Staiff, a cargo de las salas porteñas

Mientras hoy se oficiliza la llegada de Sergio Renán al Colón, siguen las novedades.
Mientras hoy se oficiliza la llegada de Sergio Renán al Colón, siguen las novedades.
Alejandro Cruz
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25 de agosto de 2000  

El comentario comenzó a circular en los pasillos de los teatros. Con diferencia de matices, distintas voces dicen que si hasta ahora convenía ser amigo de Kive Staiff, a partir de su nuevo cargo resultará "in-dis-pen-sable". La humorada tiene su razón de peso: desde hace años, Staiff es el director del Teatro San Martín y, a tamaña tarea, el nuevo secretario de Cultura porteño, el peronista Jorge Telerman, dispuso que el mismo Staiff sea el director del Complejo Teatral de Buenos Aires.

Es decir, directa o indirectamente, dependerán de él cuatro salas más. O, dicho de otro modo, todos los teatros que dependen del gobierno porteño menos las de los centros culturales y el Colón, que es un mundo aparte.

Palabra de Telerman: "Staiff ocupará ese cargo por su calidad de gestión. Si tantas veces estuvo al frente del San Martín con independencia del color político, por algo será. Por otra parte, todos reconocen que ha sido uno de los mejores directores del San Martín. A unos les gustará mas o menos, pero da la impresión de que su capacidad está fuera de discusión. Nuestro país necesita 10, 100, 1000 gestores culturales como Staiff para que cada institución funcione mejor. El ha demostrado que es un gran gestor."

Kive Staiff compartirá responsabilidad junto a un comité compuesto por cada uno de los directores de los teatros que dependen de la ciudad autónoma, y un cuerpo asesor integrado según una fórmula ya conocida y que sigue los parámetros de lo "políticamente correcto". En otras palabras:un integrante del MATE, dos dramaturgos (uno "joven" y otro de la "vieja" camada) y un representante del "nuevo teatro", entre otros.

Con esta nueva repartija, la Organización Teatral Presidente Alvear deja de existir y cada una de las cuatro salas tendrá su autonomía artística. "Los teatros deben tener su perfil propio. La idea es tematizarlas para darles una identidad clara", asegura el hasta hace pocos meses vocero de Eduardo Duhalde. En su opinión, las salas de la ciudad "no tienen que regirse por los criterios y las reglas del sistema teatral. Deben estar atentas a la demanda del público, que finalmente son quienes las sostienen. Pero también deben generar espacios autónomos, estables y permanentes que no dependan del humor del funcionario de turno", agregó el funcionario en diálogo con La Nación .

Si de personalidad diferenciada se trata, el Teatro San Martín seguirá "militando" en el teatro universal mientras que las salas de la desaparecida Organización Teatral Presidente Alvear cambiarán su fisonomía. El Alvear se dedicará a la música y a la danza, el Teatro de la Ribera a piezas populares argentinas con fuerte inserción barrial, en el Regio se aprovechará su acústica para desarrollar actividades musicales y teatro contemporáneo latinoamericano, y el Sarmiento pondrá sus energías en el teatro infantil y juvenil, como complemento de una zona de fuerte circulación de ese público.

(Des)centralización

En medio de su enorme despacho, Telerman despliega sus cartas para la organización del teatro oficial manejando el parámetro de descentralización artística y centralización operativa. Porque si bien el proyecto, gestado en las aulas del Frepaso, contempla que cada una de las salas posea su autonomía artística, las mismas compartirán los mecanismos de producción y hasta administrativos.

-En ese sentido, tengo entendido que Carlos Elía, director administrativo del San Martín, hará igual trabajo para todas las salas.

-Necesitamos que se gaste la menor cantidad de dinero en cualquier cosa que no sea la producción artística. Por lo cual, haremos toda la economía necesaria siempre preservando las fuentes de trabajo. Tener una administración centralizada es sumamente apropiada si son descentralizadas las secciones artísticas.

-¿Esto hace suponer que también los talleres serán unificados?

-No sé en lo inmediato, pero Buenos Aires tendría que tener un gran taller que produzca para todas los espectáculos. Esto nos permitirá ahorrar una cantidad nada despreciable de dinero. Debemos tener más plata genuina para la producción cultural de la ciudad. Hay que gastar en los artistas, en las producciones, en los técnicos para que trabajen dignamente. La centralización administrativa va a permitir que la gente trabaje dignamente.

