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Rock latino, alimento del cielo

Recital del grupo mexicano Maná, integrado por Fher en guitarra y voz, Sergio Vallín en guitarra, Juan Calleros en bajo, Alex González en batería y Juan Carlos Toribio en teclados. El jueves, en el Luna Park. Nuestra opinión: muy bueno
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25 de marzo de 2000  

Hacía varios años que la banda mexicana no venía a la Argentina. Y el tiempo transcurrido sirvió para consolidarlos, para que adquirieran aún más versatilidad y nos sorprendan. Así, con un sonido muy prolijo, Maná paseó a un público que rebosaba el Luna Park por sus temas de amplio espectro: rock, baladas, reggae, toques de rumba y calipso y algunos con un sonido definitivamente mexicano.

La música empieza y todavía no se ve a los que la interpretan, ocultos tras un cortinado blanco. Pero pronto cae y, con una seguidilla de fueguitos artificiales suena "Hechicera", con esa voz cascada que sabe explotar el cantante.

Aprovechan uno de sus hits, "¿Dónde jugarán los niños?", con una letra claramente ecologista, para exhibir una bandera de Greenpeace, una organización a la que apoyan desde hace muchos años.

También arriesgan postura ideológica con "Desapariciones", el tema de Rubén Blades que nosotros tan bien conocemos en la voz de Vicentico, de los Cadillacs, y que Maná elige interpretar en tiempo de reggae. El cantante no puede dejar de decir algunas palabras, referirse a Pinochet y errar un tanto con un comentario poco claro: "Debemos aprender de los errores". Pero más allá de la facilidad de palabra de este músico, lo interesante es cómo esta canción sobrevuela América latina. Escrita por un panameño, se hace carne en mexicanos y argentinos, los dos extremos geográficos de esta inmensidad. Y que comparte no sólo el dolor cercano, sino también el antiguo, el de la conquista.

Su versatilidad se demuestra cuando, en un abrir y cerrar de ojos, los cuatro músicos se instalan al frente del escenario para un pasaje acústico que incluye "Cómo dueles en los labios" y, tras un par de retazos de canción, "Vivir sin aire". Entonces, toman impulso mexicano, y ya en sus lugares eléctricos, se hacen cantores de serenata en "Te solté la rienda", del famoso cantante mexicano José Alfredo Jiménez.

Luego, y casi sin pausa, se ponen a rockear. Y no sólo musicalmente, porque el baterista, en una actitud a lo Lennon, se queja de esas primeras filas que pagaron más caras sus localidades y que tienen aspecto de fans de Julio Iglesias.

Baterista de excepción

La banda de Guadalajara le debe gran parte de su sonido a la personal forma de cantar de Fher y al excelente baterista Alex González. Preciso, ingenioso y versátil, él mismo parece una continuación de sus tambores cuando, en el entusiasmo, se para sobre su banquillo, sigue tocando, salta a tiempo y ritmo y no se detiene. Torbellino.

Pero parece no alcanzarle con serlo, sino que también tiene que parecerlo. Y en varios tramos toma la delantera, canta dos temas, habla con el público.Pero es cuando vuelve a lo suyo que más se luce, cuando, dominando el escenario, entrega un solo de batería memorable. Memorable porque logra interesar al público -generalmente apático frente a los aburridos solos de batería-, en un momento que tiene mucho de encuentro primitivo y tribal.

Con habilidad salen de ese estado de trance, con una imagen poderosa: Fher, brazos en cruz, exclama "sigue lloviendo" y todos saben que ese hombre va a darles el "No ha parado de llover", una canción de triste amor a la que sigue, en el mismo tono, "Rayando el sol". Queda para el final, "Oye mi amor", con aire de carnavalito y "En el muelle de San Blas", viejo tema de la banda, que todos cantan, estremecidos.

Saben ya que habrá revancha. Que las localidades agotadas para estos dos shows abrieron la posibilidad de un nuevo encuentro, el 28 de abril, en la cancha de Ferro.

Un político fan de Maná

El público de Maná es una combinación atípica. Porque tanto hay adolescentes enamoradas del amor que ellos cantan, como gente más grande, curiosa por la personal mezcla de sonidos latinos y rock de este grupo.

Pero el personaje más atípico fue Aníbal Ibarra, candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad que, con su esposa, siguió el recital con pasión. Ante la mirada sorprendida de muchas de las adolescentes a su alrededor, Ibarra cantaba, como ellas, muchos de los temas de Maná, participaba de los juegos de voces que proponía el cantante y, en los tramos más conmovedores, alzaba sus brazos como un fan más.

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