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Sayles y el amor imposible

"Limbo": sin pasar por los cines, llega el último film del director de "Hombres armados", que el año último se exhibió en Cannes.
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24 de marzo de 2000  

John Sayles, patriarca del cine independiente norteamericano y uno de los autores más respetados en los últimos 20 años por la crítica y los programadores de los grandes festivales internacionales, no ha tenido demasiada suerte con sus películas desde el punto de vista comercial en la Argentina.

Apenas tres de sus 12 largometrajes ("Escrito en el agua", "El secreto de Roan Inish" y "Hombres armados", este último protagonizado por Federico Luppi) llegaron a las salas locales, siempre con escasa difusión y mediana repercusión. Del resto, sólo algunos (como "Estrella solitaria") fueron editados directamente en video.

Tal es el caso de "Limbo", su más reciente film, presentado el año último en la sección competitiva del Festival de Cannes, y que la empresa LK-Tel lanzará en forma directa a los videoclubes el próximo 11 de abril.

Rumbo a Alaska

En "Limbo", este neoyorquino trotamundos de 49 años viajó hacia el Artico y se trasladó a las islas de la región de Alaska para ambientar allí una historia de amor imposible entre dos seres que acumulan todo tipo de miserias, represiones e insatisfacciones, y que intentan reiventarse a sí mismos en un contexto muy poco propicio.

La película se centra en la relación entre Joe Gastineau (David Strathairn, que ya había trabajado con Sayles en seis de sus films), un pescador que carga con el trauma de un antiguo y oscuro accidente marítimo, y la cantante Donna de Angelo (Mary Elizabeth Mastrantonio), que acumula varias desventuras amorosas y tiene que criar a una hija adolescente a todas luces disfuncional (Vanessa Martínez). Los tres intentan, de a poco y como les sale, rehacer juntos sus vidas, pero lo llegada de Bobby (Casey Siemaszko), medio hermano de Joe, cambia radical y definitivamente la situación.

Personajes sombríos

El realizador de "Matewan" y "Nena, eres tú", habituado a trabajar conflictos entre personajes en apariencia sombríos, pero con un gran mundo interior por descubrir, vuelve a otorgarle aquí un lugar central a la psicología de sus golpeadas y queribles criaturas, a la (por momentos inhóspita) naturaleza de esta zona cercana al fin del mundo, y también al choque de culturas; en este caso, entre los lugareños y los "extranjeros" que buscan encontrar allí nuevas oportunidades.

Película a todas luces austera, poco convencional y escasamente "seductora" en los términos más condescendientes en los que se entiende hoy al cine comercial (Sayles deja muchas cuestiones abiertas, sin resolución), "Limbo" se sostiene a partir de los sugerentes y desgarradores climas conseguidos, de las muy buenas interpretaciones de los protagonistas y de esa sensibilidad tan inusual en estos tiempos que entrega en cada uno de sus trabajos el director de "Lianna".

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