-La idea de la centralización remite inexorablemente a cuando Darío Lopérfido ocupaba su cargo, y el gobierno radical aplicó el sistema de cuenta única para toda la ciudad. Un mecanismo cuyo motivo fue también economizar y controlar el gasto público, pero que derivó en constantes atrasos en los pagos del personal contratado.

-Pero la cuenta única permitió sanear las cuentas. Se pasó de un gran déficit a un superávit, actualmente no estamos en situación de crisis presupuestaria. Es cierto que la cuenta única generó en algunos casos efectos indeseables y es hora de solucionar esos problemas. Ya avanzamos con la Secretaría de Hacienda y hemos reducido algunos pasos del largo tramiterío burocrático que provocaban las demoras. No tiene que haber nunca más atrasos en los pagos. No quisiera dar ejemplos demasiados precisos, pero en los momentos de dificultad hubo áreas que no tuvieron casi inconvenientes. Indudablemente, esos organismos tuvieron al frente gente más idónea que entendió mejor el mecanismo y, a pesar de la cuenta única, los contratados recibían el salario a tiempo o, si hubo atrasos, fueron circunstanciales.

Con guante de diplomático y sin querer dar nombres, Telerman marca así las diferencias entre la gestión de Kive Staiff, en el San Martín, y Daniel Larriqueta, al frente del Alvear. "Por eso -asegura- necesitamos rescatar a los mejores administradores". Por eso, habría que agregar, el dedo del nuevo equipo de Cultura se posó en el nombre de Kive Staiff.

Nueva estrategia

El Complejo Teatral de Buenos Aires prevé también una sala dedicada al teatro de experimentación, que suele convertirse en el mejor embajador del teatro local en el extranjero, Telerman intentará que quede bajo su órbita un inmueble ubicado en Palermo Viejo y que pertenece al gobierno de la ciudad. "Y como forma parte de la política del Estado ocuparse de esta franja, pensamos instalar una sala", asegura.

Claro que para hacer realidad este proyecto, el nuevo funcionario tendrá que "pelearse" con otras carteras que también poseen otros proyectos para ese lugar. "En favor tenemos el interés del jefe del Gobierno, Aníbal Ibarra, por ampliar la infraestructura del ámbito cultural", apunta quien deberá negociar el galpón en disputa.

Al margen de la mirada de Staiff quedarán afuera las salas teatrales que están en el Centro Cultural Recoleta y en el San Martín. A lo sumo, el proyecto apunta a crear las situaciones de diálogos y acuerdos para llegar a una mayor sincronización. La misma instancia de diálogo que se tendrá con el Pro-Teatro, el organismo dedicado a promover la actividad escénica porteña no oficial.

-¿Qué injerencia va a tener Staiff en el Festival Internacional de Buenos Aires, básicamente dedicado al teatro, y el de Danza?

-La armonía, la concordancia, la consulta. Pero los festivales en general, a los que hay que sostener y apoyar, van a depender de la Subsecretaría de Industrias Culturales, a cargo de Ricardo Manetti. Yo creo que el Festival de Cine Independiente, a cargo de Manetti, y el Internacional, a cargo de Graciela Casabé, se convirtieron en "la" marca de la gestión anterior. Ellos desarrollaron un trabajo excelente y ayudaron a colocar a Buenos Aires como un centro internacional a nivel cultural.

-En términos presupuestarios, ¿habrá nuevas partidas para implementar este nuevo plan?

-Ahora comienzan las "amigables" discusiones por el presupuesto, veremos. Por lo pronto, estamos tramitando fondos internacionales para renovar el equipamiento técnico de algunas salas teatrales.

-El Festival Internacional de Buenos Aires también demostró que el Estado no cuenta con salas polifuncionales de grandes dimensiones para albergar espectáculos contemporáneos.

-Es cierto, pero el Gobierno de la Ciudad está pensando en construir un espacio multidisciplinario que podrá ser utilizado para actividades artísticas. Al final de la gestión, la ciudad va a contar con muchos más espacios para la actividad cultural. Eso es un compromiso personal de Aníbal Ibarra.

Palabra de Ibarra en boca de Telerman y en las manos de Staiff. Las fichas para el área teatral comienzan a jugarse.

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