no se basa exclusivamente en el entretenimiento. Habría que poner la atención en la calidad de las producciones, mucho más que en la cantidad. Se hacen muchas películas en la Argentina y nadie se entera, ni siquiera los que estamos metidos en el circuito del cine." Lucchesi trabaja hoy en la posproducción de su segunda película, que se estrenará el año que viene.

Milagros Mumenthaler consiguió con su ópera prima, Abrir puertas y ventanas (2011), resultados inmejorables. La película pasó por una buena cantidad de festivales (Rotterdam, Locarno, Toronto, San Sebastián, Londres, Viena, Gijón, La Habana, Guadalajara, Valdivia, Mar del Plata) y se llevó premios en unos cuantos. También fue vendida a Brasil, México, Uruguay, Alemania, Francia, Polonia, Australia, Nueva Zelandia, Hungría, Turquía, Puerto Rico, República Dominicana y a la cadena norteamericana HBO. "Las películas argentinas que suelen ir a festivales y obtienen premios tienen un público restringido acá y afuera -opina Mumenthaler, que hoy está terminando su segundo largo, Pozo de aire, inspirado libremente en un libro de la fotógrafa Guadalupe Gaona-. Están destinadas a un público mayormente cinéfilo. A su vez, los premios en festivales atraen la atención de los distribuidores y de la prensa. Pero muchas de estas películas son difíciles de vender porque el argumento no es tan atractivo en términos de marketing. En el cine independiente argentino, muchos directores trabajan con actores que no son reconocidos, y eso también condiciona a la hora de promocionar la película. Y en la prensa digital, que hoy es probablemente la más leída, es difícil encontrar un artículo sobre cine. Hace años ya que los críticos tienen que pelear bastante para encontrar los espacios que no les dan."

Gastón Solnicki es una figura conocida para los cinéfilos porteños. Sus películas fueron exhibidas y muy celebradas en el ámbito del Bafici, que fue su plataforma de lanzamiento hacia el exterior. Sin embargo, hoy se siente decepcionado por el rumbo que tomó ese festival. "Salvo por la lamentable situación actual del Bafici [ver aparte], la exhibición del cine independiente en la Argentina está bien encaminada, goza de buena salud", asegura el director de Süden (2008) y Papirosen (2011), que pasaron por Viena, Locarno, Rotterdam, Marsella, Jeonju, Vancouver, Tesalónica, Edimburgo, Jerusalén y el Lincoln Center. Papirosen fue elegida la mejor película de la competencia argentina del Bafici 2011, estuvo en cartel en el Malba durante todo un año y se estrenó el año pasado en Nueva York, donde consiguió muy buenas críticas (una de ellas en el prestigioso The New York Times). Su nueva película es Filosofía para princesas, en plena etapa de desarrollo. "Presenté parte del material de investigación de la película en el BAL del Bafici y gané premios que me permitieron exhibir un work in progress en el mercado del Festival de Cannes y en el Fidlab de Marsella, donde me dieron un premio que consiste en ayuda para la posproducción. Espero estrenarla el año que viene."

¿Cómo hacer que se vean?

Los cineastas hablan de distribución y exhibición

Matías Piñeiro

"Crearía una cineteca nacional, un espacio para la conservación y exhibición del patrimonio argentino que incluya películas históricas y actuales. Pero que también sirva para exhibir el cine internacional más frágil, que no encuentra lugar en las salas comerciales. También integraría al cine a la currícula escolar secundaria y fortalecería las redes interprovinciales de cineclubes y salas tradicionales para poder mostrar sistemáticamente todo el cine nacional en el territorio argentino."

Marco Berger

"Debería haber más y mejores espacios, además de un control oficial que permita que las películas argentinas sean exhibidas en buenas condiciones y puedan recuperar los espectadores que han venido perdiendo. También una política de incentivo a la distribución y el estreno de cada film."

Laura Citarella

"Cuando se termina una película independiente es difícil pensar estrategias, sobre todo porque las estructuras de exhibición son muy limitadas. Muchas salas están, técnicamente, en muy malas condiciones. Y los espacios son pocos, se limitan a centros culturales y salas de museos."

Matías Lucchesi

"No soy un experto, pero es evidente que hoy se pueden ver casi todas las películas que se hacen sin ir al cine. Estamos hiperconectados y resulta mucho más barato y más cómodo no moverse hasta el cine ni pagar una entrada. La distribución se va a tener que adaptar rápidamente a este nuevo escenario. Necesitamos ser creativos y, sobre todo, no engañar a la gente con avalanchas de publicidad de películas decepcionantes."

Milagros Mumenthaler

"Es necesario tener un circuito de exhibición alternativo no sólo para el cine argentino independiente, sino también para muchas películas extranjeras que hoy no llegan a la Argentina. El sistema de los grandes complejos cinematográficos -cumplir con una media de espectadores en la primera semana- mata a las películas independientes."

Gastón Solnicki

"No creo que el problema de la distribución sea una cuestión exclusiva de la Argentina. De hecho, acá hay un entusiasmo por el cine y la música que no es tan habitual en otras partes del mundo. Hoy por hoy, el lugar para cierto tipo de cine es el que proporcionan los festivales, hay que aceptarlo. Es muy lamentable que Viviana Cantoni, a cargo de la Dirección General de Festivales y Eventos Centrales que depende del Ministerio de Cultura porteño, haya desmonumentalizado al Bafici, que era de lo mejor que había en el mundo y no sólo para las películas argentinas."

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