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Pigna quiere hacer historia el domingo

Con Lo pasado, pensado , logra gran repercusión entre oyentes de diferentes generaciones

9 de marzo de 2008  

Historiador, periodista y docente, autor de la exitosa serie de libros Los mitos de la historia argentina , Felipe Pigna conduce desde hace más de un año todos los domingos, de 10 a 11, por Rock & Pop (FM 95.9), Lo pasado, pensado , un ciclo dedicado a temas históricos que tiene gran repercusión entre la audiencia (chicos y grandes) por el fuerte interés que despierta, y logra así una excelente posición en el rating de FM en esa franja horaria.

-¿De dónde surge la idea?

-Un día le dije a Mario Pergolini que tenía ganas de hacer un programa en Rock & Pop. Mario apadrinó la idea y a Quique Prosen, cabeza de la radio, le encantó que hiciéramos un programa de historia en un horario y un día tan particular. El programa empezó a funcionar rápido y muy bien, y por medio de los mensajes, además, nos dimos cuenta de que tenemos un público muy variado: los taxistas, la gente que corre en Palermo, los pibes que siguen de largo después de bailar y están con los padres, que se están levantando a desayunar... Esto es muy grato, porque comparten con sus padres historias del pasado reciente o se quedan charlando sobre anécdotas. Son dos o tres generaciones que escuchan un mismo programa y cada uno tiene algo para decir.

-¿Cómo definirías Lo pasado, pensado ?

-Es un programa monográfico. Cada emisión toca un tema distinto. En general, tratamos la historia del siglo XX por una cuestión de archivos sonoros, y hablamos de distintos temas: Gardel, ahora Rodolfo Walsh, la neutralidad argentina frente a las guerras. Siempre con mucho material de archivo. También estamos pensando en hacer la historia del rock nacional. Van a ser cuatro programas a lo largo del año con mucho contexto social: lo que pasaba en el gobierno de Onganía, en qué contexto se escribió "La balsa", cómo surgió Almendra, qué pasaba con la política y el rock. Y una vez le dedicamos un programa a Julio Cortázar, que la gente pidió tanto que hubo que repetirlo tres veces.

-Hoy casi estás convertido en un personaje mediático.

-Quizás esa palabra remita a personajes que transitan permanentemente por los programas de chimentos, pero no es mi caso. Me considero, sí, una persona que transita los medios, y considero fundamental que un intelectual los transite y ocupe un espacio en ellos. Es un país que está lleno de mediáticos que hablan pavadas. Me parece que en esta época el no uso de lo medios por parte de un intelectual es una falta de respeto al público, porque es la forma más rápida de llegar, de que la gente se interese por algo tan fundamental y colectivo como es la historia. La historia no es de nadie, sino que es un patrimonio colectivo: le pertenece a la gente. Lo que uno hace es divulgar lo más que pueda. A mí me encantan todos los medios de difusión.

-En el profesorado de historia, ¿pedagogía y didáctica fueron materias trascendentes, teniendo en cuenta tu estilo de expresión?

-A mí la palabra "pedagógico" me encanta. Suena a aburrimiento, porque los medios han impuesto que lo frívolo es lo único que sirve. Es una palabra vinculada a la niñez y a la formación, y hacer un aporte para que la gente piense, no como una bajada de línea , es lo mejor que te puede pasar. Ahora tenemos una idea con el ciclo radial: a partir de abril vamos a trabajar con las bibliotecas de las escuelas haciendo colectas de libros para llevarlos a las escuelas más necesitadas que conozcamos. Vamos a elegir una por mes y a juntarnos con nuestros oyentes para recolectar libros para las bibliotecas.

Historia en los medios

-¿Cuáles fueron tus anteriores experiencias radiales?

-Fui una mañana al programa de Pergolini y llegaron trescientos mails pidiéndome como columnista. Quedé plebiscitado. Cuando terminó ese programa, Mario me dijo que a partir del jueves siguiente era columnista de Cuál es? . Creo que fue una columna inédita en la radiofonía argentina, porque duraba 45 minutos y hasta llegó a extenderse más de una hora. La hice durante dos años. Yo me daba cuenta de cómo la escuchaba la gente porque me subía a los taxis y hasta los chóferes me recordaban los temas que habíamos tratado; también me decían que hablaban con sus hijos de esos temas y que los chicos escuchaban la columna.

- Algo habrán hecho también fue un ciclo diferente.

-Produjo hechos muy gratificantes. Supimos, por ejemplo, que había amigos que se juntaban para ver el programa como si fuera un partido de la selección. Me quedó claro que hay que llegar a la gente. No por una cuestión demagógica, sino que es lo que uno tiene que hacer. La historia de elite seguirá existiendo y hay gente a la que le encanta hacerla, pero a mí no.

-Has hecho casi simultáneamente televisión y radio. Para lo que hacés, ¿qué es mejor?

-Soy un fanático de la radio, es un medio que me encanta. Poder hacer radio es algo que agradezco. Son esas cosas que te salen naturalmente porque las disfrutás. Me encanta la tele, pero me parece que es un género muy trabajoso y, además, no tiene la inmediatez que tiene la radio, ni la espontaneidad. Me gustan las dos cosas, pero hacer radio me apasiona. Es un público muy particular. La onda con los chicos es extraordinaria. Tenemos oyentes de siete, ocho años que te envían mails y se te caen las lágrimas.

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