Desde el aire: el impactante show del grupo de teatro Shen Yun en Londres

Antes de presentarse en Buenos Aires, desde este jueves hasta el 11 próximo, esta singular compañía china desplegó en el Dominion Theatre una demostración de arte y compromiso político
Antes de presentarse en Buenos Aires, desde este jueves hasta el 11 próximo, esta singular compañía china desplegó en el Dominion Theatre una demostración de arte y compromiso político
Alejandro Cruz
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26 de febrero de 2018  

LONDRES.- En pleno corazón de Londres está ­­­­­­­­­­el Dominion Theatre. La impactante sala está rodeada de las grandes tiendas de esta ciudad. En pleno corazón del consumo de Oxford Street se presenta el nuevo espectáculo de la compañía de danzas y músicas tradicionales chinas Shen Yun, grupo que se inspira en los principios de Falun Dafa, disciplina espiritual budista basada en una serie de creencias chinas. Es el mismo montaje que, aunque con otro elenco, desde el 1º hasta el 11 de marzo estará en Buenos Aires. A la hora indicada y con una puntualidad inglesa, las 2200 personas que compraron las entradas, agotadas desde hace unas semanas, van ocupando los halls del impactante y centenario teatro dominado por dorados y rojos. Muchos de ellos se sacan fotos en donde están ubicados los siete afiches con los pósteres de los montajes anteriores. Al parecer, buena parte del público es conocedora de lo que va a ver. A pocos pasos de ahí hay una barra en donde se vende la copa de champán a unos 350 pesos argentinos.

Algunos de los que recorren la sala tienen rasgos orientales. La mayoría, no. En definitiva, no difiere mucho al paisaje multiétnico de esta ciudad en donde el frío y un tímido sol dominan la mañana y la tarde de este jueves de febrero. A pocos minutos de comenzar el show, los que tienen sus asientos en la planta superior transitan por los dos pasillos laterales del teatro.

Uno de los pasillos se llama Freddie Mercury. El otro, Charles Chaplin. El juego de los opuestos y complementarios parece ser una de las claves de esta particular compañía que en días volverá a Buenos Aires. Es que en Shen Yun conviven, a su manera, el formato de una gran producción internacional con el voluntariado, que es el que hace posible que esta gran maquinaria esté en movimiento; el mundo de lo espiritual con la lógica empresarial del mundo del espectáculo; la danza china tradicional con lo acrobático; instrumentos ancestrales chinos con la orquesta occidental; lo propagandístico con la lógica del show; la denuncia política de carácter testimonial con lo fantástico; Oriente con Occidente; la envolvente complejidad sonora con la saturación cromática de las imágenes proyectadas; los cuentos ingenuos con la meditación; el público cautivo con el gran público, y lo milenario con el más puro acá y ahora. El combo es, por lo menos, de una extrañeza muy atractiva.

Cada elenco de esta nueva e impactante propuesta está compuesto por unas 80 personas. En escena hay casi 30 bailarines, una numerosa orquesta, algunos pocos solistas y dos presentadores. Durante el show, compuesto por cuadros, cuando alguno de los artistas no está en el escenario seguramente realice trabajos escenotécnicos detrás de escena. El elenco que está en Londres se encarga de la gira por Europa. El que está en Australia, de la asiática. Y uno de los tres que se la pasan girando por los Estados Unidos es el que llegará a Buenos Aires. Así es que en el Shen Yun Performing Arts, la fábrica de los distintos montajes anuales, trabajan casi 500 artistas de distintas nacionalidades.

El espectáculo se compone de cuadros escénicos donde la tradición china se conecta con Occidente
El espectáculo se compone de cuadros escénicos donde la tradición china se conecta con Occidente

Meilin Klemann -pieza clave en la llegada del grupo a nuestro país y quien en otras oportunidades ofició de maestra de ceremonia- se entusiasma con poder presentar Shen Yun en el Teatro Colón. "Si ya estuvieron en el Lincoln Center, de Nueva York y en el Deutsches Theater, de Berlín, ¿por qué no en el Colón?", se preguntaba hace unos días en Buenos Aires.

