Tardecitas con paisaje de cuentos

En el Centro Cultural Agronomía se desarrolla con éxito el programa "Picnic de lectura"
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15 de diciembre de 2001  

La Banda Cuentera visitó el programa "Picnic de lectura" en el Centro Cultural Agronomía, donde los chicos tienen la oportunidad de leer y de conectarse con escritores y narradores, gratis y al aire libre.

En el parque de la Facultad de Agronomía hay muchos lugares -pastito, árboles, sol y sombra- para hacer un picnic. Cecilia Fernández, con su baúl lleno de libros fascinantes y con una experiencia importante en el arte de animar la lectura, lleva su proyecto Puerto Libro a ese hermoso predio que parece pleno campo, y es evidente que ya tiene muchos seguidores de todas las edades que sacan libros y se repantigan cómodamente para leerlos. Esto ocurre todos los sábados. Pero hay un sábado por mes con invitados especiales.

Muchos escritores de la literatura infantil argentina han charlado con chicos y padres, durante el año. También músicos y narradoras. El sábado último, el público tuvo la oportunidad de presenciar un estreno: la actuación de La Banda Cuentera, integrada en esta ocasión por Juana La Rosa y Diana Tarnofky (el proyecto incluye también a Lucía De Vita). Como relataron posteriormente, durante un diálogo con LA NACION, la idea es tener un espectáculo de narración ambulante, con posibilidades de estar en plazas y rincones callejeros, interactuando con todos.

Tanto las narraciones como los nexos, apoyados en una actuación de códigos muy simples (cierto recelo, competencia, curiosidad, que finalmente concluyen con una integración), tienen un muy buen nivel expresivo.

Hablando con el cuerpo

Diana Tarnofky maneja el lenguaje corporal a la perfección. Todo su cuerpo se mueve para hacer ver tanto un dragón como una mariposa. Hay una especie de vuelo que ocupa todo el espacio escénico, y el humor está muy presente. Juana La Rosa mantiene su estilo sencillo y misterioso, que crea suspenso e intriga, con mucha ternura y suavidad, pero se pliega al humor de su compañera, juega, le hace pie, y logra su complicidad para hacer sus propios relatos. Ambas hacen muy buen uso del gesto y la voz, y cuando cantan alguna copla o canción popular, el público se pliega.

Una interesante y creadora armonía entre dos desiguales que encuentran un rico camino para acompañarse y compartir.

Similitudes y diferencias van tejiendo polos de tensión como el hilado de una trama: Diana trae carteritas con cuentos; Juana, una valija donde hay cajitas con palabras; finalmente, terminan intercambiando palabras e historias. Los personajes se trasladan de las carteras a las cajitas, y cada vez que alguna se abre, el público anticipa la magia de la fantasía. Cuentos de Michael Ende, Gustavo Roldán, Jorge Accame, María Elena Walsh, adivinanzas, trabalenguas, dichos y poemas escapan de esos coloridos objetos, tan simples, tan cotidianos, convertidos en tesoros intangibles, pero muy reales.

El espectáculo tiene mucho ritmo y acción, es divertido y emotivo, y cuando termina, uno se queda con ganas de más.

Hoy, durante la tarde, el picnic de lectura se unirá con otros programas del parque de Agronomía para hacer una fiesta, jugar, contar, leer y echar al vuelo globos con mensajes.

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