"Recuperemos ese país que fue el asombro del mundo"

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27 de diciembre de 2009  

Un informe de 2008 de Unicef sobre el estado de la infancia en el mundo revela que en la Argentina mueren por día 25 chicos menores de un año por causas evitables, como desnutrición e infecciones respiratorias. "La mayor riqueza que tiene un país es su capital humano, y cuando ese capital está seriamente dañado, como muestran las cifras de Unicef, ese país no tiene futuro", alerta muy serio el doctor Abel Albino, médico pediatra y fundador de la Cooperadora para la Nutrición Infantil (Conin).

"Si queremos llegar a tener una gran nación debemos ponernos urgentemente a trabajar y acordar políticas de estado alrededor de tres puntos: preservar el cerebro dentro del primer año de vida del chico, educar ese cerebro y poner cloacas, agua corriente y luz eléctrica en cada casa. Por supuesto, dejar de pensar en las próximas elecciones y sí en las próximas generaciones. Creo que si nos mantenemos firmes en el logro de estos objetivos, en 30 años tendremos realmente una potencia", apunta.

Conin nació hace 15 años en Mendoza y sus propuestas son aplicadas en varias provincias argentinas, en países limítrofes y en Africa. Cuenta con un importante centro de recuperación del lactante desnutrido y con el único centro de prevención de desnutrición infantil que hay en el mundo.

"El cerebro es el órgano que más rápidamente crece: pesa 35 gramos al nacer el chico, equivalente a 6 monedas de un peso. Aumenta a 900 gramos a los 14 meses, que es el 80% del cerebro de un adulto, el equivalente a 150 monedas de un peso. Un cerebro adulto pesa 1,200 kilo, 200 monedas de un peso. Es decir, que el crecimiento gigantesco lo hace en el primer año de vida", agrega.

–¿Cómo incide la desnutrición en todo este proceso?

–En condiciones óptimas, cada una de las 100.000 a 140.000 neuronas que tenemos en los 3 milímetros de espesor de la corteza que envuelve el cerebro emite, a su vez, unos 15.000 cables o prolongaciones, que al interconectarse con el cableado de las otras neuronas hacen que una persona sea inteligente, culta, ocurrente, etcétera. De allí que mi abuela dijera que fulano es un hombre de pocas luces, porque tenía menos cables, y que era brillante, porque tenía muchas conexiones, muchos cables. Ahora bien: si en los primeros meses, cuando se forma el cerebro, un chico no tiene la alimentación necesaria es un desnutrido, el cableado no puede desarrollarse y desplegar todo su potencial. Por eso, cuando comprobamos que el 40% de la población está debajo de la línea de pobreza, tenemos que asumir que nuestras posibilidades de salir adelante como país se vuelven difíciles.

–¿Cuál sería la salida?

–Hace dos años, en Mar del Plata tuve la oportunidad de conocer y conversar con la ministra de Relaciones Exteriores de Nueva Zelanda. Le pregunté cómo habían hecho ellos para lograr un crecimiento tan sostenido. Me respondió: "Es muy fácil, se reunieron representantes de los partidos políticos con dirigentes, funcionarios y responsables de la conducción del país y elaboraron un plan de políticas de Estado para los próximos 30 años". Ellos no pierden el tiempo, el partido que es elegido sigue aplicando el plan acordado, sea del signo político que sea, y continúa en lo fundamental con la obra de su antecesor. ¿Por qué no podemos hacerlo nosotros? En nuestra historia hay ejemplos de logros importantes.

–¿Como cuáles?

–En 1869, cuando Sarmiento asume la presidencia, el país tenía una población de 1.800.000 habitantes. Y uno de los primeros actos de su gobierno fue hacer un censo que arrojó como resultado que el 77,4% de la población era analfabeta. Con las cifras en la mano llamó a una reunión de gabinete donde anunció que se iban a trazar las políticas de Estado para los próximos 100 años, y que iban ser educar, educar, educar y fundar escuelas. Que todo el país se iba a transformar en una gran escuela. No se quedó en la teoría: el 12 de octubre de 1874, cuando terminó su mandato, se habían construido 1117 escuelas públicas y 461 privadas, a las que concurrían 97.500 alumnos atendidos por 2778 maestros. ¿Sabe adónde se fue a vivir Sarmiento cuando concluyó su mandato?

–¿Adónde?

–Se fue a vivir con su hija Faustina, ¿y sabe por qué? Es muy simple: porque no tenía casa. Cuando Sarmiento murió, en 1888, la población del país, gracias a la aplicación de la fórmula gobernar es poblar del tucumano Juan Bautista Alberdi, había crecido a 8.000.000 de habitantes, de los cuales sólo el 20% no sabía leer. ¿Cómo se logró el milagro? Durante casi 20 años, entre 1869 y 1888, se mantuvo una política de Estado que tenía como meta terminar con el analfabetismo. El primer país en el mundo que logró un sueño semejante no fue ni Canadá, ni Alemania, ni Francia ni Estados Unidos: fue la Argentina.

–Estamos ante un nuevo año, ¿que consejo le daría al lector?

–Fundamentalmente, que nos unamos y recuperemos ese país que fue el asombro del mundo, que todos veían como un ejemplo de trabajo, ingenio y constancia. ¡Ese es el horizonte!

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