Dios perro: una historia de amor salvaje

Inspirada en una pieza del dramaturgo John Ford, el espectáculo narra la relación incestuosa entre dos hermanos que cuestionan el orden moral y social
Alejandro Cruz
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28 de mayo de 2003  

Para los glamorosos invitados VIP y la fatal crítica teatral, hoy se estrena "Dios perro". Para la ocasión, seguramente todo estará puesto a punto, pero hace apenas una semana, cuando se hizo esta nota, todavía faltaba para el clima de buenos vinos y quesitos para amenizar la espera de los invitados que -es de suponer- se agolparán en la puerta de la sala Villa Villa, del Centro Cultural Recoleta.

Pero el miércoles pasado el panorama definitivamente era otro. Tanto que llovía (y mucho, muchísimo). Sin embargo, el rito teatral de los ensayos puede contra esas inclemencias. Un rito que en este caso está armado alrededor de "Lástima que sea una puta", pieza del dramaturgo inglés John Ford, que se hizo conocida masivamente por su versión cinematográfica "Adiós hermano cruel", dirigida por Giuseppe Patroni Griffi, con Charlotte Rampling y Fabio Testi.

Esta versión teatral, adaptada por el dramaturgo Ignacio Apolo, cuenta con la actuación de Carolina Fal, Luis Machín, Pablo Cedrón, Dolores Fonzi, Rafael Ferro y José Luis Di Zeo, dirigidos por Alejandra Ciurlanti. ""Dios perro" es una historia de amor apasionada, exagerada y salvaje", dice ella como si fuera una de esas frases publicitarias para promover una nueva película. Aunque, claro está, la cosa no se agota ahí. "Es una obra sin indicaciones morales y sociales. Es simplemente una historia de amor de dos hermanos que nos lleva al incesto, un incesto como tabú con toda la riqueza del teatro isabelino. De todos modos, el conflicto es transhistórico. No refleja ningún tipo de realidad social ni cultural. Son temas de las personas, de la familia. Básicamente, es una poderosísima historia de amor con mucha acción", acota.

Mientras la directora habla, dos asistentes ponen los numeritos a cada una de las 281 butacas que pertenecieron a un antiguo cine. Sobre el piso del escenario que reproduce en caucho un lodazal, los técnicos revisan cada una de los cambios de luces. Al margen de ese movimiento, Carolina Fal, que llega de grabar "Resistiré", apunta que en otro momento de su vida el tema del incesto de su personaje hubiera sido determinante para sumarse al proyecto. "Ahora -reconoce con voz pausada- hasta de algún modo me asustó contar una trama en la que los que son protagonistas de ese incesto no son la parte oscura de la obra. Es que ellos lo viven con naturalidad y eso me parece el mayor desafío de la obra. Son los otros los que los condenan, los que se asustan."

La pieza de Ford es uno de los "metejones" pendientes del gran director Alberto Ure. Amigo y maestro de Alejandra Ciurlanti quizás hoy esté para el estreno luego de que una enfermedad le jugó una mala pasada y quedó pachucho , como dicen los españoles. Ure es una de esas personas acostumbradas a meter el cuerpo en la escena. Quizá de ahí que su discípula haya tomado prestado algunos términos.

"El teatro es boxeo puro", apunta ella. Y no es que esta psicóloga educada en un colegio de monjas tenga algo que ver con el mundillo del ring side (a lo sumo confiesa que su pasión deportiva es el bowling), sino que hay algo de cuerpo a cuerpo que le gusta del teatro y de esta pieza en particular. "Los personajes están forzados a un estado de emoción permanente. Es una obra que no tiene ni mañana, ni tarde, ni noche. No tiene cortes, no se detiene. Como el helado, sin parar", dice ella misma sin parar.

Como con el helado, Alberto Negrín también apostó a fondo. Ford dice que la acción transcurre "en una locación del espíritu". "A eso nos tiramos -dice mientras revisa detalles de su impactante trabajo-. Los personajes son como animales en ese espacio. Todo es muy primario, como descarnado." Si Ford apuntó que la acción transcurría en una locación del espíritu, Negrín armó esa gran arquitectura a partir de sus propios recuerdos en una iglesia perdida de Jacinto Araoz, pueblito de La Pampa.

