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Rustin man: un refinado paseo psicodélico

Sebastián Ramos
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15 de marzo de 2019  

  • Drift code: Vanishing Heart, Judgement Train, Brings Me Joy, Our Tomorrows, Euphonium Dreams, The World's In Town, Light The Light, Martian Garden y otros (Domino)

El exbajista de Talk Talk Paul Webb, bajo su alias Rustin Man, vuelve al ruedo con su primer álbum solista en dieciseis años. No solo eso, sino que lo hace por primera vez poniéndole su voz a todas las canciones (allá por 2002, en esa pequeña gran obra bautizada Out of Season, le dejó ese rol a Beth Gibbons, cantante de Portishead). Y lo mejor de todo, es que el resultado es un viaje musical por demás reconfortante, en el que el músico, a cargo también de la mayoría de los instrumentos grabados en el álbum, nos lleva a pasear por paisajes sonoros tan melancólicos como refrescantes, abrevando en el post rock o en el jazz, con espíritu avant-garde y casi siempre enmarañado en atmósferas cinematográficas. Su voz por momentos eriza la piel, como cuando se calza el traje del último David Bowie (como en el tremendo arranque con "Vanishing Heart"), mientras que en otros, se acerca más al Jim Morrison de The Doors circa The Soft Parade ("Judgement Train"). También en Drift Code se pueden encontrar toques de psicodelia y de folk británico, atravesado por el singular prisma sonoro de este músico inquieto que logra, más allá del eclecticismo, una obra compacta y refinada, para descubrir y redescubrir escucha tras escucha.

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