Shakira y un debut accidentado

Problemas: por confusas disputas empresariales, la cantante colombiana no inició de la mejor manera sus recitales porteños.
Problemas: por confusas disputas empresariales, la cantante colombiana no inició de la mejor manera sus recitales porteños.
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27 de marzo de 2000  

Cientos de padres y madres con caras de dormidos no podían creer lo que el destino -o quizás haya que decir los productores artísticos de turno- les deparaba para la noche del sábado. Ya era medianoche y sus hijos, fanáticos de Shakira, en lugar de salir del show estaban apenas ingresando.

El debut de la exitosa cantante colombiana tuvo como principal protagonista el fastidio de familias enteras que se acercaron al Luna Park. Más de 7000 niños, niñas, adolescentes, padres y abuelos -generosos acompañantes- tuvieron que soportar, en la calle y formando tediosas, incómodas y extensísimas filas, un retraso de dos horas y media, como informó ayer La Nación .

Según la productora que trajo al país el show, las puertas del estadio no se abrieron hasta pasadas las 23 debido a una demora en la llegada de los equipos de sonido. "Como anoche -refiriéndose al viernes- Shakira tocó en Uruguay, los equipos llegaron tarde y por eso se retrasó el armado del escenario y la prueba de sonido", explicaban los jefes de prensa de la productora local, ante la ira del público que se nutría de rumores de todo tipo.

Pero más allá de extrañas presunciones acerca del retraso, hubo un rumor que preocupó a más de uno, incluso al candidato a jefe de gobierno porteño por la Alianza, Aníbal Ibarra, quien asistió al show con sus pequeños hijos.

El viernes último, en el programa televisivo "Paf", un supuesto empresario llamado Nelson Bianchi había asegurado que él tenía alquilado el Luna Park para el mismo sábado en que actuaba Shakira y que, por lo tanto, impediría que se realizara el concierto por vías legales.

"El señor Bianchi pretendió alquilar el estadio para efectuar los shows de Shakira, pero como dio un cheque con irregularidades se anuló el alquiler y Tito Lectoure le envió una carta documento", señaló Marcelo Fígoli, responsable de la productora Fénix. "Pero eso nada tiene que ver con la demora del recital. De hecho, aquí nadie se presentó a reclamar nada. El reclamo solo existió a través de los medios periodísticos", concluyó.

A pesar de las explicaciones, la situación no dejó de ser extraña y la presencia de siete abogados convocados al Luna Park especialmente por Fénix fue, por lo menos, sospechosa. "Por las dudas", dijeron.

A todo esto, en la calle los adolescentes coreaban y cantaban las canciones de Shakira, los padres acosaban con preguntas a la policía e incluso muchos intentaban vender las entradas, ya cansados de esperar.

Luego de una pequeña prueba de sonido por parte de la banda, las puertas finalmente se abrieron a las 23.15 y la cantante colombiana subió al escenario una hora más tarde.

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