Resucitando con ABBA

Los poderes curativos del pop sueco
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29 de mayo de 2009  • 15:17

Crédito: Archivo

Para resucitar con estilo tras cinco días sin conocimiento, uno debería abrir los ojos y entonar "Girlfriend in a Coma" de los Smiths o "Coma" de Guns N’ Roses, o a lo sumo gritar un gol de Comitas, el Mullet de Oro ad eternum. Pero no, hay gente que se inclina por el pop sueco, como Layla Towsey, una nena inglesa que por suerte mejoró milagrosamente tras sufrir de meningitis y luego arruinó todo al levantarse cantando "Mamma Mía" de Abba.

La prensa califica a este suceso de "milagro", obviamente refiriéndose al hecho de que todavía alguien se acuerde de ABBA y encima quiera vivir en vez de rogar a gritos que lo pase por encima un Scania manejado por Chilavert. "¿Lo de la nena? See, qué sé yo, re loco", declaró el doctor Nick Riviera, médico a cargo de apretar play para que salga la pista de karaoke al momento de la recuperación de la pequeña.

De todas formas, este está lejos de ser un caso único en el mundo. Vieron cómo somos los periodistas: cuando pasa algo raro, inmediatamente tratamos de encontrar ejemplos parecidos, y en Pop Life nunca somos excepción de nada. Por eso, aquí les ofrecemos otras situaciones similares acaecidas en distintas locaciones del globo, mucho menos difundidas que la de la pobre Layla.

- El 32 de agosto de 1998 en Totoria, un pueblito de Centroamérica que ahora es un lago (y encima se está secando), la pequeña Jennifer Gómez se despertó de un coma de quince minutos cantando el tema ese de Arjona que habla de la menstruación. Para los médicos fue invaluable: se ahorraron la tomografía computada y dictaminaron inmediatamente que había daño cerebral irreversible.

- El 25 de mayo de 1810 en Fuckenheim, Alemania, el niño de 37 años Hans Fitzgerald Sprocket se come un Topolín vencido y queda en estado de punto y coma (que es como el de coma pero un poco más jodido) durante ocho días y ocho noches, con traslado, media pensión y excursión al Cerro Catedral. Luego abre los ojos y se canta el último disco entero de Ashlee Simpson, gracias a lo cual un enfermero espera que se rajen todos, aprieta un botón de queruza y lo pone a dormir un ratito más.

- El 127 de juliembre de 2007, el jovencito de ocho años Arnaldo Tagarna ve caer un bulto de una obra en construcción y decide cabecearlo para clavarlo en un ángulo como su ídolo el Cuqui Silvera, con tanta mala suerte que el bulto no era otra cosa que un ser humano que termina produciéndole un estado de coma no muy agradable. Tres días después se despierta balbuceando incoherencias apenas audibles, y en ese mismo instante le buscan un bajista, un baterista y un guitarrista y le consiguen un currito como telonero de La 25.

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