Buenos intérpretes para una historia débil

Federico Irazábal
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17 de agosto de 2016  

Tripel, Lenoir, Peloni y Perlusky
Tripel, Lenoir, Peloni y Perlusky Crédito: Prensa

LA OFI / Autor y director: Emmanuel De Martino / Elenco: Melania Lenoir, Roberto Peloni, Alejandra Perlusky y Germán Tripel / Escenografía: Marcelo Valiente / Vestuario: Carla Méndez / Coreografía: Alejandro Ibarra / Dirección musical y arreglos: Martín Mazzón / Iluminación: Marco Pastorino / Sala: Picadero / Funciones: viernes y sábados, a las 20,30; domingos, 21 / Duración: 90 minutos / Nuestra opinión: buena

En el plano estrictamente argumental y dramático poco hay para decir sobre este espectáculo. Un grupo de empleados de una compañía de seguros (dos gerentes, la telefonista y el cadete) queda por un error absurdo encerrado en la oficina durante el fin de semana. Con esa excusa los personajes inician un vínculo que se corre del habitual trato jefe-empleado. Se los ve desde una perspectiva no habitual y eso les permite jugar roles diferentes. Lamentablemente su autor no profundiza en la caracterización de los personajes ni en los vínculos. Por momentos elige un tipo de representación caricaturesca, cosa que colabora para el desarrollo de la comedia al tiempo que le quita algo de densidad a la propuesta. Podría afirmarse que el texto pretende reflexionar sobre el carácter frustrante del capitalismo y del sistema laboral, sobre cómo a partir de esas presiones externas, y nosotros actuando para satisfacerlas, sólo producimos sufrimiento, frustración y vacío en nuestra existencia. Pero esto, que está en alguna dimensión, se pierde en el desarrollo y en las decisiones estéticas tomadas por De Martino.

Los intérpretes siguen a la perfección la propuesta. Grandes cantantes, muy buenos bailarines y eximios comediantes, se ponen al hombro el trabajo y lo llevan adelante. Pero, por diversas cuestiones de tipo identificatorio, quien está en condiciones de establecer un vínculo de complicidad con la platea, y juega con ella de manera magistral, es Germán Tripel: un joven poco conflictuado, conforme con lo que es y con lo que tiene, que acepta las situaciones con una cuota de resignación y otra de resistencia. Sus compañeros, en cambio, se ubican en la fachada hipócrita del ser exitoso, en el incorformismo irritante o en la impostación del haberlo superado todo.

La relación con los años 80 es probablemente lo más interesante en lo que hace a la propuesta musical, al menos para aquel espectador que haya pasado los cuarenta años y pueda reconocer y reconocerse en ese contexto artístico del que E.T. (el personaje de la película de Steven Spielberg) tendrá un gran protagonismo por tener el poder de representar, alegóricamente al menos, parte de la filosofía del espectáculo.

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