Alicia Zanca, frente a una tragedia juvenil

Subraya la idea de la violencia heredada
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10 de mayo de 2003  

La sala del Regio está vacía y sobre el escenario los responsables de la puesta de luces y escenografía están ajustando los detalles. Gonzalo Córdova y Jorge Ferrari, en un diálogo constante, están atentos al armado visual de "Romeo y Julieta". Hay poca escenografía porque el peso estético visual recae en la iluminación.

Es el marco que seleccionó Alicia Zanca, en su nueva incursión en la dirección después del éxito alcanzado con la puesta de "El zoo de cristal", de Tennessee Williams, que estrenó el año último en esta misma sala. Ahora emprende igual tarea con un texto de Shakespeare, elección que no es casual ni caprichosa.

"Es una pieza que estuvo rondando mi cabeza desde hace tiempo -explica Alicia Zanca-. El punto de atracción radicaba en la posibilidad de ordenar las fuerzas opuestas. Montescos por un lado, Capuletos por el otro, confrontados en el desorden de Verona. Pensaba en el odio ancestral de esas dos familias y eso me llevó a elegir a todo un elenco joven para que fueran ellos los que contaran la historia del odio heredado."

El pensamiento continuo

Pero en esta intención también está latente una lectura que se acercaba a los tiempos contemporáneos.

"Pensaba en la muerte de todos los jóvenes -continúa la directora-, o casi todos, en esta obra, víctimas de ese egoísmo anquilosado, sin explicación, narcisista; los pensaba sin poder cambiar los términos de la vida que les impusieron. Pensaba en el milagro del encuentro amoroso, pensaba en la Julieta que cree que les queda mucho por vivir a partir de lo que sienten, en el crecimiento de Romeo por ese amor. Pensaba en el filicidio durante la dictadura, en el olvido y la impunidad durante la democracia, pensaba en los que -como el Príncipe en esta obra- decretan la paz de los sobrevivientes culpables de tanta muerte, en las leyes formales en oposición a las pulsiones de la sangre joven alborotada, pensaba en una justicia diferente que contuviera y reflexionara de otro modo sobre las personas. Pensaba en la pérdida de tantas vidas, en esta herencia que les estamos dejando a nuestros jóvenes, en las guerras de todo tipo que se continúan, en los intereses que prevalecen por sobre el amor, la amistad, las ganas de vivir... pensaba en Romeo, en Julieta, en Mercucio, en Teobaldo, en Paris, en los que no tienen nombre, en todos los que quedaron encerrados en ese odio que heredaron. Pensaba en mi país, en los Capuletos y Montescos de mi país, en los jóvenes que los admiran, que quieren heredarlos, y en los jóvenes que son sus víctimas y no pueden dejar de sufrirlos... y sigo pensando."

Para agendar

  • Romeo y Julieta. Con Laura Novoa y Pablo Rago. Teatro Regio Córdoba 6056. Miércoles a sábados, a las 20.30, y domingos, a las 19. Entradas: $ 5; miércoles, $ 2,50.
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