Pennyworth: Alfred, un James Bond de clase trabajadora

Pennyworth
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Paula Vázquez Prieto
(0)
9 de noviembre de 2019  

Pennyworth

Nuestra opinión: buena

(EE.UU./2019). Creador: Bruno Heller. Elenco: Jack Bannon, Ben Aldridge, Emma Corrin. Disponible en: StarzPlay.

Los orígenes de la figura de Alfred, el mítico mayordomo de Bruce Wayne, se construyen en la nueva serie de Bruno Heller (creador de Gotham) como el epicentro de un thriller de espías en plena Guerra Fría. Hijo de un mayordomo, excombatiente de una guerra sangrienta que podría aunar las mutilaciones de la Primera y la tragedia nuclear de la Segunda, audaz agente de seguridad de una Londres lúgubre en plena reconstrucción, Alfred tiene todo el garbo del universo de Ian Fleming y algo del desencanto de la mirada de Graham Greene.

En ese cruce, su historia combina las tensiones de un mundo dividido con la misteriosa aparición de Thomas Wayne -aquí en su versión torpe y sin aires shakesperianos, en sintonía con su oscura figura en la reciente Guasón-, signo inequívoco del futuro prometido.

Frente al tono serio y ominoso que ha adoptado DC en sus últimas ficciones cinematográficas, Pennyworth ofrece un guiño hacia la farsa, una extraña combinación entre las salvajadas de un mundo despiadado y cierto tono divertido, por momentos cercano al absurdo, y con algún dejo de celebrada autoconciencia. No todo en esa mezcla funciona de la misma manera. Sí el carismático Alfred al que da vida Jack Bannon -una especie de James Bond de la clase trabajadora-, jefe de seguridad de un cabaret que decide ascender en esa nueva Inglaterra de oportunidades, terciando en la disputa entre dos bandos antagónicos: la Sociedad de los Cuervos y los Sin Nombre. Es ese conflicto el que nunca se complejiza del todo, confiando únicamente en los ecos de la posguerra, pero cuyas figuras claves -lores, secretarios de partido y demás- apenas esbozan sus peculiares y fantásticas motivaciones.

Pennyworth es una serie sobre la periferia de Batman, como lo fue Gotham en su comienzo. Consciente de esa operación, que trabaja sobre una ausencia, aquí el juego con el futuro es aún mayor ¿Qué de este mundo al que asistimos permite la emergencia de una figura como Batman? Allí, la presencia de hilos conductores con el otro lado del Atlántico se reactualiza en científicos perseguidos y supuestas agentes de la CIA, todos condimentos para hacernos pensar, cada tanto, en ese curioso más allá (del océano, no del cielo). Del universo de Alfred, además de sus conservadores padres, de sus leales amigos del ejército, de sus habilidades en la lucha cuerpo a cuerpo y su sagacidad para salir de encrucijadas, está su historia de amor con Esme (Emma Corrin), signada por la diferencia de clases y el asedio de diversos villanos.

La serie se nutre de la soledad que ha acompañado al Alfred ya maduro para permear su juventud del germen de sus desilusiones.

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