Pura invención

Gyula Kosice, escultor, poeta y teórico del arte, cumplió 80 años
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27 de abril de 2004  

Nació en Kosice, una ciudad en Eslovaquia oriental, que en húngaro se llama Kassa y en alemán, Kaschau. "Pero junto con mis padres y mis dos hermanos, nos fuimos cuando tenía 3 años y por eso no recuerdo bien cosas que me contaron, como que tenía una catedral construida entre los siglos XIV y XV (la de Santa Isabel), una universidad y una escuela de veterinaria", comenta el escultor y también poeta Gyula Kosice, que cumplió ayer 80 años.

"Huíamos de una guerra posible y así pasamos a Francia y, en el puerto de Cherburgo, nos embarcamos para la Argentina en el buque Deseado. Navegamos durante treinta días y el 26 de abril de 1928, el día que cumplí 4 años, desembarcamos en el puerto de Buenos Aires", agrega.

En 1934, cuando tenía 10 años, ocurrieron algunas cosas que marcaron su vida. Fallecieron sus padres y lo recogió un tío dentista que vivía en el Abasto. Se sentía muy solo y se enamoró perdidamente de la señorita Elvira, su maestra, y comenzó a escribirle versos apasionados. Así se inició como poeta.

"Por otra parte, me di cuenta de que había perdido completamente mi lengua materna, y adopté definitivamente el castellano. Es decir, comencé a pensar como un argentino. Otro hecho importante fue que, revolviendo la biblioteca de mi tío, descubrí a mi maestro, Leonardo da Vinci. Estaba escondido en un libro enorme de tapas azules lleno de dibujos y textos con inventos fabulosos. A medida que pasaba las hojas supe que quería ser artista."

Sus ideas sobre cómo debía ser el arte aparecieron alrededor de los 20 años. Sostenía que la obra no podía ser una copia de nada (la representación de un árbol, un desnudo, un paisaje), sino que tenía que ser tan única como una piedra lunar.

Estos conceptos lo acercaron al arte abstracto, a unirse con otros artistas y fundar la revista Arturo. "Buscamos una palabra que no significara nada para nosotros. Entonces, se me ocurrió Arturo, que es el nombre de un astro de la constelación del Cordero. Luego vino el Movimiento de Arte-Concreto Invención, y finalmente el Movimiento Madí. No me pregunten qué significa madí... ¡Nada! Pura invención..." apunta.

Creador hidroespacial

En una etapa posterior, Kosice desarrolló las hidroesculturas, enormes gotas de plexiglás con juegos de agua en el interior. Período que culmina con el proyecto de una ciudad hidroespacial suspendida en el espacio que toma su energía de las nubes: "Me alentó a seguir adelante algo que leí sobre Julio Verne y su famoso De la Tierra a la Luna. Decía que al comparar la trayectoria del cohete del relato con la de una nave moderna, la diferencia en el lugar de aterrizaje es menor de cuarenta metros; ni una cuadra".

Entre 1957 y 1964, se instaló en París y conoció a personajes ineludibles como André Malraux, Le Corbusier, Louis Aragón, Victor Vasarely, Tristan Tzará y Sartre. "Era muy inconsciente, pero no por pose, sino porque quería saber y decir lo que pensaba. Por ejemplo, a Le Corbusier le dije que no me gustaban sus esculturas y que eran incoherentes, porque no tenían nada que ver con su arquitectura. Pero un día me puse a reflexionar y dije: A esta altura de las cosas, hablás francés, comés francés... ¡pero seguís pensando como argentino! Y me volví. Años más tarde comenté el tema con Julio Cortázar y me confesó que le pasaba lo mismo. En esa época, yo vivía con mi familia en la rue Général Beuret y Cortázar, a la vuelta."

Hay quien se asombra de una extraña coincidencia: que habiendo nacido en Kosice, su apellido sea Kosice y lo asocian con la teoría de la sincronicidad de Gustav Jung. "En realidad, nuestro apellido es Fal. Pero, en Inmigraciones se equivocaron y nos anotaron como Fal-ik. No me gustó. Entonces, siguiendo el ejemplo de mi maestro Leonardo, que se agregó el Vinci, donde había nacido, en los alrededores de Florencia, cambié mi apellido por el de Kosice. ¡Pura invención!"

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