Luis Machín ya llegó y aguarda en camarines. Quizá sin saberlo, este rosarino de enorme talento se convirtió en otra pieza clave del armado de este seductor elenco ya que, según aclaran tanto Carolina Fal como Pablo Cedrón, querían trabajar con uno de los malos de "Son amores".

Dios tele

Antes de llegar al estreno, "Dios perro" tuvo que saltear una serie de dificultades. Hace siete meses que comenzaron los ensayos y "desde el punto de vista formal fue muy duro juntarnos todos la cantidad de horas necesarias para un montaje de este tipo", reconoce la directora. Es que la mayoría de los actores está trabajando en televisión. "Yo estuve grabando "Malandras" hasta hace poco -apunta Cedrón- y me ocupaba toda la jornada. Tuve días en los que llegaba cansado, con fatiga física, falta de concentración. Pero fuera de eso, ahora, que terminé la grabación, estoy atravesando la situación ideal. Lástima que los sueldos del teatro no sean los mismos que los de la tele..."

Carolina Fal comenzó a grabar a las 9. Llega a la sala alrededor de las 20 antes de pasar por su casa porque había dejado al perro afuera. "En la terraza", explica. Afuera llueve torrencialmente y el pobre perro, no el que hace mención el título de la obra, seguirá a la intemperie hasta que llegue a su casa. "Es que le compré una cucha a la que no se quiere meter -sigue en lo suyo-. ¿Pensás que se puede morir?"

Comenzó a trabajar a la mañana y recién a la noche comienza una pasada de la obra que durará alrededor de dos horas.

-¿No te explota la cabeza?

-Lo que me cuesta es bajarme de acá, me cuesta dormir. Siento que represento durante el día más cosas de las que verdaderamente siento. Yo no tengo ganas de ir a la novela y enamorarme, llorar o sentir cosas que no soy la mayor parte del día, y eso es lo que me agota.

¿Cuál fue la mayor dificultad de la obra? Las respuestas difieren. Para Alejandra Ciurlanti, que desde hace años trabaja en Canal 13 haciendo entrenamiento actoral a periodistas y actores, muchas veces tuvo que aclarar que lo que estaba haciendo era una ficción. "Yo vengo del psicoanálisis y mi línea no es la locura, el descontrol y el alcoholismo -apunta-. Durante los ensayos, la mayor dificultad fue no mostrar debilidades. Muchas veces tuve miedo porque nos metimos con cosas muy íntimas. Si hubo una traba fue mía propia de no debilitarme emocionalmente."

Para Negrín, el proyecto se convirtió en tal desafío que, junto con la directora, debieron resolver problemas de producciones. Resolver o, en realidad, asumir ese rol, ya que ellos mismos invirtieron sus billetes para el armado de este complejo montaje. Cedrón reconoce ser un obsesionado por el realismo, por lo creíble. "Justamente algo que no se puede aplicar acá porque los textos no se pueden decir de una manera cotidiana", reconoce.

Fal, actriz de un enorme talento, debe lidiar con los fantasmas que la llevan a pensar que cada nuevo emprendimiento es el último (justo ella que este año es codiciada para varios directores de peso). De todos modos, lejos de esos fantasmas hay una frase que la perturba. "Cuando escucho: "Dios, ¿es realmente el amor tu obra?" me quedo descifrando el significado. Por momentos siento que la entiendo. Otras, la mayoría de las veces, siento que se me escapa...".

Cada uno con sus fantasmas a cuestas va llegando a la sala para darle vida a un texto lleno de situaciones por descifrar y debatir. Justamente, el tipo de teatro que le quita el sueño a la directora.

PARA AGENDAR

  • Dios perro Dirigida por Alejandra Ciurlanti.
  • C. C. Recoleta Sala Villa Villa Junín 1930. Miércoles a viernes, a las 21; sábados, a las 22, y domingos, a las 20 Entradas: $ 18 (Miércoles, $ 8)

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