Brambilla: "Ni siquiera me dieron explicaciones"

El actor y director defendió su tarea y lamentó la falta de diálogo con las autoridades
Alejandro Cruz
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9 de diciembre de 2001  

En medio de las corridas bancarias de anteayer, se supo que el actor y el director Raúl Brambilla dejaba de ser la figura máxima del Teatro Cervantes.

"El lunes recibí un llamado telefónico de Alejandro Capato, de la Secretaría de Cultura, en el cual se me informaba que la secretaría no me iba a renovar el contrato, que vence el 2 de enero", cuenta un todavía desconcertado Brambilla.

-¿Le explicaron por qué no le renuevan el contrato por otros dos años, como está contemplado?

-No.

-¿Ni Darío Lopérfido, secretario de Cultura, ni Hernán Lombardi, el ministro, hablaron con usted?

-No. Claro que me gustaría saber los motivos por los que se me deja de lado. Pero, bueno... yo me voy con la conciencia muy tranquila porque, realmente, creo que hemos exprimido el presupuesto hasta las últimas consecuencias. En estos dos años, hemos trabajado muchísimo. Quiero entregar un informe de gestión con todo lo que hicimos en estos dos años. Porque lo que normalmente se ve de un teatro es la punta del iceberg, la programación, pero nosotros, esto no es por jactarme, hemos hecho un trabajo en todas las áreas. No funcionaban los ascensores, el aire acondicionado, la calefacción. Y se renovó todo eso, y los escenarios de las dos salas.

-¿Tuvo alguna señal de que prescindirían de usted?

-No, seguramente implica una disconformidad de mi tarea, pero eso hay que preguntárselo al ministro o al secretario. Lo cierto es que discutí varias veces con Lopérfido, tuve un intercambio fuerte de opiniones cuando hizo unas declaraciones en Rosario (Brambilla se refiere a cuando el funcionario sostuvo que "es una locura que haya que gastar tanta plata, por ejemplo, en el Cervantes, cuando a pocas cuadras están los mejores teatros de América latina"). En esa oportunidad me sentí dolido y hasta ofendido porque si él piensa eso, yo debía saberlo. Yo estoy dispuesto a recibir al próximo director para hacer un traspaso organizado. Con relación a la programación de 2002, venimos trabajando desde julio y dependerá de las nuevas autoridades si siguen con esa idea o no. Claro que si aceptan la programación que elaboramos, ¿para qué el cambio?

--¿Le llamó la atención el llamado del lunes?

-No sé qué contestar... Lo que sí sé es que sólo se puede llevar adelante la tarea del Cervantes con un fuerte apoyo político.

-¿Lo tuvo?

-El presupuesto del Cervantes debería ser mayor. Pero no soy marciano, sé lo que pasa en el país. Nunca me quejé por la falta de presupuesto, salvo ahora, cuando vinieron los últimos recortes. Lo que siempre dije es que no teníamos diálogos, reuniones, no había estrategias. Y eso no lo comparto, aunque no soy quién para criticarlo.

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