Arrancó Soy Festival!: las obras de teatro que no te podés perder

Mónica Berman
(0)
28 de febrero de 2018  • 17:40

En las filas en las puertas de las salas de Tecnópolis, el público, mientras espera para ver una obra del Soy Festival!, ya está eligiendo y planificando la siguiente con la grilla en la mano. Muchos han iniciado el periplo teatral en estos días con El pato, la muerte y el tulipán, por la compañía Teatr Baj de Polonia. La puesta en escena de Marcin Jarnuszkiewicz, es una propuesta íntima. Dos espacios superpuestos: el del narrador del cuento, Robert Pluszka, a un costado, con la luz iluminando el libro, adelante; el del relato con los títeres y sus manipuladoras, Elzbieta Bielinska y Malgorzata Suzuki, detrás. Un límite material, profundamente sutil, divide un universo del otro.

La muerte merodea al pato y el pato no la ve. Hasta que un día la descubre y se sorprende. La muerte le aclara lo que todos sabemos pero cotidianamente olvidamos, que lo acompaña desde el día de su nacimiento. Lo que sigue es una serie de días que comparten. ¿Cuántos? Quién sabe. Tampoco importa. El narrador lee y los mira, sostiene los tiempos. Los envuelve con una mirada dulce y un poco condescendiente, imprime cierto humor. La música de Mateusz Debska, es parte constitutiva del ritmo que se construye durante toda la puesta. En el espacio escénico oscilan los modos de representación: los árboles tienen hojas, pero el estanque no tiene agua.

Los títeres y su manipulación merecen una mención aparte. El pato es blando y flexible. Se estira, se enrosca, se acomoda las plumas, se rasca con el pico. La muerte, en cambio, mantiene de su representación habitual la calavera y luego porta una especie de camisón/ vestidito flojo del que asoman unas patitas rígidas y unas manos, sin su forma, que asoman para acariciar. La maestría de la manipulación, la realización contrapuesta de los objetos, el modo de articular el vínculo entre ambos (apoyar la cabeza en el otro, abrazarse), hacen de esta obra una especie de remanso que propone un paréntesis en el tiempo, un ritmo pausado, el único que permite detenerse en la belleza.

Dos propuestas de danza para niños le siguen a la obra polaca en la programación. Son profundamente diversas y responden al amplio abanico que existe. Zick zack puff es presentada por la compañía Mafalda de Suiza. Son tres bailarines y casi innumerables personajes. El juego con el vestuario y los objetos pone en escena cuerpos que bailan y se desplazan de las maneras más diversas. No hay posibilidad de previsión: globos, papeles, tubos, materiales que pueden ser reconocibles se transforman en seres irreconocibles que se mueven de acuerdo con lo que portan. ¿Cómo hacer para que no estalle un enorme personaje constituido de globos constituido por tres bailarines que luego se separan? La originalidad está puesta en el uso de los materiales y en el trabajo de movimiento que realizan con ellos. Un excelente desempeño físico y diversos ritmos musicales hacen de esta propuesta un mundo absolutamente lúdico.

Mundodanza,en tanto, con coreografía y dirección de Laura Falcoff, invita a entrar en universos reconocibles, como sugiere su título. La combinación es muy interesante porque por un lado aparece la cuestión de la excelencia en el baile, conjuntamente con una cuidada impronta didáctica (cómo se danza, con qué música, con qué vestuario), pero, a la vez, en varios cuadros lo que predomina es el cruce y el humor: una bailarina clásica que lleva a cabo su trabajo comparte escenario con alguien que no puede, por vestuario y movimientos, considerarse su partenaire y en ese desplazamiento es la diversión la que predomina. En ese ida y vuelta, sin dejar de bailar, hay un muestrario gozoso de danzas diversas.

Un poco más allá, en una de las salas mayores de Tecnópolis, Saltimbanquis es una preciosa propuesta que tiene como punto de partida en términos argumentales a Los músicos de Bremen, pero en clave de musical. En principio, hay un gesto metateatral, es decir, se señala la propia representación. Eso colabora para que la puesta sea profundamente lúdica, como el vestuario colorido, las letras de las canciones, las notables actuaciones, el ensamble que combina talento y energía. Pero además inscribe una moraleja en el mejor sentido de la palabra, una enseñanza que sirve para vivir mejor. Y no casualmente son los animales quienes provocan esta enseñanza. Con una cuidadísima dirección de Pablo Gorlero y un elenco talentosísimo, Saltimbanquis propone un camino a la libertad hecho con el único material posible: la fuerza de la unión.

Para agendar

Saltimbanquis. 28 de febrero, 1 de marzo 18:30 hs.

Mundodanza. 28 de febrero 20.30 hs.

El intrépido viaje de un hombre y su pez. 28 de febrero, 1, 2 y 3 de marzo. 19:30 hs.

Tengo una muñeca en el ropero. 28 de febrero, 1, 2 y 3 de marzo. 19 hs.

Malas palabras. 2 y 3 de marzo. 18:00 y 20:30 hs.

Sobre la cuerda floja. 2 y 3 de marzo 21:00 hs.

En Tecnópolis, Av. General Paz entre Av. Balbín y Av. Constituyentes. Entrada libre.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.