De ayer a hoy, la gente cambió

Por Alicia Bruzzo Para LA NACION
(0)
11 de mayo de 2003  

Cuando me propusieron hacer "Monólogos de la vagina" pensé que era un tema superado, antiguo, que no le iba a interesar a nadie. Con la liberación femenina y nuestros maravillosos avances en todos los aspectos me parecía que era pueril hablar de las vaginas desde un escenario. Me equivoqué y suerte que me dí cuenta a tiempo, ya que iba a contestar que no hacía la obra.

Le comenté a una amiga muy "moderna" de la obra y, azorada, me preguntó si mi necesidad de trabajar era tanta que justificara que hiciera algo tan horrendo. Un taxista me dijo: "¿Ya no es más una actriz seria?" Esas dos reacciones me hicieron ver que estaba equivocada, que hacía falta hacer la obra.

Con el tiempo, la reacción del público es muy distinta a aquella de los comienzos. Por empezar, antes casi no venían hombres. Ahora no solamente lo hacen, sino que me asombra ver a muchos hombres solos. Desde el inicio, el comentario de la mayoría de las señoras fue que se iban del teatro orgullosas de ser mujeres. Es muy conmovedor para una actriz sentir que la obra en la que actúa, además de entretener, provoca semejante sentimiento.

Noto además que la gente en general y el periodismo han cambiado. Antes había reticencia en nombrar la palabra vagina. Hoy se habla con total naturalidad aunque en el Paraguay estarían por cancelar la gira porque no quieren una obra que se llame "Monólogos de la vagina".

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.