El Tronador renace para ser estrella en Mardel

Susana Giménez y Mirtha Legrand, en la platea del Tronador
Susana Giménez y Mirtha Legrand, en la platea del Tronador Crédito: Mauro V. Rizzi
Con grandes figuras se reinauguró esta sala emblemática
Pablo Mascareño
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17 de enero de 2020  

Anoche, Mar del Plata vivió un acontecimiento auspicioso: la reapertura del Teatro Tronador, uno de los espacios que, durante varias décadas, supo albergar a grandes figuras y sucesos de taquilla que marcaron records de público en varias temporadas.

Se trata, nada menos, que de una sala ubicada en pleno centro de la ciudad, sobre la calle Santiago del Estero, que, verano tras verano, encendió su antigua marquesina rectangular con nombres como los de Susana Giménez, Mariano Mores, Alberto Olmedo, Arturo Puig, y Moria Casán. Con forma de anfiteatro, y ubicado en un primer piso, durante mucho tiempo su destino fue responsabilidad de Carlos y Lorenzo Spadone. Hoy, los empresarios Marcelo González y Guillermo Seita cortaron la cinta inaugural de una sala remozada que ofrecerá tecnología de vanguardia y el confort necesario para que espectadores y artistas puedan cumplir sus roles con absoluta comodidad. Además, el espacio se convirtió en la sede local del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón.

Esto permite a los residentes de la ciudad y la zona contar con una formación académica respaldada por la excelencia del primer coliseo de la lírica y la danza. El Instituto funciona desde hace un año y cuenta con más de 200 alumnos en su matrícula.

Ayer su inauguración estaba prevista para las 19, pero comenzó casi una hora más tarde. Primero llegó Mirtha Legrand, a las 19.29, acompañada por su modisto, en un Mercedes Benz gris; y dos minutos después, arribó Susana Giménez. Las divas se juntaron en el hall del teatro con los integrantes de Les Luthiers y Marcelo González para, luego, comenzar una noche que estaría llena de emociones.

La sala levantó su telón, por primera vez, en 1979 pero, con el paso de los años, comenzó a sufrir la falta de mantenimiento y una programación que no estaba a la altura de su historial. Cuando esta noche se presente Les Luthiers, el Tronador volverá a recuperar los brillos perdidos y a posicionarse como una de las alternativas ineludibles del espectáculo marplatense.

Luego de tres años en reconstrucción, la platea albergará a casi 800 espectadores y contará con varios palcos de honor. Dos de ellos llevarán los nombres de Susana Giménez y Mirtha Legrand, quienes estuvieron presentes en la reinauguración; Juan Carlos Pallarolds fue el responsable de diseñar las placas que bautizarán a cada palco con el nombre de las divas homenajeadas. Asimismo, el famoso orfebre fue quien diseñó el lobo marino, símbolo inequívoco de la ciudad, ubicado en el foyer central. La escultura, de grandes proporciones, fue realizada con material bélico de la Guerra por las Malvinas y se convierte, de esta forma, en un homenaje a los soldados caídos en combate. También rinde homenaje a los tripulantes muertos en la tragedia del submarino ARA San Juan hace poco más de un año.

El Tronador reabrió con todo lo necesario para convertirse en una sala de nivel internacional. El escenario desmontable, que fue construido a nuevo, ahora cuenta con un sistema de paneles. Estos compartimentos, traídos desde los Estados Unidos, también fueron instalados en la sede del Isatc. Además, se realizó un tratamiento acústico en las paredes de todos los niveles para optimizar el sonido interior y evitar filtraciones del exterior. Se modificó el techo en altura, la cabina de proyección y se instaló tecnología de última generación para los montajes de luz y sonido. Los camarines fueron reacondicionados, al igual que el foyer principal que luce mármoles resplandecientes, la boletería, y la zona destinada a la técnica. El escenario cuenta con una parrilla organizada en una estructura metálica que pesa 70 toneladas. Desde allí podrán pender las luces de última generación e imponentes escenografías móviles que podrán ascender y descender con comodidad para los cambios de escena. El techo del escenario fue desmontado y vuelto a construir para poder sostener estos dispositivos.

Además de las ineludibles medidas de seguridad y evacuación, la sala cuenta con acceso directo desde el estacionamiento hasta los palcos. Desde la calle Santiago del Estero se pueden observar dos escaleras mecánicas relucientes que conducen a la sala. Por otra parte, cuenta con salas de ensayo con todas las comodidades que requieren los alumnos de danza. En un anexo cercano funciona la Escuela Orquestal de Música y Canto.

Se lo conocía como "el teatro de la galería" porque su ingreso se entrelazaba con una galería comercial que, durante algunos años, se conectaba con la que funcionó en el espacio del viejo Teatro Astral, hoy reconvertido en el Bristol, de Carlos Rottemberg. El Tronador funciona en esa misma manzana en la que estaba el Regina, sobre la peatonal San Martín, y a espaldas del Neptuno y el Lido. Forma parte de esa latitud geográfica asociada, ineludiblemente, al acontecimiento escénico.

Por el Tronador pasó casi toda la farándula vernácula.

Con la colaboración de Darío Palavecino

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