Alegoría contra el establishment

La obra de Peter Weiss se estrena hoy en el Centro Cultural General San Martín
La obra de Peter Weiss se estrena hoy en el Centro Cultural General San Martín
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31 de agosto de 2001  

En la sala Juan Bautista Alberdi del Centro Cultural General San Martín se estrenará hoy, a las 21, "De cómo el señor Mockinpott consiguió liberarse de sus padecimientos", de Peter Weiss. El espectáculo formará parte también de la programación nacional del III Festival Internacional de Buenos Aires.

Se trata de una producción de la Escuela Municipal de Arte Dramático, cuya dirección está a cargo de Roberto Castro, un profesional que ya ha realizado experiencias similares con alumnos y egresados de establecimientos artísticos oficiales. Se recuerdan sus versiones de "Tito Andrónico", de William Shakespeare; "La hija del capitán", de Valle Inclán, y "Ruta 14", de Jorge Leyes.

La elección del texto corrió por cuenta de los alumnos y Roberto Castro sólo se encargó de adaptarlo mínimamente, especialmente para quitar a los personajes de los ángeles que acompañan a Mockinpott.

-¿Qué es lo que más le interesa a la hora de recuperar este texto?

-Peter Weiss es un admirador de Bertolt Brecht, lo ha declarado, y aun así es absolutamente personal, original, no es un imitador. Lo que más me atrajo de la obra es su aparente ingenuidad feroz. Muestra un cuentito muy ingenuo, muy candoroso, pero termina siendo más feroz que la obra más violenta. Y en este momento en que todo pasa de una manera evidente -en el sentido de violencia, de protesta, de crítica-, él hace un proceso en el cual toma a una persona que no tiene nada para criticar, que vive tranquilo en ese sistema, conforme, que cumple con todas las reglas y le hace una peripecia para que llegue al polo contrario. De alguna forma lo detienen, arbitrariamente; no entiende lo que le pasa y el mismo sistema lo empieza a desmantelar, el mismo sistema no le da respuestas y finalmente él tiene que tomar una decisión. Es una evolución casi heroica sin ser un héroe, es claramente un antihéroe que por momentos se aproxima al mundo kafkiano.

La pieza fue concebida en 1968, durante los tiempos del Mayo francés. Pero, aunque resulte extraño, no aparece en ella la combatividad que marcaba a aquella realidad.

"Weiss -dice Castro- tiene una ironía sobre lo mismo que plantea. El deja de lado el combate, propone otra vuelta de tuerca."

-¿Qué puntos de contacto encuentra entre aquel momento histórico y el actual y que posibilitan a este personaje resonancias actuales?

-Tenemos que asociar el mayo francés con nuestra década del 70. Lo que encuentro es que pasó mucho tiempo, pero aquella época tenía razón. La inquietud que se planteó entonces se está demostrando ahora. Lamentablemente, el régimen comunista cae después de 70 años porque reflejaba, más o menos, lo que teóricamente decía pero era insostenible. En cambio, el sistema capitalista tiene más vericuetos, más trampas para perdurar. Es como si estuviésemos presenciando el final del capitalismo. Me parece que ahora la gente está percibiendo lo que se intuyó en aquellos años.

En la realidad nacional

-¿Qué nos diría Mockinpott a los argentinos?

-En el final hay un doble juego que se puede interpretar de varias maneras. Me parece que Peter Weiss está diciendo: "Dejémonos de jorobar, si nos quejamos tanto saquemos la piedra del zapato, tirémosla y veamos qué viene". Porque si no, se está tratando de emparchar en todo sentido: filosóficamente, políticamente, para tratar de sostener algo que ya no se sostiene. Todos tenemos miedo al cambio; además, no sabemos de qué cambio se trata. Y los grandes cambios de la historia fueron así. Aquí no se necesita analizar de la misma manera los elementos que rodean la crisis, sino encontrar un nuevo lugar desde el cual se la pueda leer, iluminar un poco la manera de sublimar al ser humano para descubrir otros ideales, otros destinos.

-¿Resulta complejo recrear este mundo con actores muy jóvenes?

-Los personajes son prototipos, no son psicologistas. Hay que componer tipachos . No tienen vericuetos psicológicos en el sentido de que el patrón es el patrón, no es un hombre con determinadas características. Peter Weiss pide que esa forma de construir debe ser orgánica, creíble, interesante para el espectador, nada esquemática. Si bien este procedimiento puede ser complejo, es muy rica la experiencia de trabajar con actores jóvenes porque las posibilidades de investigación son muchas.

Las funciones se realizarán los viernes y sábados, a las 21, y domingos, a las 20.

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