A diferencia de otras compañías que recalan en nuestra ciudad, el esquema de producción de esta gente tiene sus propias reglas. Por ejemplo, en Buenos Aires todo ese trabajo está en manos de los voluntarios de la Asociación Civil Estudio de Falun Dafa, que se encargan, entre otras cosas, de algo tan complicado como es el traslado, el montaje y el desmontaje de un espectáculo sumamente complejo.

Se financian con la venta de entradas porque el gobierno chino no tiene nada que ver con esto. O sí: de tener que ver, al parecer, pondrían obstáculos. De hecho, cuando, hace unos años, llegaron a Quito, Ecuador, a último momento no pudieron hacer las funciones programadas por aparentes presiones.

En el espectáculo que se verá en Buenos Aires esa tensión la dejan bien en claro. Por la manera en que escénicamente definen al partido gobernante chino (violencia hacia las mujeres, jóvenes torturados con picanas eléctricas por jóvenes de negro pertenecientes al partido), la obra que están presentando se toma la libertad (o el compromiso, como se quiera ver) de pasar de un nivel espiritual expresado por lo coreográfico, lo musical y lo argumental al teatro político de denuncia sin necesidad de metáforas. Esas escenas, que no son tantas, tienen un neto corte de teatro testimonial en estado puro a la manera de ellos: apelando a narraciones simples y breves definidas por la lógica de lo binario.

Shen Yun tuvo su fecha de nacimiento en 2006, cuando distintos artistas chinos de todo el mundo se unieron con la misión de desandar un entramado milenario vinculado con su cultura. Se reunieron y tienen su sede, para seguir sumando particularidades, en Nueva York, la capital del mundo occidental, la capital del consumo. Algunos números de este show, como la impactante escena coral de los pañuelos, podrían emparentarse con alguna secuencia de un montaje del Cirque du Soleil, la famosa compañía de artes circenses creada por un canadiense que, desde hace unos años, está en manos de capitales chinos.

"Shen Yun se inspira en los 5000 años de civilización china y las virtudes que esta acogió durante mucho tiempo: compasión y lealtad, bondad y valentía", repiten todas las noches los dos maestros de ceremonias, sea acá, en Londres o en cualquier lugar del globo. En este teatro inglés ese rol está a cargo de una mujer y un hombre que son los que introducen cada una de las escenas. Apelando a textos cortos y cierta complicidad entre ellos cumplen tanto un rol didáctico de difusión de su práctica como propagandístico del centro de arte que el grupo tiene en Nueva York (dos veces aparece el logo de la compañía).

En términos artísticos, lo coreográfico, tan emparentando con los elementos de las artes marciales como con los de lo circense, es uno de los planos más sólidos y atractivos de la propuesta. El nivel de sincronización de los grupos de mujeres y hombres es superlativo. Lo mismo se podría decir del plano musical y del vistoso y variado vestuario. El trabajo de proyecciones (algunas con movimiento y otras con interrelación con el vivo) tiene algo de videojuego, de paisajes bucólicos al borde de lo pop.

Sea como fuere, a lo largo de estos años, Shen Yun ha logrado superar el límite de su propio público cautivo y ganar audiencias en distintas ciudades del mundo más allá de creencias, religiosidades y sistemas políticos (lo demuestran acá, en Londres, con un público que los aplaude con ganas). En verdad, no han llegado a todos lados porque no lograron crear una sociedad civil que sostenga esta exitosa maquinara escénica, caso Brasil, o, claro, en la misma China.

"En ningún otro sitio se puede ver la auténtica cultura china que presenta Shen Yun. Lamentablemente, esta cultura ha sido casi completamente destruida en China bajo el mandato comunista", dicen, sin rodeos, durante el espectáculo.

De un auditorio al teatro Ópera

Shen Yun llegó por primera a Buenos Aires hace seis años. El primer desembarco fue en el Auditorio Belgrano. A lo largo de estas presentaciones la repercusión fue creciendo de tal modo que ya es casi común que esta compañía con la lógica del entretenimiento a escala global se presente ahora en el Teatro Ópera.

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