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Secretos junto a la alfombra roja

Las estrellas de Hollywood le pusieron color a una fiesta que estuvo dividida en dos partes.
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28 de marzo de 2000  

LOS ANGELES.- La alfombra roja estaba repleta de candidatos dispuestos a hablar con los periodistas mucho antes de que diera comienzo la 72a. entrega de los Oscar, buena muestra de que este año los candidatos noveles eran absoluta mayoría.

Michael Clarke-Duncan, aspirante a mejor actor de reparto por "Milagros inesperados" hizo uso y abuso de su impactante presencia, tratando de hablar con cada uno de los representantes de prensa instalados allí, en una astuta estrategia publicitaria. El diminuto Haley Joel Osment ("Sexto sentido") hacía otro tanto, y no faltaron los ingeniosos que los ponian a dúo frente a las cámaras para enfatizar la diferencia entre ambos.

Michael Caine también andaba por allí, feliz de poder hablar hasta por los codos como es su costumbre, contando anécdotas de aquí y allá, y asegurando a quien quisiera escucharlo que venía a resarcir aquel desplante que le hizo a la Academia en 1986, cuando decidió no asistir y terminó ganando su hasta ayer único Oscar por "Hannah y sus hermanas".

Atmósfera relajada

La noche se dividió en dos grandes bloques. En el primero, "Matrix" se llevó todas las estatuillas en los rubros técnicos, mientras un impávido Keanu Reeves miraba cómo subían sus ex compañeros de trabajo sin que se le viera en el rostro la menor emoción, como si en lugar de estar presenciando la entrega del Oscar hubiera estado actuando en una película.

El segundo bloque duró apenas 45 minutos, que prenunció Diane Keaton cuando subió al escenario con una docena de rosas rojas en el pecho para presentar la candidatura de "Belleza americana" a mejor película, y que terminó cuando los asistentes empezaron a levantarse después de que el film de Sam Mendes se llevara cinco estatuillas, coronándose campeón de la noche.

La novedad más grande de la transmisión en vivo fue la presencia de Peter Coyote, locutor oficial, que parecía oficiar de recepcionista de todo el espectáculo, ya que se lo veía sentado en un escritorio al lado del escenario con una estantería llena de estatuillas doradas que iba vaciándose convenientemente.

Hubo un momento de confusión cuando se anunció que "King Gimp" había ganado el Oscar al mejor cortometraje documental. El protagonista del film, Dan Keplinger, que es espástico, se arrojó al suelo con su silla de ruedas en un arranque de emoción que más de uno confundió con un ataque de epilepsia.

El momento más conmovedor fue cuando Warren Beatty subió al escenario a recibir su premio Thalberg a la carrera artística de manos de Jack Nicholson y pronunció uno de los discursos más coherentes que se le conocen, tal vez sacudido por tantas cosas impactantes que le están ocurriendo en este momento.

Beatty y Annette Bening esperan su cuarto hijo para principios de abril, por lo que tuvieron que concurrir a la entrega del Oscar con una obstetra cerca por si el trabajo de parto se desataba en pleno auditorio. El tema dio para infinitas bromas por parte de Billy Crystal, pero Annette no hizo otra cosa que sonreír a lo largo de toda la noche.

Sin sobresaltos

No hubo muchas mas sorpresas en una ceremonia que transcurrió sin sobresaltos, aunque no faltaron algunos tropezones. Gwyneth Paltrow empezó su discurso desastrosamente y optó por empezar todo de vuelta como si estuviera en un rodaje y se le hubiera trabado la lengua al comenzar la escena. Al menos sonrió por un rato, ya que estuvo toda la noche con cara de velorio, siendo sólo superada en ese plano por Russell Crowe, aunque no se sabe si el australiano estaba enojado porque ya sabía que no iba a ganar o por que no lo dejaban fumar dentro del auditorio.

Mel Gibson no hizo ningún esfuerzo por evitar que se notara que estaba leyendo lo que decía y Kevin Spacey también tuvo lo suyo, cuando le atribuyó el guión de "Belleza americana" a Sam Mendes. Pero Alan Ball, autor del guión en cuestión, y el propio Mendes perdonaron la confusión.

Los tres se marcharon junto a Steven Spielberg a celebrar el triunfo a una de las tantas fiestas que en esta particular noche de marzo transforman radicalmente a esta ciudad. Pedro, Banderas, Cruz, Cecilia Roth y el resto de las chicas de Almodovar también tuvieron su fiesta en un lugar muy cercano a la que realiza habitualmente la revista Vanity Fair. Fue la noche de Almodovar y de "Belleza americana". Y aunque para "Matrix" no hayan organizado fiesta alguna, los hermanos Wachowski se fueron a dormir más que contentos.

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