Saxo y piano a la argentina

Presentación del dúo de Ricardo Cavalli en saxo tenor y de Guillermo Romero en teclados. Hoy, a las 22, en Notorious, Callao 966. Nuestra opinión: bueno
(0)
25 de octubre de 2000  

Dos músicos con química, el saxofonista Ricardo Cavalli y el pianista Guillermo Romero, se reúnen en torno de un repertorio de standards retocados para la ocasión. Tienen afinidad innegable y crean claroscuros entre la intimidad del piano y la extraversión del canto del saxo. La propuesta es exigente, pues se trata -como en el caso de Hancock y Shorter, pero esta vez a la argentina- de hacer música sin sección rítmica.

El show en Notorious combinó cierta belleza en algunas de las armonizaciones dibujadas por la mano de Romero con el discurso intenso de un inspirado Cavalli. Sólido en su exposición, este músico egresado de Berklee ha conseguido un lugar destacadísimo dentro de la escena jazzística nacional. Ambos comparten una relación sintonizada en un mensaje conciso, de un lirismo original.

En temas como "Sophisticated lady" o "Beat blues", del pianista Romero, Cavalli impone un mensaje intenso, de sonoridad amplia y a la vez ligera, que logra conmover con la emisión de sonidos que parecen suaves sollozos o cortos estrépitos. Su estilo recuerda algo a Jerry Bergonzi y, a la vez, tiene un ataque similar al de Dexter Gordon.Toca con un fraseo fuerte y de ocurrencias constantes.

Romero es un pianista muy interesante. En este tipo de combos (y también con su propio trío) se alcanza a percibir el genio de este joven músico. Muy rítmico, domina la interpretación en cuartas, al mejor estilo de McCoy Tyner, una de sus evidentes influencias. En su estilo predominan los acordes. Muy rítmico, elige con buen gusto las single notes de sus fraseos.

Tocan "Ruby my dear", de Monk, un tema a medio tiempo de tremenda sensibilidad. La melodía describe un arco de sentimientos, el piano y el saxo se envuelven en un relato emocional, algo nostálgico, de una calidez contenida. Cavalli sacude por momentos ese sereno andar. Su ataque veloz quiebra tanta bella parsimonia melódica.Romero, en cambio, nos lleva hacia adentro, suenan vivencias interiores. Su esquema de acordes pierde consistencia al desarmarlos en un sinfín de arpegios.

"All the things you are" ("Todo lo que tú eres") está rearmonizado por Romero para este dúo. Exponen la frase de 16 compases y comienza el solo de Cavalli. Su técnica le permite saltar por diferentes octavas y caer sobre el bridge , de mayor duración que en el original porque permanece en un prolongado fraseo circular. Romero sigue con la línea del saxofón, retrasa algo el beat y sus acentos van cayendo suavemente detrás del tiempo, clásica manera de acentuar el swing que tenía Erroll Garner.

Luego, "I should care" ("Me debería importar" ) y "Donna Lee", de Parker, son piezas donde parecen perseguirse saxo y teclado. Hay gustos similares en la exposición de los mensajes, aunque Cavalli resulte más impulsivo en sus ataques.

Existen riesgos concretos en estas expresiones en dueto. El tener que exponer tantas partes solistas requiere no sólo buen caudal técnico, sino también variedad en los mensajes para que todo no termine sonando igual.

Ambos los superaron Cavalli y Romero, que encontraron un lenguaje propio que tiene mucho más de dúo que de reunión ocasional.

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.