Banegas, entre Alcón y Lorca

Pablo Mascareño
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28 de julio de 2015  

Los caminos de federico / Libro: sobre textos de Federico García Lorca / Intérprete: Cristina Banegas / Iluminación: Gonzalo Córdova / Vestuario: Pablo Ramírez / Producción: Paloma Lipovetzky / Dirección: Jorge Vitti / Sala: Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543 / Funciones: martes, a las 21 / Duración: 60 minutos / Nuestra opinión: buena

Nada más apropiado para emprender este camino por el imaginario lorquiano que hacerlo a partir de Conferencia, un texto que posiciona a la intérprete en un doble juego de realidad y ficción sobre el terror de enfrentar al espectador. ¿Habla García Lorca o habla Banegas? Ambos. Desde allí comienza a tejerse ese sendero poético que una vez más nos muestra la sensibilidad de un poeta que como nadie le cantó a la vida y, sobre todo, a la muerte, con hondura dramática abordada desde la belleza.

Es imposible no remontarse a la Sala Casacuberta del Teatro General San Martín y rememorar la excelencia de este mismo material en boca de Alfredo Alcón bajo la dirección del español Lluis Pasqual en 1987. En gira por el país y el exterior, la propuesta acompañó al gran actor argentino durante algún tiempo. Hoy, a instancias de Jorge Vitti, llega nuevamente Los caminos de Federico a un escenario porteño. Esta vez, de la mano de Cristina Banegas, bien elegida por el director a partir del vínculo que la actriz tenía con Alcón y por una historia de vida que la acerca a las letras y el teatro español de manera directa.

Desde ya no es tarea sencilla corporizar esas palabras inmortales. Mucho menos lo es alternar en atmósferas tan diversas como las que posibilitan una conferencia, una carta, un reportaje, un soneto o una pieza teatral. Así sucede en esta sucesión de textos escogidos por Alfredo Alcón y Lluis Pasqual con no poco riesgo.

Cristina Banegas sale airosa en este desafío en el que la pureza despojada de la escena, sólo interrumpida por un objeto y la muy acertada intervención de la luz, se conjuga con la fuerza propia de la palabra.

Aparecen en la voz de la actriz esos versos reconocibles y algún otro menos transitado. Llanto por Ignacio Sánchez Mejías resulta conmovedor en manos de la intérprete. Banegas le pone el cuerpo a cada sílaba. Y ese es su mayor acierto. Despliega físicamente la hondura de cada idea. Desde la dirección se podría haber enlazado con algunos matices más sutiles algunos de los momentos en los que cierta tendencia monocorde domina la escena y no permite un fluido pasaje de un material a otro.

Con todo, el universo de Lorca vive una vez más en el cuerpo, la voz y el alma de una de las grandes actrices argentinas que lleva adelante con emoción y carnadura una aventura tan compleja como bella que el espectador disfruta con no poca emoción.

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