Serenidad y buen gusto

Laura Chertkoff
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22 de febrero de 2015  

Evocaciones, Flamenco de Cámara..

Idea, coreografía y dirección general: Lorena Di Prinzio. Bailarines: Lorena Di Prinzio y Alexis Frank. Guitarra y dirección musical: Esteban Gonda. Canto lírico: Luciana Colombo. Vestuario: Leonel Gatto. Diseño de Luces: Cristina Salamanqués. Funciones: sábados de febrero y de marzo, a las 21. Sala: C.C. Borges, Sala III, Viamonte 525. Entradas: $ 140; jubilados, $ 100.

Nuestra opinión: Muy buena

Es acaso la pasión un requisito ineludible para el género flamenco? Puestos en la dicotomía entre Lo Bello vs. El Sentir, Evocaciones está más cerca de lo prolijo que de la adrenalina del tablado.

Lorena Di Prinzio no se limita a los palos del flamenco -aunque teniendo disponibles 72, podría no salir de Andalucía y aún tener mucha tela para cortar. Además del zapateado, los panaderos y bulerías, hay jotas y pasodobles. Y piezas españolas de concierto. Y danzas de salón y de academia.

La dirección musical de Esteban Gonda tampoco presenta sobresaltos. Incluso tiene la obsesión de repasar la afinación del instrumento con bastante asiduidad.

Evocaciones es un espectáculo sin cante. Hay muchos momentos con guitarra y nada más. Luciana Colombo ha sido convocada para canciones andaluzas que en su estilo de soprano lírica se aleja kilómetros del grito primal del flamenco al que estamos acostumbrados. Y la voz en off de Montse Ruano, diciendo textos de Marco Aurelio, Kahlil Gibrán y Friedrich Nietzsche, tampoco apela al "gitanismo" habitual en este género.

Matices si, estereotipos no

Todo funciona en una atmósfera controlada. El baile de Alexis Frank tampoco se desmadra y acompaña con elegancia a Di Prinzio en varios dúos. Hay matices en las manos y las caderas que diferencian al varón de la mujer, pero no hay una división de los roles por el género. ¿Se trata de un estilo de Flamenco Queer? Podría ser, pero seguro no es flamenco andrógino.

El diseño de Leonel Gatto encuentra variaciones en negro para sucesivos cambios de vestuario que incluyen volados y bata de cola, pero también ropa de calle en el siglo XXI. Y el rojo -tal vez otro estereotipo de la pasión- es apenas un detalle de forrería o un abanico.

Siguiendo una tendencia internacional en la recuperación de los objetos clásicos y el juego con la utilería, Di Prinzio se luce en la precisión con la que maneja uno a uno todos los elementos del clásico español de la academia: mantón, bata de cola, castañuelas, abanico y bastón. Pero aparecen en escena para ir más lejos. Entonces las castañuelas suenan sobre la mesa. O el abanico se agita sin importar el género de quien lo lleve a volar.

Más cercana de la elegancia de "Asturias", de Albeniz, que de los excesos de una juerga, Di Prinzio no se despeina. Y sin embargo, no se puede negar que evoca a una España que también existe. La fogosidad no es la única dirección posible.

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