Estrategia de la complicidad

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8 de marzo de 2007  

Dady 790 . Interés general. Conducción: Dady Brieva. Columnistas: Ernesto Tenembaum (política); Horacio Pagani (deportes); Gabriela Radice (espectáculos); Marcelo Bonelli (economía); Carlos Ulanovsky (cultura y medios); Felipe Pigna (divulgación histórica); Daniel López Rosetti (medicina y calidad de vida); Juan Carlos Mesa, Edgardo Mesa y Ariel Tarico (humor). Producción: Daniel Gentili, Marta Lamas, Guido Valeri, María Eugenia Capelo, Martín Pigna, Sebastián Meschengieser, Maximiliano Martina y Julio Leiva. Movileros: Fabricio López, Mercedes Ninci, Diego Corbalán y Hernán Bertolini. Operación técnica: Andrés Bernoldi. Lunes a viernes, de 9 a 13. AM 790 Radio Mitre. Programas del lunes 5, martes 6 y miércoles 7 de marzo.

Nuestra opinión: muy bueno

Desde el último lunes, Dady Brieva se entregó a una tarea en la que teóricamente contaba con dos desventajas. La primera es que su capacidad de hacer reír con gestos, que tanto le sirve en otros ámbitos, en la radio sólo puede arrancar carcajadas a quienes están en el estudio y en los controles. La segunda es que ésta es la primera vez que trabaja en este medio y empezó, nada más ni nada menos, con la responsabilidad de manejar la batuta del micrófono durante cuatro horas seguidas a diario. Ninguna de las dos dificultades tuvo relevancia en las primeras emisiones de Dady 790. Probablemente porque el conductor recurrió a su experiencia como oyente (al parecer con muchos años de escucha) para dar respuesta a lo que el público quiere. Una táctica comunicacional a veces más eficiente que la que producen muchas horas de preparación teórica.

Confianza e identificación

Afianzándose en una actitud de llaneza provinciana, del tipo que no cree que se las sabe todas, estableció de entrada un estilo para el programa que convoca al público a acompañarlo. Generó de inmediato una corriente de confianza, de identificación y hasta de complicidad con gran parte de la audiencia en la que, tanto si el conductor convoca a sus oyentes a que le digan a qué santo rezar para que su hijo apruebe el examen que está rindiendo como si se confiesa con costumbres que sacan a luz el componente femenino que todo hombre tiene y pide testimonios de los oyentes sobre este tema, las llamadas y mensajes dando respuesta a ese pedido se multiplican a lo largo de la mañana convirtiéndose en una rica corriente de comunicación en la que la gente participa y se compromete más allá del simple mensaje de felicitaciones.

El otro elemento con el que cuenta el ciclo es el equipo de columnistas que rodea a Brieva, con el que también el conductor estableció rápidamente una corriente de intercambio armónico que genera una continuidad de ritmo, humor (blanco o un poco más pícaro, según el tema, pero sin caer en chabacanerías) y la profundización seria de algunos temas en un equilibrio adecuado. En esa suerte de cadencia que se produce a lo largo de cada emisión es notable la manera en que se pasa de los momentos de broma, que generalmente surgen a partir del diálogo entre los miembros del equipo, a hacer foco en la palabra de alguno de los especialistas que profundizan alguna cuestión. En este aspecto es interesante observar cómo los aportes que hacen Horacio Pagani, Carlos Ulanovsky o Felipe Pigna en algunos temas pueden alcanzar un grado de hondura importante sin dejar de ser amenos. También resulta apreciable el aporte de sabor que proporciona Ernesto Tenembaum al programa con su elección de datos capaces de conmocionar por su contenido de denuncia o los chispazos de sorpresa que generan las contribuciones de Gabriela Radice. La labor de Juan Carlos y Edgardo Mesa, con un humor basado en la confusión de términos, es un elemento sobresaliente del ciclo que complementa desde otro estilo a lo que ofrece (también eficaz) Ariel Tarico. En cuanto a este último tema, el del humor, algo que genera ruido en las emisiones es, por ejemplo, el "Sube y baja", generado por Tenembaum, mucho más eficaz cuando pone la energía en lo serio. Sobre todo considerando que en este caso no falta gente que sepa hacer reír.

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